OpiniónPolítica

La estrategia “wuxing” de Estados Unidos

Emilio Martinez

Escritor y analista político

Escucha la noticia

Las inconstancias en el discurso de Donald Trump sobre política exterior, reales o aparentes, suelen sacar de quicio a otros gobiernos, incluso aliados, además de a muchos analistas de la escena internacional.

Sin descontar que muchas de ellas sean parte de una volubilidad auténtica, ligada a un importante grado de narcisismo, conviene recordar lo escrito por Sun Tzu en “El Arte de la Guerra”, acerca de las virtudes bélicas de “no tener forma” (wuxing), lo que permite alcanzar la máxima adaptabilidad e invisibilidad estratégica.

“Comportándose como el agua: inescrutable, cambiante y sin puntos fijos que el enemigo pueda atacar. Esta táctica busca eliminar huellas, engañar al oponente y vencer sin batalla directa. (…) Adaptabilidad absoluta: La victoria no es repetitiva; se ajusta continuamente al terreno y al enemigo, igual que el agua adapta su forma a la superficie. Invisibilidad e incertidumbre: Cuando no tienes una ‘forma’ o estructura fija perceptible, los espías enemigos no pueden descubrir tu estrategia ni los estrategas contrarios pueden planificar contra ti”, señalan Sun Tzu y los glosistas de su escuela.

Varias de las fortalezas de la estrategia “wuxing” son aplicables a lo que ha estado haciendo el mandatario de la “república imperial” (para usar la terminología acuñada por Raymond Aron), salvo en lo de “evitar el ataque directo”.

Lo que puede estar sucediendo, en el fondo, es que haya quienes decidieron utilizar las inconstancias discursivas de Trump como un activo para la construcción de política internacional, ya sean los halcones del Partido Republicano, que por ahora parecen ganarle la partida a los impresentables aislacionistas, como la parte más pragmática de ese mismo “Deep State” tan criticado por el presidente naranja.

Lo cierto es que, por mucho tiempo, la política exterior de los Estados Unidos fue absolutamente previsible, en gran medida por su apego a los acuerdos de largo plazo con aliados, pero esa virtud se fue trocando en debilidad, al ser aprovechada durante décadas por la planificación del “club mundial de las dictaduras” (China, Rusia, Irán y satélites) que buscaban un cambio del paradigma mundial, no precisamente hacia una equilibrada multipolaridad sino hacia una nueva hegemonía, a cargo de regímenes autoritarios.

La arremetida de la administración Trump de los últimos tiempos (Venezuela, Irán, quizás Cuba), se suma al derrumbe previo de Siria y tiene un contexto: la distracción y atascamiento de Rusia en Ucrania, que le ha impedido una mayor asistencia a sus protectorados. Algo que habría sido imposible sin el “factor Zelensky”, que cambió por completo los planes de Putin en el Este de Europa.

En cualquier caso, la remodelación en curso apunta a que Estados Unidos seguirá siendo la primera potencia por mucho tiempo más, a condición de que “se terminen los trabajos empezados”, al decir del halcón Mike Pompeo en referencia a Irán, lo que podría extenderse a la transición venezolana y a la inducción de cambios significativos en la isla de los “comandantes”.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


Cuentanos si te gustó la nota

50% LikesVS
50% Dislikes

Emilio Martinez

Escritor y analista político

Publicaciones relacionadas