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China… ¿un aliado?

Maria Ruth Torrez

Politóloga

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Desde la invasión rusa a Ucrania el mundo ha dividido su opinión y apoyo en torno a cada uno de los bandos. Como es usual en un conflicto, de cualquier índole, cada parte cuenta con adeptos y aliados a la causa. En el caso de la guerra entre Rusia y Ucrania, el segundo Estado cuenta con el evidente apoyo de occidente caracterizado por gobiernos democráticos mientras que los Estados que apoyan al Kremlin tienden a ser algo menos democráticos e institucionales que los primeros, y dentro esa categoría se reconocería a China como aliada indiscutible y hasta natural. Sin embargo, la actitud del gobierno Chino pareciera que no alcanza el rol de aliado pues a pesar de haber dado indicios de apoyar a Rusia en los hechos sigue al margen bélico de la guerra aunque sí participa en el matiz económico del conflicto, lo que hace pensar que China es antes compañera de negocios que aliada, sobre todo en torno a la compra de petróleo. 

Para comprender lo mencionado antes, debemos remontarnos a las 4 rondas de sanciones impuestas a Rusia y su efecto en la economía de ese país, sobre todo en la industria petrolera. En la primera ronda se sancionó principalmente parlamentarios que apoyaron el reconocimiento de independencia de Donetsk y Lugansk, además de empresarios y entidades prohibiéndole el ingreso a la Unión Europea y complementariamente se prohíbieron las operaciones de inversión en entidades rusas, buscando limitar a la banca. La  segunda ronda, entre varias prohibiciones, se caracterizó por prohibir la venta de material para refinado de petróleo a Rusia, siendo el primer indicio de que se afectaría a la principal industria de ese país de continuar con su incursión en Ucrania. 

Ya en la tercera ronda se aclara el panorama y nuevamente se pretende ejercer presión desde la banca con la prohibición de suministro de euros a Rusia y la restricción de acceso al sistema SWIFT a 7 bancos rusos; sin embargo, la Federación Rusa da una respuesta inesperada sobre todo a la restricción de suministro de euros, pues anuncia a sus compradores de petróleo que la única forma de acceder a ese combustible es mediante el pago en rublos, condición que es aceptada por todos los estados con los que tiene un contrato. Ese hecho hizo sentir que las sanciones hasta ese momento pareciesen más una palmada de aliento a Ucrania que un castigo a Rusia, pues en el intento de ahogar la industria petrolera desde las finanzas se arrastro a los país dependientes del petroleo ruso a aceptar términos inaceptables en otras circunstancias. La cuarta ronda sanciona a otras industrias como la siderúrgica y la de seguridad, se asume que como complemento al paquete más duro de prohibiciones.

De todas las rondas de sanciones la tercera resulta la más relevante para el rol de China, que irónicamente se sostendrá por la nueva determinación del presidente Biden de prohibir la importación desde Rusia de gas, petroleo y productos derivados. Pues a pesar de la exigencia rusa de pago en rublos, de acuerdo al programa The Intelligence del grupo mediático The Economist, Rusia habría bajado su producción a 2 millones de barriles de petróleo diários que representan el 50% de la producción en comparación a 2021, además de reducir su precio a 30$ por barril cuando el barril a la fecha se cotiza ente 103$ y 105$, de acuerdo a www.oilprice.com. Es decir que Rusia entró en modo descuento para sostener su economía y China está dispuesta a ser parte del juego. Si bien el mercado estadounidense está cerrado para la producción rusa los dos grandes asiáticos, China e India, pueden absorber gran parte de la producción petrolera del Kremlin, pero China aun no ha dado señales de voluntad de absorber esa producción y esto se debe a que, sin necesidad de grandes datos, se entiende que a medida que los días pasen la guerra seguirá generando grandes facturas a Rusia por cuanto su posición en la mesa de negociación será menor y China podría fácilmente lograr un mejor precio que los 30$ por barril de hoy. 

Cuando de negocios se trata, China ha demostrado que poco importa si compartes o no ideología con otro Estado, o si antes te reconocías como aliado, la verdad es que en río revuelto ganancia de pescadores y parece que en esta oportunidad será China quien vaya a pescar mejor que los demás.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Maria Ruth Torrez

Politóloga

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