
Mirada Sur: ¿Qué va a pasar en Venezuela?
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El trasfondo de un operativo de película

Nicolás Maduro llega a Nueva York tras su “extracción” por militares de Estados Unidos
A esta altura, el lector ya debe haber leído decenas de artículos, y visto muchos videos explicando lo que sucedió el pasado 3 de enero. Pero los primeros días estuvieron plagados de confusión, versiones cruzadas, y fake news. Así que vamos a aclararle el panorama, ahora que el polvo se ha asentado un poco. Si bien llevábamos semanas de versiones cruzadas y rumores sobre el tema, todo se dio esa madrugada del tercer día del año, cuando a las dos de la mañana, los miembros del Delta Force americanos, finalmente lanzaron su operativo cinematográfico para capturar al dictador. De todo lo que hemos visto, este informe de noticias Caracol de Colombia, es lo más claro para explicar el minuto a minuto del operativo. Todavía no está claro qué fue lo que llevó a Donald Trump a decidirse a lanzar la operación, aunque algunas versiones señalan que los permanentes videos de Maduro con sus bailecitos ridículos, convencieron a Trump de que no lo estaban tomando en serio. Otros apuntan a esta arenga agresiva, que se transformó luego en “meme” planetario.
Apenas confirmada la noticia, comenzaron las críticas y dudas legales sobre el hecho. Es allí que cobra relevancia una figura clave detrás de todo esto, que es el secretario de Estado, Marco Rubio. Rubio, nieto de exiliados cubanos, es alguien que comprende muy bien la realidad política de América Latina. Su explicación en la conferencia de prensa, dejó muy claros los hechos que motivaron esta operación. Maduro tenía desde 2020 una acusación formal ante la justicia de Estados Unidos, no era el presidente legítimo de Venezuela, después del fraude escandaloso de las últimas elecciones, donde se negó a mostrar las actas electorales, y se quedó en el poder en base al apoyo militar. No era reconocido por la Unión Europea, ni muchos otros países a lo largo del mundo. Sobre Rubio, alguien que está teniendo un protagonismo impensado en esta segunda administración Trump, que está cambiando de raíz la política internacional, este perfil de The New Yorker es muy recomendable.
Si hubo otro hecho que ha venido cobrando más y más relevancia en las horas posteriores al operativo, es lo que podríamos llamar el “nexo cubano”. Durante el operativo, en el que no murió ni un soldado americano, sí habrían fallecido al menos 32 soldados cubanos, que integraban la seguridad personal de Maduro, cuyos restos llegaron ayer a La Habana. Pero hay analistas que creen que el número de bajas es mucho mayor, pudiendo llegar a los 80. Es más, según el periodista Casto Ocando, algunos efectivos cubanos habrían sido llevados vivos junto con Maduro a Estados Unidos, y podrían ser una fuente de información clave. Vale decir que en el enorme caos que es internet a la hora de buscar información, hay mucha fake news. Pero varios destacados analistas venezolanos, han coincidido en que Ocando es alguien que maneja buena información y trabaja con seriedad.
Un detalle interesante fue que esta llegada de los cuerpos de los soldados cubanos, permitió ver el estado de decrepitud de la élite de esa dictadura comunista. Pero más adelante profundizaremos sobre el tema de Cuba, que tiene mucho que aportar.

Episodio desnudó quién es quién en la región

Entre los líderes de la región, la captura del dictador Maduro provocó reacciones más o menos esperables. Desde el lado liberal y democrático, se celebró con entusiasmo y esperanza lo que parece ser el principio del fin de un régimen tiránico que la emprendió contra las libertades de los venezolanos en todos los niveles. Mientras tanto, desde la posición de la izquierda regional, en muchos casos vinculada al chavismo, hubo condena y repudio por lo que consideraron una violación de la soberanía y una injerencia ilegítima. Esto mientras en el mundo de las redes sociales, las bromas y “memes” han llegado a niveles de insidia y humor como pocas veces se ha visto.
En Argentina, el presidente Javier Milei calificó la extracción de Maduro como una noticia “excelente para el mundo libre”. Y agregó que “Celebramos la caída del dictador. Es la caída de un régimen dictatorial y narcoterrorista”. Santiago Peña en Paraguay, se manifestó de manera similar al sostener que la captura “solo puede traer buenas noticias” para la región, ya que es un duro golpe a un régimen que considera una amenaza para la estabilidad. El mandatario ecuatoriano Daniel Noboa también mostró su apoyo a la operación al decir que “el tiempo de los narco-chavistas está llegando a su fin”. Chile, por su parte, mostró una postura dividida. El presidente saliente Gabriel Boric, si bien había sido crítico con la dictadura venezolana, repudió las acciones militares estadounidenses. Por el otro lado, el recién electo mandatario José Antonio Kast definió a Maduro como el líder de un“narco-régimen ilegítimo”, señaló que su captura es “una gran noticia para la región” y que “Ahora comienza una tarea mayor”.
APOYO. En contraste, Lula da Silva en Brasil, fue muy crítico con la acción estadounidense, sobre la cual opinó que se trata de “una afrenta muy grave a la soberanía de Venezuela” que podría sentar “un precedente extremadamente peligroso” para los demás países de la región. En la misma línea, la Cancillería de México expresó que “condena y rechaza enérgicamente las acciones militares llevadas a cabo unilateralmente en el territorio venezolano” y señaló que el derecho internacional no fue respetado. Otro que se opuso con firmeza y no sorprendió a nadie fue el presidente colombiano Gustavo Petro. Para él, la captura del tirano de Miraflores fue un hecho “aberrante”. Y agregó que “sin base legal para realizar una acción contra la soberanía de Venezuela la detención se convierte en secuestro”. En el sur, el nuevo gobierno de izquierda de Uruguay no defendió formalmente al régimen, pero hubo figuras importantes del gobierno, que reivindicaron públicamente la legitimidad del gobierno venezolano, negaron la existencia de presos políticos y condenaron la captura de Maduro.
¿Cómo se entiende esta defensa de parte de la izquierda a un dictador como Maduro? Aquí hay una explicación tentativa. Y, modestamente, aquí está la visión de uno de los autores de este boletín, en el diario El País de Uruguay. Estos posicionamientos son muy relevantes de cara a lo que pase a futuro. Está claro a esta altura que Donald Trump está reivindicando de manera muy explícita la vieja Doctrina Monroe, a la que ahora se llama jocosamente “Doctrina Donroe”. En pocas palabras, significa que Estados Unidos no piensa aceptar influencia de potencias extranjeras en América Latina. Venezuela se había convertido hace años en la puerta de entrada regional para países como Rusia, China o Irán, e incluso organizaciones como Hezbollá. Primero con sus acciones en Panamá, luego con su presión a México por el tema narco, y ahora con lo de Maduro, el mensaje para al región es claro. El tiempo en que Washington miraba para otro lado, y se podía coquetear con cualquier potencia clase B en la región impunemente, ha pasado. Algo de lo que no termina de tomar nota Brasil, que ha anunciado que en pocos días habrá una reunión de alto nivel entre Lula y Putin, su octavo encuentro bilateral.

¿Quién manda en Venezuela?

La “presidenta encargada”, Delcy Rodríguez, junto al ministro de Defensa, Vladimir Padrino
Uno de los grandes temas de debate en las últimas semanas, ha sido la estrategia de Estados Unidos tras la salida de Maduro. En vez de seguir golpeando y forzar la caída del régimen, Trump parece haber llegado a una especie de entendimiento con la que era la vicepresidenta de Maduro, la polémica Delcy Rodríguez. Esta ha quedado en una función de “presidenta encargada”, según la Casa Blanca, apenas una polea de transmisión de lo que quiere Washington. El tema es muy polémico, porque Delcy y su hermano, eran uno de los ejes de poder más sectarios y agresivos del régimen, cuyas otras “puntas” eran Diosdado Cabello, y el jefe militar Vladimir Padrino. Si bien Delcy ha intentado mostrarse independiente, las sucesivas advertencias de Trump, y sus reacciones, parecen confirmar que está actuando según los deseos de Estados Unidos.
Esto genera muchas interrogantes. ¿Podrá ejercer el poder efectivamente? ¿Qué rol tendrá el “barrabrava” chavista Diosdado Cabello? ¿Está el poder militar alineado detrás suyo? ¿Habrá más extracciones en breve?
Entender todo eso es muy difícil todavía. Sobre todo, porque es imposible hablar con fuentes en Venezuela, sin arriesgarlos a represalias de un régimen que todavía muestra sus dientes. En especial en las calles, donde los colectivos, estos grupos de milicianos irregulares, siguen generando pánico entre los ciudadanos. Pero por suerte pudimos charlar con Sary Levy Carciente, economista venezolana viviendo en EE.UU. que publicó este muy interesante artículo sobre el tema. Y que nos decía lo siguiente:
“La noticia se ha centrado en el tema económico, específicamente el petrolero, pero obvia el tema de fondo que motivó la acción y que tiene ramificaciones de estabilización hemisférica y geoestratégica. Creo que ese es el centro del problema. El tema energético es el segundo en importancia y, como Venezuela es conocida por ese recurso, todo el mundo está en un tira y afloja sobre el mismo. Ojo, no digo que no sea importante, es importantísimo, pero sobre todo lo es para Venezuela, pues es un elemento medular de la recuperación económica y todo lo que de suyo sigue”.
“Vale la pena destacar que en el plan Venezuela Tierra de Gracia de MC Machado y que luego también hace suyo E. González Urrutia, estaba planteada la apertura del sector y la privatización de PDVSA, por lo tanto lo que se está iniciando -las conversaciones con la petroleras, y la reactivación de la producción- no es algo que vaya en una dirección contraria a lo que se iba a avanzar. Lo que sí me resulta complicado es ver el esquema de seguridad jurídica que les darían a las empresas para invertir, porque yo, si fuera ellas, no traería un dólar hasta tanto no tenga garantías, y esas D. Rodríguez no puede darlas, ella es parte central de clan, ella y su hermano son una de las 4 cabezas principales de la ‘hidra’. De ahí mi planteamiento de un fideicomiso”, nos dice Sary. “Políticamente, tampoco me resulta conveniente que sea bajo los Rodríguez que se canalice ninguna ayuda o recuperación, pues alimentará el planteamiento de que el problema era Maduro y no el modelo del Socialismo del Siglo 21. De ahí que considere que lo que se haga tiene que ser a través de figuras sugeridas por Machado”.
En la misma línea se pronunció el destacado economista venezolano y profesor de Harvard Ricardo Hausmann en este artículo del Finantial Times. Que si no tiene suscripción, puede ver un resumen en este posteo de Instagram.

María Corina mueve sus fichas con cuidado

Violeta Chamorro festeja tras derrotar al actual dictador Daniel Ortega. Foto: Fundación VC.
Si ha habido otro tema que ha generado discusiones en estas semanas, es el rol de la flamante premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en esta transición en Venezuela. Sobre todo, porque no parece ocupar un lugar central a corto plazo en los planes de Trump, quien incluso la mencionó de forma algo desmerecida durante su conferencia de prensa inicial. Según Trump, Machado es muy capaz y agradable, pero no tiene el peso específico en el estamento militar, como para liderar una transición ordenada y pacífica en el país. ¿Es verdad? ¿Es una estrategia para no hacerla ver como la mandadera del poder imperial? ¿Hay una segunda fase en la cabeza de Trump, donde María Corina pueda ocupar el lugar que las urnas y la sociedad venezolana le han dado?
Desde la caída de Maduro, Machado se ha mostrado como una fina jugadora de ajedrez. No ha reclamado, no se ha puesto en figura, no ha polemizado con Trump. Por el contrario, lo ha elogiado y ha mantenido un perfil bajo mientras se acomodan los hechos. Esto cristalizó ayer en una reunión en la Casa Blanca, donde Machado entregó incluso a Trump la medalla de su Nobel de la Paz. Al mismo tiempo que trabajaba el ego del mandatario americano, como a él tanto le gusta.
Al mismo tiempo, su foco parece puesto en concretar la liberación de presos políticos, algo que ha comenzado a hacer el régimen en cuentagotas. De a poco han emepezado a salir los videos de presos políticos recuperando la libertad, con el impacto que ello tiene en la sociedad venezolana y en el mundo. Vale decir que muchos dirigentes de izquierda regional negaban que hubiera presos políticos en el país.
Lo que parece claro a esta altura es que Trump, lejos de ser el atropellado ignorante que algunos quieren pintar, aprendió de lecciones de su país en lugares como Irak o Afganistán. Y que prefirió operar quirúrgicamente para evitar un vacío de poder que desatara caos y violencia. ¿Cuánto durará esta transición, tolerante con figuras como Delcy Rodríguez o Diosdado Cabello? El tiempo lo dirá. Pero María Corina Machado lleva más de 25 años esperando su momento. Y parece dispuesta a esperar un poco más, si todo lleva a una apertura democrática real de su país.

Cuba, al borde del derrumbe, teme ser el próximo

Las acciones de Estados Unidos en Caracas están haciendo temblar los cimientos de la región. Pero es en Cuba donde las alarmas suenan más fuerte desde que Maduro marchó preso. La isla, dependiente del petróleo y la financiación chavista, se encuentra ante un panorama de incertidumbre sin precedentes. La noche se le viene encima. El faro de luz de la izquierda latinoamericana, que ha oprimido a los cubanos durante casi 70 años, parece estar sufriendo un apagón como los tantos que han dejado sin energía eléctrica a millones de ciudadanos en los últimos tiempos ¿Caerá finalmente la utopía de Fidel?
LA VOZ EXPERTA. Para saber qué puede pasar con la dictadura más larga de la historia del continente, contactamos a varios amigos de Mirada Sur, Frank Zimmerman, Frank El Maquina y Sergio Lescano, profundos conocedores de la realidad cubana, para que compartan su visión con nuestros lectores.
El Makina, influencer cubano exiliado en Uruguay, dijo que “Más pronto que tarde, algo tiene que ocurrir. La dictadura cubana ha perdido su principal aliado. Ya en Caracas no mencionan a Cuba como el querido pueblo revolucionario. Durante todo el mandato de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, la ayuda era continua. Ahora toda esa ayuda se cortó. Le cortaron el flujo constante de dinero y de combustibles, y sin combustible un país no puede vivir. También se está cortando el tema de las misiones médicas, los contratos de trabajos médicos están finalizando y Cuba va a tener que llevarse a sus médicos paulatinamente. En menos de 10 días todo se ha venido todo abajo”.
El comunicador cubano agregó que “Donald Trump ha estado manteniendo conversaciones con alguien dentro de la isla, probablemente alguien de la familia Castro, que son quienes realmente gobiernan Cuba. En el mejor de los casos podría ser alguien que forma parte del régimen pero que ya no tiene esa visión comunista, que está cansado de eso y quiere llevar el país a una transición hacia una democracia participativa y darle la libertad a los cubanos”. Frank terminó diciendo que “En Cuba tiene que ocurrir algo porque el país ya no aguanta más. El socialismo colapsó por completo”.
Por su parte, el periodista, consultor político y conferencista cubano-estadounidense Frank Zimmerman, entiende que “El poder no cambia, solo se reacomoda. El chavismo opera como una constelación de ejes que se compensan y se vigilan entre sí. Por eso, la pregunta sobre quién manda en Venezuela no se contesta con un nombre, sino con un mapa, un eje civil-administrativo, un eje coercitivo, un eje militar, un cinturón irregular de grupos armados y economías ilícitas y, rodeándolo todo, el perímetro internacional. Estados Unidos fija parte del marco, Rusia, China e Irán disputan espacio y Cuba intenta sobrevivir mientras funciona como bisagra. Washington no administra ministerios, no reparte alimentos, no gobierna el día a día. Su fuerza está en las compuertas, sanciones y licencias, financiamiento, seguros, transporte, reconocimiento, acceso a mercados y el umbral de coerción. Es poder de perímetro, no de barrio, pero en una crisis el perímetro puede valer casi tanto como el centro”. Ante ese escenario Zimmerman entiende que “Cuba juega a dos puntas. Primero, subsistencia, energía, divisas, oxígeno. Segundo, método, inteligencia, contrainteligencia, control social, disciplina institucional. Ese oficio la hace útil incluso cuando se debilita. Su historia de relaciones estrechas con Moscú, sumada a vínculos estratégicos con Pekín y Teherán, le da lenguaje y canales para actuar como puente, a veces por iniciativa propia, a veces como facilitador, y como proxy funcional de intereses mayores. Su dilema en esta fase es evidente. Necesita que Venezuela no se caiga. Pero su huella, sobre todo en seguridad, puede convertirse en moneda de negociación si el perímetro exige recortes.”
Para Sergio Lezcano, periodista especializado en temas internacionales de Cuba, Venezuela y Nicaragua, “La caída de Maduro, real o simbólica, representó una luz de esperanza para millones de venezolanos que vieron a sus familias fragmentarse a lo largo de los años. Mientras tanto, Cuba observa. De reojo, pero con atención. Otra dictadura, donde la coerción sobre la sociedad desborda los límites de lo tolerable. No solo se imponen ideas y emociones, sino también la manera de alimentarse, de informarse y de relacionarse con el mundo. El objetivo: formar ciudadanos dóciles, sumisos, dependientes del poder. Pero Cuba no calla. Grita. Un pueblo cansado levanta la voz por una Cuba libre, observando los acontecimientos regionales con esperanza. Sin el respaldo de aliados históricos, el régimen cubano enfrenta una fragilidad inédita. Tras décadas de opresión, muchos sienten que una puerta comienza a entreabrirse”.


