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El origen evolutivo del dinero

Instituciones muy relevantes para nuestras vidas han emergido de forma espontánea durante un largo proceso evolutivo como la familia, el lenguaje o el derecho. El propósito de este artículo es analizar si el dinero puede emerger de forma descentralizada o debe, necesariamente, ser impuesto por un ente central.

Alex Ayguavives Monserrat

Máster en Banca y Regulación en Financiera

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Carl Menger, en su obra Geld, presentó la teoría sobre el origen evolutivo del dinero. En una comunidad con excedentes productivos marcada por la división del trabajo, el intercambio y el comercio generan riqueza. Probablemente, el trueque es la forma más intuitiva de comerciar. Dos partes intercambian bienes de forma recíproca ya que valoran más el objeto que reciben que el entregado, una vez incorporados, por supuesto, todos los costes de transacción. Un ejemplo común e intuitivo es el cambio de cromos entre niños. La entrega se realiza en mano de forma inmediata. Sin embargo, este método tiene limitaciones significativas ya que requiere la existencia de una doble coincidencia de deseos. Es decir, cada parte debe poseer el bien que el otro quiere en la cantidad y momento adecuado. Otra posibilidad es recurrir al trueque diferido. El intercambio se realiza de forma aplazada entre las partes mediante crédito. Por ejemplo, mi amigo me invita a tomar un café y yo pago el próximo. Además, este tipo de intercambios puede ser indeterminado ya que la persona no sabe qué necesidades podría tener en el futuro. Un ejemplo claro es el intercambio de favores, comúnmente ilustrado en la popular expresión “te debo una”. Sin embargo, el trueque diferido introduce el riesgo de impago. En otras palabras, como acreedor, debemos confiar en la solvencia y voluntad de pago del deudor. Leyendo a Nick Szabo, me tope con la idea del número de Dunbar. El antropólogo Robin Dunbar sostiene que el número de personas con las que se establece una relación de cohesión y confianza es de aproximadamente 150 personas. El problema es claro, la confianza no escala bien. 

Por lo tanto, vemos cómo los agentes, de forma descentralizada, tienen incentivos a encontrar una mercancía que solucione los altos costes de transacción del trueque y la desconfianza entre partes del trueque diferido. Los comerciantes van seleccionando aquellos bienes que permiten intercambios indirectos y preservar valor en el tiempo adecuadamente. En este punto, se entiende la necesidad de encontrar una mercancía, ampliamente demandada por sus atributos, que sea fácilmente intercambiable. Es decir, que tenga buena vendibilidad y permita el intercambio indirecto. Menger define mercancía como un bien cuyo valor emana del intercambio, y no, necesariamente, del consumo. Históricamente, algunos de los atributos más relevantes han sido portabilidad, homogeneidad, divisibilidad, indestructibilidad y estabilidad de valor. De hecho, la mercancía más estable, la más líquida, terminará siendo dinero. El dinero se define como el medio de intercambio generalmente aceptado. Curiosamente, el propio Hayek empleaba el término “dinerabilidad” como adjetivo gradual para medir la cercanía de una mercancía a convertirse en dinero. El dinero soluciona el problema de la doble coincidencia de deseos ya que se puede utilizar como puente para adquirir otras mercancías deseadas en un futuro. Además, la existencia de un buen dinero permite expresar las deudas en una unidad de cuenta fácilmente liquidables con un simple cómputo, asignar recursos mediante el cálculo económico y conocer nuestra situación patrimonial. 

Los mercaderes más acertados en este proceso de descubrimiento de mercado podrán acceder a un mayor número de contrapartes para comerciar. Por lo tanto, vemos que no es necesario crear razonamientos ad-hoc sobre “confianza” para explicar el valor del dinero, la vendibilidad futura del bien, interpretada subjetivamente por el agente, determina su valor. Este proceso explicaría, también, porque el mercado ha seleccionado distintos bienes en distintos lugares a lo largo de la historia como dinero: ganado, sal, cacao, conchas, plata, y, finalmente, oro. El bien que emergía como dinero dependía de condiciones coyunturales de la sociedad, como acceso limitado a las conchas para que no se hiciesen super abundantes o avance tecnológico necesario para manejar la plata y el oro. Además, esta hipótesis nos podría permitir explicar porque se ha utilizado tabaco como dinero en cárceles. En resumen, la teoría de Menger muestra cómo el dinero puede emerger de forma espontánea en ausencia de una imposición centralizada.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Alex Ayguavives Monserrat

Máster en Banca y Regulación en Financiera

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