OpiniónEconomía

Visiones en energía: CERA Week y la IAE

Alvaro Rios

Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latin América

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La semana del 23 de marzo se celebraron dos eventos muy importantes en energía en dos lugares distintos. Hablamos de CERA Week, que se realiza anualmente en la ciudad de Houston, Texas, y del evento de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que se celebró en París, Francia. Recordemos que el evento de Houston es patrocinado por CERA, una consultora con fuertes vínculos a los intereses energéticos de EEUU. El otro evento, de la AIE, un conglomerado de 33 países, la mayoría occidentales, cada uno con visiones distintas.

​Ambos eventos se realizaron en un contexto en el que el sector energético está siendo convulsionado por la decisión de EEUU e Israel de atacar a Irán. Una especie de contraataque de este último, amenazando la circulación de petróleo, sus productos derivados, Gas Natural Licuado (GNL), fertilizantes y otros productos por el ahora muy famoso estrecho de Ormuz. Los precios de la energía en varios escenarios fueron discutidos en un ambiente de tensión y disminución de la oferta.

​De los dos eventos, se puede rescatar que la guerra comercial entre China y EEUU está quebrando el orden mundial y también está distorsionando las cadenas de abastecimiento de energía a nivel global. La guerra en Medio Oriente actual le introduce mucha más incertidumbre al mercado, terminando de romper las cadenas de abastecimiento. Estamos en un mundo mucho más polarizado y fragmentado.

​De ambos eventos también queda claro que la guerra militar la pueden estar ganando Israel y EEUU, pero la guerra económica la está ganando Irán al controlar el estrecho de Ormuz e impactando la economía global. Asia es la región más afectada sin duda, luego Europa, y trasladándose a todo el planeta. La finalización de la guerra es una total incertidumbre en tiempo y sus impactos son impredecibles hacia el futuro abastecimiento y de precios, aun con algún tipo de solución diplomática pronta.

​En París se habló mucho sobre la demanda de productos petrolíferos en China que se estima alcanzó su pico en 2025, impulsada por una electrificación muy acelerada en el transporte y que ya ha desplazado 1,5 millones de barriles por día de consumo de gasolina y diésel. Hubo abundante debate sobre la aceleración de la electromovilidad (EV). La competitividad de los vehículos eléctricos se ha fortalecido debido a los altos precios del petróleo. Se proyecta que para 2035, la mayoría de los autos nuevos serán de cero emisiones. Un dato disruptivo fue por ejemplo que el BYD Seagull ya se comercializa con un precio base de $us 8.000, desafiando las estructuras de costos que se manejaban antes.

​Mientras en Houston se hablaba de cómo EEUU ha retomado el liderazgo en el sector energético de la mano de los shales y también en el futuro de la inteligencia artificial. Recordar que EEUU es por ahora el primer productor de petróleo y gas del mundo y además exportador importante de GNL.

Al producir petróleo liviano en los shales y controlar las reservas y producción de petróleo pesado en Venezuela, no tiene problemas para tener seguridad de abastecimiento en los derivados del petróleo y fomentar las exportaciones de estos derivados.

​En Houston, se abundó sobre cómo el gas natural, por los precios a futuro en EEUU, será la base competitiva para reactivar su potencia productiva e industrial. Gas competitivo y energía eléctrica competitiva basada en gas natural son la premisa. Lo anterior sumado a lo que se puede generar con el advenimiento de los data centers en territorio norteamericano.

​En París se debatió mucho sobre la refinación y petroquímica que está bajo presión. El sector del refinador enfrenta paradas críticas. Las operaciones en Asia han caído un 30 % directamente por el conflicto, lo que podría llevar a una escasez severa de poliolefinas para finales del mes de abril. Mientras en Houston, se hablaba del apogeo en la refinación y petroquímica.

​Para concluir, porque siempre falta espacio, es que se puede manifestar que Europa es la gran perdedora en la batalla energética global. Los países europeos están en una especie de encrucijada energética, sin gas ruso, con plantas nucleares y de carbón desactivadas. Ahora necesitan gas natural de donde sea y son rehenes del GNL de EEUU.

China se ha quedado con el pastel de los vehículos eléctricos, de la fabricación de baterías de almacenamiento, paneles solares y turbinas eólicas. EEUU, como hemos dicho, se potencia con la producción de shale. De Latinoamérica muy poco. Se resaltó el incremento en la producción de gas y petróleo en Venezuela, Guyana, Brasil y Argentina, en ambos eventos.​

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Alvaro Rios

Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latin América

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