Bolivia en un nuevo orden mundial – Eduardo Gamarra
Eduardo Gamarra explica que en las relaciones internacionales existen dos grandes escuelas de pensamiento: el realismo y el pluralismo.
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Eduardo Gamarra explica que en las relaciones internacionales existen dos grandes escuelas de pensamiento: el realismo y el pluralismo. La escuela realista, con raíces en Maquiavelo y desarrollada en el siglo XX por Morgenthau, sostiene que los países actúan en función de sus intereses nacionales y no por amistad. Esta visión predominó en la Guerra Fría, cuando Estados Unidos apoyó regímenes autoritarios para proteger sus propios intereses.
Por otro lado, el pluralismo, fortalecido tras el fin de la Guerra Fría, impulsó la promoción de la democracia y los derechos humanos en la política exterior estadounidense. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump ha retomado el enfoque realista, priorizando los intereses nacionales sobre ideales como el multilateralismo y el “poder blando”.
La Visión de Estados Unidos en el Nuevo Orden Mundial
Eduardo Gamarra señala que el gobierno de Trump ha reducido el papel de instituciones como USAID y ha puesto énfasis en proteger el hemisferio de influencias externas, especialmente de China. La Doctrina Monroe resurge como estrategia clave, con medidas como recuperar el control del Canal de Panamá y frenar la influencia china en América Latina.
En este contexto, la política exterior estadounidense es transaccional, basada en acuerdos bilaterales en lugar de enfoques multilaterales. Europa, acostumbrada a un sistema basado en el multilateralismo, se encuentra desconcertada ante este cambio.
América Latina ante el Cambio de Paradigma
Eduardo Gamarra resalta que en la visión actual de Estados Unidos, América Latina no es una prioridad salvo en temas estratégicos como la contención de China. La importancia de organismos como la OEA está en duda, ya que el financiamiento estadounidense a estas instituciones está siendo revisado.
El gobierno estadounidense ha dejado claro que los países de la región deben alinearse con sus intereses o enfrentar consecuencias. Esto refleja una política exterior basada en relaciones bilaterales y una menor preocupación por fortalecer la democracia en la región.
Bolivia en el Escenario Global
Eduardo Gamarra explica que Bolivia, aunque importante para los bolivianos, no es una prioridad para Estados Unidos. En el pasado, la lucha contra el narcotráfico situó a Bolivia en el radar estadounidense, pero hoy, menos del 5% de la droga que ingresa a EE.UU. proviene del país. En temas migratorios, Bolivia tampoco representa un desafío significativo para Washington.
Sin embargo, Bolivia sí genera interés por su relación con China y sus recursos estratégicos, como el litio. Estudios del Comando Sur y el Departamento de Defensa de EE.UU. analizan la influencia china en Bolivia, lo que podría generar atención en el futuro. Aun así, sin un tratado de libre comercio ni relaciones diplomáticas cercanas con EE.UU., Bolivia no ocupa un lugar destacado en la agenda estadounidense.
El Pragmatismo como Estrategia para Bolivia
Eduardo Gamarra enfatiza la necesidad de que Bolivia adopte un pragmatismo estratégico en su política exterior. No es conveniente para el país alinearse completamente con una potencia, ya sea Estados Unidos, China o Rusia. La competencia entre EE.UU. y China no es ideológica, sino tecnológica y económica, y Bolivia debe evitar verse atrapada en esa disputa.
Internamente, Bolivia enfrenta una crisis institucional que solo puede resolverse con pragmatismo y tolerancia. La polarización extrema no beneficia al país. En el pasado, el pragmatismo permitió recuperar la economía y fortalecer la democracia. Para el futuro, la clave estará en mantener una política exterior flexible y enfocada en atraer inversiones sin entrar en conflictos innecesarios.
Eduardo Gamarra concluye que Bolivia debe priorizar la estabilidad y la reconstrucción de su democracia, evitando caer en posturas ideológicas que limiten su desarrollo. El reto es encontrar un equilibrio entre las grandes potencias y construir un país con instituciones sólidas y relaciones internacionales beneficiosas.