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El bono Juancito Pinto de Bolivia, es una de las transferencias monetarias que ha generado muchos elogios y expectativas, no solo a nivel nacional, sino internacional. Organismos de Naciones Unidas como UNESCO, UNICEF, CEPAL, entre otros destacaron su importancia y como siempre el gobierno de Evo Morales y Luis Arce hacían gala de estos reconocimientos sin mostrar la verdadera realidad de la arquitectura financiera que hoy lo desnudamos.
Un primer elemento para destacar es el establecimiento de un decreto supremo para definir la estructura de financiamiento del Bono Juancito Pinto, es decir, cada año, el dedo de los políticos definía el secuestro de las utilidades de las empresas públicas, mostrando la manera como ha funcionado durante todos los años esta transferencia monetaria. Lo correcto hubiera sido definir parámetros de distribución de acuerdo con la rentabilidad de las empresas públicas, flujo de efectivo, inversiones previstas, etc. Durante los 20 años, se han dictado los DS 29321, DS 29652, DS 0309, DS 0648, DS 1016, DS 1372, DS 1748, DS 2141, DS 2506, DS 2899, DS 3331, DS 3685, DS 4050, DS 4336, DS 4606, DS 4807, DS 5031, DS 5230, DS 5454 un por cada año para capturar discrecionalmente los recursos de las empresas públicas.
Un segundo elemento es el financiamiento del bono Juancito Pinto, que provenía directamente de las empresas creadas por gobiernos anteriores al 2006, por ejemplo, el 48% de los aportes al Bono Juancito Pinto provino de YPFB, el 10% de ENTEL, el 6% de ENDE, el 4,6% de COMIBOL, un 16% por el TGN, otras empresas creadas anteriormente con aportes menores y por saldos de gestiones anteriores y tan solo un 8.66% fue producto del aporte de las empresas estatales creadas por el MAS en los 20 años de gobierno.
Un tercer elemento del modelo de transferencia es que el Bono depende en gran medida de los recursos del gas, específicamente de YPFB. Cuando inició el bono Juancito Pinto el año 2007 YPFB fue obligado a aportar 157 millones de bolivianos, y cuando las ventas del gas estaban en su apogeo esta cifra llegó a 376 millones de bolivianos el año 2009, a medida que los ingresos del gas fueron disminuyendo el aporte de YPFB llegó el año 158 millones de bolivianos el año 2025. Casi la mitad del bono Juancito Pinto provino de YPFB. Ahora que los ingresos del gas disminuyeron drásticamente, ¿continuará el aporte de YPFB o el gobierno optará por crédito internacional?
Un cuarto elemento fue el crédito del BCB a las empresas públicas, y a través de un decreto supremo mostrado anteriormente, el gobierno transfería discrecionalmente al Bono Juancito Pinto dichos recursos a título de utilidades generadas por las empresas públicas, aunque algunas de las empresas públicas mostraron balances negativos en sus estados financieros. Las empresas públicas creadas por Evo Morales y Luis Arce han aportado tan solo el 8.66% del presupuesto del Bono Juancito Pinto en los 20 años ellos son: BOA (0.98%), DAB (0.94%), EMV (0.31%), EBA (0.12%), MI TELEFÉRICO (0.24%), ABE (3.46%), LACTEOSBOL (0.01%), EBC (0.09%), EMAPA (1.96%), ECEBOL(0.07%), ENVIBOL (0.07%), EDITORIAL (0.21%), SEDEM (0.31%), CARTONBOL (0.01%), EEPAF (0.01%), PAPELBOL (0.01%), BDP (0.10%), NAABOL (0.09%), UNIVIDA SA (0.08%), UNIBIENES SA (0.01%), SAFI-UNION SA (0.00%), B-AGRO (0.01%), ADSIB (0.05%), EBIH (0.01%).
Un quinto elemento es la evaluación de la sostenibilidad del bono, mientras las reservas del BCB fueron drenando después del 2014, hasta llegar a proporciones nunca observadas en los registros macroeconómicos con relación al PIB, los créditos a las empresas públicas continuaron, y cuando el gobierno transitorio el 2020 puso en evidencia a las empresas deficitarias, el bono Juancito Pinto continuó sin ninguna modificación.
Un sexto elemento para considerar es su relación directa con el Índice de Desarrollo Humano. Quienes han estructurado este bono sabían exactamente que la transferencia financiera condicionada, afectaba la permanencia de los estudiantes en el sistema escolar, por ende, era un soporte directo para que el índice en el área educativa mejore y se mantenga en el tiempo y así sostener internacionalmente que el modelo implementado era perfecto, sin considerar la calidad de la educación. Aquí, el componente educativo del IDH a partir del 2008 es mucho significativo, modificando a Bolivia de un IDH medio a alto el año 2014, el componente educativo subió de 0.66 el 2006 a 0.745 en el año 2025, haciendo que el IDH se mantenga en 0.737 y Bolivia ocupe 107 de 193 países evaluados. ¿Qué pasará cuando esa transferencia se interrumpa?
Finalmente, después de analizar que la arquitectura financiera del bono está sentada sobre la base de las reservas internacionales que ahora están en el piso, los créditos del BCB que no van más, y las utilidades y/o pérdidas de las empresas públicas que son asientos financieros más que otra cosa, la pregunta ya no es retórica: ¿seguirá el gobierno de Paz Pereira financiando el bono con la misma arquitectura financiera? ¿Recurrirá el gobierno de Paz a financiar el
bono Juancito Pinto con créditos internacionales? ¿Cuál es el destino del bono Juancito Pinto en la nueva coyuntura? Es momento de tomar decisiones. El bono como tal es bueno, nadie lo niega, pero cuando las finanzas están quebradas, el peor daño que se le puede hacer a un país es mentirle y mantener una estructura insostenible, disfrazando el funcionamiento de empresas estatales ineficientes con cálculos que solo buscan mantenerse vigentes ante el electorado. La arquitectura financiera que hoy desnudamos no admite más maquillaje: o se reestructura con transparencia, o se sostiene, como hasta ahora, sobre una base que ya no existe.



