Escucha la noticia
El anuncio de un financiamiento de USD 4.500 millones por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para Bolivia ha sido recibido con entusiasmo. Y es una excelente noticia que debe ser tomada en su verdadera dimensión. En efecto, la reciente visita de su presidente, Ilan Goldfajn, plantea una nueva etapa en la relación con el BID y debemos aprovecharla.
En lo profesional, me tocó intervenir en diversos medios para comentar al respecto. Pude percibir que se tenía la idea equivocada de que el financiamiento del BID ya tenía destinatarios, plazos, montos, etc. Por tanto, conviene matizar el entusiasmo, poner paños fríos y comprender bien de qué se trata la ayuda del BID para aprovecharla al máximo.
En principio, el monto anunciado no equivale a un desembolso inmediato ni a un cheque en blanco. Se trata de un marco programático sujeto al cumplimiento de requisitos y avances. El apoyo dependerá de la capacidad del Estado para ejecutar proyectos, del entorno institucional, y de la movilización de inversión privada.
Para 2026, el organismo estima un primer desembolso de USD 2.000 millones, enfocado en un programa de estabilización que incluiría transferencias focalizadas, respaldo presupuestario y protección social en coordinación con otros multilaterales.
Por otra parte, un componente central de este nuevo marco es la iniciativa Bolivia CRECE, una agenda excepcional que busca destrabar cuellos de botella que limitan el crecimiento en sectores clave.
A diferencia de enfoques tradicionales centrados en grandes planes de desarrollo, esta estrategia prioriza intervenciones de bajo costo fiscal, orientadas a destrabar inversiones en agroindustria, energía, turismo, minería, logística y comercio exterior.
Esta lógica de “última milla” tiene el potencial de ser particularmente efectiva para dinamizar proyectos empresariales ya identificados, pero detenidos por problemas operativos o regulatorios.
Además del apoyo al sector público, el brazo privado del banco (BID Invest) proyecta ampliar su cartera en Bolivia hasta por $us 450 millones en tres años, lo que representaría multiplicar por veinte su presencia actual. Esta inversión se canalizaría a sectores como manufactura, infraestructura, servicios financieros y cadenas de valor. También se espera que actúe como catalizador para atraer capital adicional de otros actores de la cooperación internacional.
La evidencia internacional muestra que la banca multilateral puede cumplir un rol de apalancamiento clave. Su participación suele reducir riesgos percibidos, mejorar condiciones de financiamiento (sobre todo en plazo), y atraer más actores al ecosistema productivo.
El BID, en particular, tiene ventajas comparativas en materia técnica y una reputación de acreedor preferente que puede generar efectos indirectos positivos sobre la percepción país.
Cabe aclarar que estos beneficios no son automáticos. Su concreción depende de factores internos como la calidad institucional, la estabilidad normativa y la profundidad del sistema financiero local.
También hay lecciones que conviene tener presentes: la experiencia en la región sugiere que la apropiación local de las reformas, la claridad en la ejecución y la coherencia interinstitucional son condiciones necesarias para el éxito.
Para el sector empresarial, el anuncio abre una ventana de oportunidad única y a la vez un desafío. Más que el volumen de recursos comprometidos, lo relevante será la capacidad de ejecución y la articulación público-privada.
En resumen, el anuncio del BID y la agenda Bolivia CRECE ofrecen un marco ambicioso y técnicamente bien orientado. Pero su impacto dependerá menos del enunciado y más de la capacidad boliviana de transformar compromisos en resultados.
La buena noticia es que existen proyectos viables y demanda privada. La nota de cautela es que la ventana de oportunidad no será indefinida. Y el reto es que, en tiempos de incertidumbre, solo una ejecución efectiva convertirá el potencial en progreso.
*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo



