Opinión

Ellos también cuentan

Escucha la noticia

La preocupación ciudadana por la crisis sanitaria en el país suele concentrarse, por información que publicamos medios tradicionales y digitales, en la cantidad de contagios diarios que se reportan oficialmente, para saber cómo va el comportamiento del virus desde su llegada a Bolivia el 10 de marzo de 2020.

La escalada de contagios de las últimas cuatro semanas, en la cuarta ola de la pandemia, causó alarma entre la gente porque la curva empezó a elevarse de forma vertical, hasta que el miércoles 12 de enero se reportaron 14.063 casos confirmados en un solo día, el récord de los récords del coronavirus en Bolivia.

Sin embargo, un día antes, el martes 11 de enero, se reportó el número más alto de muertes por Covid-19 en lo que va de la cuarta ola, aunque no generó el mismo nivel de preocupación. Se comunicó oficialmente que 57 personas habían perdido la vida ese día, mientras el total de infectados llegó a 11.213.

El discurso repetitivo de las autoridades de salud en sentido de que la tasa de letalidad en la actualidad es baja, en comparación con la primera ola, debido a la vacunación masiva que lleva adelante el gobierno y que la variante Ómicron no es tan letal como se pensaba, hizo que el fallecimiento de familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos en el último tiempo haya pasado casi desapercibido.

Sin embargo, este martes 18 de enero se registró un lamentable nuevo récord con 86 decesos en todo el país producto del Covid-19 que aumentó la cifra acumulada desde el 1 de enero de este año a 666 fallecidos, lo que quiere decir que en promedio cada día murieron 37 personas en los primeros 18 días de este 2022.

37 fallecidos en promedio en nuestro territorio no es un dato para subestimarlo, más aún si se toma en cuenta que estamos hablando solo de muertes por Covid-19 y porque Bolivia es considerado un país de mediana población con un poco más de 11 millones de habitantes.

Con los 86 fallecimientos de este martes 18 de enero, el total de decesos desde el inicio de la cuarta ola de la pandemia, el 1 de noviembre de 2021, alcanzó a 1.449 personas, haciendo un total acumulado de 20.377 muertos por Covid-19 en todo el país.

Autoridades nacionales y departamentales de salud manejan el dato de que cada 10 pacientes que están siendo derivados a las Unidades de Terapia Intensiva en estas últimas semanas, ocho no se han vacunado, lo que supone que la gran mayoría de los 666 fallecidos en enero no recibieron ni una sola dosis anticovid.

Dicho de otra manera, pese a la baja letalidad que representa la variante Ómicron, dominante en este momento en el país, se está produciendo una cantidad preocupante de decesos de gente que decidió no vacunarse contra el Covid-19 por distintas razones.

El pico más alto de muertes por coronavirus en Bolivia se registró el 15 de junio de 2021 con 124 fallecidos en un solo día pero con 2.571 casos positivos reportados esa jornada. De lo que se trata ahora es bajar los números que presenta la casilla de decesos en los registros de la cuarta ola y la manera de hacerlo es con la vacunación.

Sin embargo, el haber suspendido por tiempo indefinido la presentación del carnet anticovid como mecanismo para intensificar la vacunación, seguramente tendrá efectos en los reportes diarios relacionados con las muertes. Los fallecidos por Covid-19 también cuentan, claro que sí, y los números oficiales que están presentando deberían motivar nuevas estrategias para que la cantidad de fallecidos de los no vacunados baje significativamente.


Cuentanos si te gustó la nota

100% LikesVS
0% Dislikes

Publicaciones relacionadas

Abrir chat
¿Quieres unirte al grupo de Whatsapp?
Hola 👋
Te invitamos a unirte a nuestro grupo de Whatsapp