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El ocaso del trovador totalitario

Emilio Martinez

Escritor y analista político

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Finalmente, la dictadura dinástica y militar de Cuba reveló su “Wunderwaffe”, su arma secreta maravillosa, lista para activar en caso de una “invasión imperialista”. Hablamos del trovador totalitario Silvio Rodríguez, de 79 años de edad, quien pidió públicamente un rifle de asalto AKM (variante del Kalashnikov AK-47) para enfrentarse a los marines “si se lanzan”.

El show tragicómico se completó con un acto de entrega, probablemente pensado antes de las palabras de Rodríguez, con generales castristas que pusieron en manos del cantante un rifle real (tal vez sólo para la foto) y una réplica de madera, que será paseada o clonada en diversos actos propagandísticos de la izquierda internacional.

Así sucedió ya días atrás, en un conciliábulo de emergencia de los filo-comunistas de ambos lados del Atlántico, que se dieron cita en La Habana preocupados por una eventual caída o transformación del régimen. Tras lo cual el dirigente podemita español Pablo Iglesias, admirador de Lenin y receptor de financiamiento iraní, encabezó una caravana empuñando el “rifle de Silvio”.

“No somos parque temático para que vengan a hacer turismo revolucionario”, dijo la bloguera disidente Yoani Sánchez. Por su parte, la novelista Zoé Valdés recordó en sus redes una entrevista que le hicieron a mediados de los ’70 a Guillermo Cabrera Infante, brillante escritor exiliado en Londres, donde le preguntaron “si conoce a la Nueva Trova, conjunto de cantantes de protesta en Cuba”.

“Nunca los he oído”, respondió el autor de Tres tristes tigres, “pero por lo que me han dicho son muy orwellianos, o sea, que son cantantes de protesta a favor…”.

La definición de Cabrera Infante es inmejorable, ya que si otros músicos de protesta (digamos, un Woody Guthrie o un Bob Dylan) cantaban contra los que consideraban abusos de los Estados en los que vivían, Silvio y sus adláteres se dedicaban a ensalzar al poder absoluto construido por los Castro (“la Revolución”), a veces de manera elíptica y melosa y en otras ocasiones de forma directa y panfletaria.

Otro de estos “cantantes de protesta a favor” o “al revés”, Pablo Milanés, tuvo la dignidad tardía de tomar distancia, radicarse en el exterior y, en sus últimos años de vida, lanzar duras críticas contra la dictadura. Silvio, en cambio, apenas llegó a cuestionar, muy de año en cuando, a algunos mandos medios por “desviaciones burocráticas”. Nada contra los jefes ni contra el sistema totalitario en sí mismo.

Ahora, mientras Silvio lanza su última o penúltima nube de humo para los ingenuos y los fanáticos, la nomenklatura de los Castro y Díaz-Canel procura negociar que la apertura económica a los capitales cubano-americanos (la “toma” anunciada por Trump) se haga sin concesiones en materia política, es decir, sin tocar el modelo de partido único, lo que llevaría a la isla a imitar el capital-comunismo chino. Por ahí van los tiros auténticos y no son los de su Kalashnikov.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Emilio Martinez

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