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“Políticos carroñeros”

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La categoría ha sido mencionada por Iván Arias, el alcalde de La Paz que atraviesa por un nuevo mal momento debido a su relación con el encarcelado constructor Harold Lora y la empresa Las Loritas Edificios. Hace unos días, al criticar a través de los medios a quienes se presentan con salvadores de la patria en las oposiciones, por encima de los esfuerzos de unidad que realizan algunos precandidatos, aseguró que él no es un “político carroñero” ni actuará como tal, vale decir que no se alimenta ni se alimentará de cadáveres políticos insepultos, en fase de descomposición.

¿Qué o quién está muerto y putrefacto para él? ¿El sistema político nacional, incluidas las fuerzas partidarias de oposición? ¿Quienes, en su afán de representar al país opositor en los comicios de 2025, tienen actitudes mesiánicas? ¿El masismo por la guerra sin cuartel entre evistas y arcistas? ¿La democracia boliviana? Lo que Arias no dijo a los medios es que participó en reuniones de quienes creen que ha llegado el momento de los emergentes, desplazando a los liderazgos considerados tradicionales, los que solo deberían aportar con sus siglas partidarias o un par de consejos.

La política carroñera no es algo nuevo en nuestro medio. Se hizo presente en las últimas elecciones regionales en La Paz, ante el agotamiento de un ciclo de transformación urbana en la sede de gobierno. No solo había que alimentarse del que aparecía como cadáver político en ese momento, había que llegar a la médula y las entrañas mismas cambiando a los equipos especializados de áreas clave del Gobierno Municipal como la gestión de riesgos, solo para poner un ejemplo, a fin de entregar espacios institucionales a quienes apoyaron generosamente en la campaña electoral.

Estrenado en el cargo, el Alcalde de La Paz no solamente instruyó retirar el comunicado de la gestión de Luis Revilla que alertó sobre ocho edificios fuera de norma de la constructora de Lora, sino que el 5 de mayo, dos días después de haber asumido la conducción de la ciudad, nombró a un empleado del dueño de Las Loritas como Secretario Municipal de Gestión Integral de Riesgos. ¿Fueron decisiones destinadas a pagar la factura por el apoyo recibido en la campaña electoral a costa del bien común? Claro que sí y con política carroñera de por medio, creyendo que había que engullir hasta de la última de las vísceras.

Han pasado un poco más de tres años de la actual gestión municipal en La Paz y queda claro que haber considerado que todo era carroña fue un grueso error que hoy está trayendo consecuencias para la ciudad, no para la Alcaldía de Arias. Pero, lo más execrable es constatar que los políticos carroñeros de 2020-2021 vuelven a sobrevolar por los cielos ediles al sentir que hay nuevos cadáveres políticos. Se dice que los buitres son aves carroñeras altamente peligrosas porque no esperan a que los cuerpos entren en descomposición, sino que atacan y matan.

En las últimas dos semanas vi, escuché y leí declaraciones públicas realizadas por exautoridades municipales y exdirigentes de la agrupación política de Arias, separados recientemente por razones hasta ahora no explicadas, aplicando la política de la carroña contra sus excompañeros de aventura política cuestionando, criticando y revelando datos e información para desprestigiar más la maltrecha administración municipal, inclusive cerrando su listado de quejas haciendo alusión a la “ciudad maravilla”, el título mundial que consiguió para La Paz el exalcalde Revilla.

Y en su lógica carroñera, ya fueron a golpear las puertas de otras tiendas políticas para ofrecer más datos, más sistematizaciones y más información que pueden servir en la campaña de 2026. Otros, sin ese tipo de anzuelos, pero con ganas de seguir aprovechándose de la Alcaldía paceña, se están acercando otras opciones partidarias, unas que se están reorganizando y otras que pueden disputar la conducción de la sede de gobierno. Concejales, secretarios municipales, subalcaldes, directores, jefes y funcionarios mandan señales y buscan reuniones en calidad de críticos de una gestión que había tenido debilidades, irregularidades.

Antes y durante el 2021, el argumento carroñero fue que lo nuevo debía acabar con lo viejo en la política local y nacional. Resulta que muchos de los que se llenaron la boca con ese tipo de discursos mostraron en estos últimos años que padecen de corrupción compulsiva y de deshonestidad sin límites. ¿Cuál será la nueva narrativa de esos buitres? Pronto nos enteraremos de sus cajas de mensajes y no harán otra cosa que confirmar que la política carroñera existió, existe y existirá; que Arias y sus exsocios electorales la utilizaron hace tres años; y que el Alcalde de La Paz es irónicamente víctima de los políticos carroñeros. Cría cuervos y te sacarán los ojos.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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