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¿Se está gestando una nueva crisis financiera?

Mario Napoleón Pacheco Torrico

Economista, investigador y profesor en la UMSA.

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La aparición de una nueva variante agresiva del COVID-19 en Sudáfrica y que posiblemente se extienda, parece explicar la caída bursátil, debido a la incertidumbre y temor ya que acontece en un momento de rebrotes en varios países europeos. En los cuales las autoridades están aplicando medidas restrictivas que impactarían negativamente en la recuperación de las economías.

A partir del enfoque teórico-histórico de Charles P. Kindleberger (1910-2003), estudioso de las crisis financieras, que elaboró el marco teórico más importante y útil para estudiar este factor persistente en el desenvolvimiento del capitalismo, se identifican las fases o momentos de una crisis financiera, que son antecedidas por una situación que él denomina DESPLAZAMIENTO. Las fases son:

  • Euforia
  • Especulación
  • Manía especulativa o burbuja
  • Zozobra financiera
  • Crac o pánico
  • Transmisión internacional (Kinbleberger y Aliber, Manías, pánicos y cracs, 2012)

En razón al espacio reducido de un artículo, no explicaré el contenido de cada una de las fases y su encadenamiento y me concentraré en el examen del origen que es el DESPLAZAMIENTO, que se caracteriza por la emergencia de un conjunto de acontecimientos que modifican la situación existente y que aumentan las posibilidades de obtener beneficios más altos y, en consecuencia, obliga al cambio de las expectativas de los agentes económicos. Históricamente se identifican varios hechos persistentes que expresan un DESPLAZAMIENTO (por ej.: guerras, revoluciones, descubrimientos, innovaciones, cambios en la regulación financiera y la expansión monetaria, entre otros). Para Kindleberger el factor que origina las crisis financieras precisamente es el DESPLAZAMIENTO, que modifica radicalmente la situación financiera existente y determina el surgimiento de nuevas expectativas, reiteramos, de beneficios altos y rápidos.

Ahora bien, examinemos la situación actual. 2020, fue lamentablemente el año fatídico del despliegue de la pandemia, del temor e incertidumbre, de inexistencia de vacunas, miles de muertes, cuarentenas, paralización económica e interrupción de las cadenas de suministros. El pasado año también fue escenario del marcado impulso de las políticas económicas expansionistas en países industrializados y atrasados. En Estados Unidos esta dirección de las medidas económicas fue particularmente intensa.

En ese país la política económica expansiva se ejecutó en las áreas, como siempre acontece en estos casos, monetaria y fiscal. Los instrumentos monetarios empleados, como hacíamos notar en un anterior artículo, fueron principalmente: a) la disminución de las tasas de interés de los fondos federales entre 0 y 0,25%; y b) la expansión cuantitativa ilimitada, denominada quantitative easig, y que establece la compra mensual de bonos que emite el Tesoro y que adquiere el Banco Central (FED), por US$ 80.000 millones y bonos hipotecarios por 40.000 millones, totalizando US$ 120.000 millones.

Mediante la política fiscal se implementaron programas de estímulo fiscal, otorgando bonos de desempleo ordinarios y extraordinarios y otros programas. El 5 de noviembre de este año, el Congreso aprobó el Plan de infraestructuras de Biden de US$ 1,2 billones y queda por aprobar el Build Back Better (Reconstruir mejor) de 1,75 billones, para enfrentar el cambio climático, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, apoyar a las familias para el cuidado de adultos mayores, asistencia sanitaria y la crianza de hijos.

Este agregado de estímulos, sin considerar los últimos de noviembre, ha determinado un aumento excepcional de la liquidez, expresada en la expansión de la base monetaria, como nunca antes históricamente había acontecido. Fenómeno que aprecia en el gráfico siguiente:

Fuente: Fuente: Banco de la Reserva Federal, Saint Louis

De Ene/2020 a Oct/2021, la base monetaria se multiplicó por 1,84 veces, es decir creció en 84%. Una parte significativa de la abundante liquidez, además de generar presiones inflacionarias (la inflación a 12 meses en Oct/2021 llegó a 6,2%), se canalizó a las operaciones bursátiles, generalmente de carácter especulativo. Dicho de otra forma, en 2020 con la pandemia y las cuarentenas paralizantes de las economías, comenzó una continua expansión monetaria y, de esta forma se inició el DESPLAZAMIENTO de una nueva crisis financiera, debido a que cambió totalmente la situación financiera existente.

¿Quiénes son actores importantes de este proceso? Sin duda, los traders, es decir los operadores especulativos que compran y venden activos con la finalidad de obtener beneficios altos en corto tiempo. La acción principalmente de estos operadores impulsó las cotizaciones muy por encima de sus tendencias, como se advierte en el cuadro siguiente:

BOLSA DE VALORES DE NUEVA YORK, COTIZACIONES: DOW JONES,

NASDAK Y STAND AND POORS 500, 23/NOV/2018 – 23/NOV/2021

PERIODO DOW JONES NASDAK STAND AND POORS 500
23/Nov/2018 24.464 6.972 2.649
23/Nov/2019 27.875 8.519 2.792
INCREMENTO (puntos) 3.411 1.547 143
INCREMENTO (%) 14 22 5
23/Nov/2019 27.875 8.519 2.792
23/Nov/2020 29.591 11.880 3.577
INCREMENTO (puntos) 1.716 3.361 785
INCREMENTO (%) 6 39 28
23/Nov/2020 29.591 11.880 3.577
23/Nov/2021 35.813 15.775 4.690
INCREMENTO (puntos) 6.222 3.895 1.113
INCREMENTO: (%) 21 32 31

Fuente: Bolsa de Valores de Nueva York

La información precedente muestra que los incrementos intensos se registraron entre 2020 y 2021, principalmente en el NASDAK y en el S&P; sin embargo, en el caso de las acciones tecnológicas el aumento de 2019 a 2020 destaca debido a las cuarentenas implementadas en 2020 que obligaron a las personas a permanecer en sus domicilios, hecho que originó el aumento significativo de la demanda de laptops, smart phones, juegos en línea, televisores y otros.

El aumento de las cotizaciones bursátiles expresa, y no creo equivocarme, la sucesión de las típicas fases de una crisis financiera. Con seguridad luego del DESPLAZMIENTO se transitó a la EUFORIA, la ESPECULACIÓN y ahora transcurre la MANIA ESPECULATIVA o BURBUJA (Alan Greenspan llamó a la burbuja como “exuberancia irracional”: La era de las turbulencias, 2008), fase previa a la ZOZOBRA FINANCIERA, que puede anteceder al CRAC o PÁNICO.

Hasta el momento la MANÍA ESPECULATIVA está sostenida por la expansión monetaria que se mantendrá según las determinaciones de la FED acordadas en las reuniones de agosto y noviembre de 2021. Empero, cualquier hecho relevante, aun con el quantitative easig, podría ocasionar el estallido de la BURBUJA y se entraría a la fase de ZOZOBRA FINANCIERA, que se caracteriza por el estancamiento en los precios de los activos; sin embargo, los traders y otros operadores no enfrentarían problemas de liquidez, hasta 2022 año en el que comenzará a implementarse gradual y lentamente, el temido tapering, mediante el aumento de las tasas de interés y la reducción de la compra de deuda pública por la FED. Los responsables del banco central intentarán un “aterrizaje” lento y gradual.

En resumen, el origen de la crisis financiera que se avecina fue la pandemia del COVID-19, es decir el DESPLAZAMIENTO, que ocasionó la paralización de las economías y posteriormente la aplicación de políticas fuertemente expansivas, especialmente en Estados Unidos, con la finalidad de lograr la reactivación, inundando de liquidez la economía que se dirigió a la Bosa de Valores, donde al parecer se imponen las operaciones especulativas que han elevado las cotizaciones  a niveles sin precedentes. De este modo, se originaron las condiciones para la sucesión de las etapas mediante las cuales transcurre la crisis financiera, que en este momento se encontraría en la MANÍA ESPECULATIVA o BURBUJA, próxima a la ZOZOBRA FINANCIERA previa al CRAC o PÁNICO. El problema es que es difícil distinguir cada una de las fases de manera precisa.

En el momento de terminar este artículo, viernes 26 de noviembre, las cotizaciones de los activos en las bolsas de valores de Estados Unidos, Europa y Asia, cayeron intensamente (EE.UU.: DJ -3,12%, S&P -2,55%, NASDAK -1,97%; Europa: FTSE -3,6%, DAX -4,1%, CAC 40 –4,7%; Asia: NIKKEI -2,5%, HANG SENG -2,7, SHANGHAI -0.6), rompiendo la tendencia alcista. También bajó el precio de las materias primas (por ejemplo: petróleo WTI -13,2, cobre: -3%, zinc -2,9%) y solamente aumento el oro en 1,1%). La magnitud del descenso de los precios de títulos y acciones llevó a los analistas a llamar al viernes 26, como el “VIERNES NEGRO”. ¿Estaremos frente al inicio del estallido de la burbuja especulativa?

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Mario Napoleón Pacheco Torrico

Economista, investigador y profesor en la UMSA.

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