Opinión

Evo: un retorno político planificado

Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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En política nada sucede por casualidad. La improvisación no existe para las consultoras de asesoramiento y construcción de imagen política. Todo se planificó minuciosamente para el reposicionamiento político del cocalero caudillo. El reingreso al país por Villazón acompañado del presidente argentino; la retoma del Chapare con un baño de masas trasladadas; la elección de candidatos incondicionales para las elecciones generales y subnacionales —el silletazo, la escapada, y mala selección de postulantes en las principales ciudades, fueron un accidente—;  la convocatoria al Congreso del MAS, selección a placer de los delegados, el lugar y la fecha propicia para garantizar la reelección del “Jefazo”; el paseo internacional por Cuba, Venezuela y la ultima puesta en escena en la trasmisión de mando en Perú. No son casualidades.

Todo está adecuadamente manejado, no se le escapa ningún detalle a las consultoras de imagen. No es casual la imposición de temas que marquen la agenda política del país, el centro irradiador: la radio Kawsachun Coca del trópico cochabambino,  amplificada por el periódico La Razón y  las televisoras, periodistas y  medios de comunicación cooptados por el masismo en su larga trayectoria por el poder. Por supuesto, no faltan “plumas alquiladas” para que divulguen en medios internacionales la popularidad del líder cocalero. Es verdad que en varias ocasiones el hermano Evo “pierde los papeles”, se desboca. Pero, inmediatamente es reencaminado o interpretado por leales portavoces.

Las empresas de imagen, tienen un gran lobby internacional con expresidentes de Estado, congresistas, periodistas, dirigentes políticos afines, intelectuales y sindicatos. Cultivan un particular vinculo con centros de investigación, académicos y fundaciones que se desenvuelven en torno a las universidades, adscribiéndose a ellas para ser más verosímiles. Estas entidades “parapartidarias”, se agregan a los centros de estudios superiores por medio de convenios,  utilizan las marcas, logos y el paraguas institucional.

 Así en marzo de 2020 comenzó la reconstrucción de imagen, con la investigación de dos especialistas en integridad electoral del “MIT Election Data and Science Lab” del Instituto Técnico de Massachusetts. Actuaron por encargo del Center for Economic and Policy Research (CEPR), y para dar más verosimilitud a su “investigación” se cobijaron en el prestigio del MIT. Lograron introducir en The Washington Post la noticia de que no hubo fraude electoral. Buscaron una repercusión internacional favorable para recuperar la alicaída imagen del dirigente chapareño.

Últimamente, vivimos el caso del Grupo BISITE de Salamanca, colabora/trabaja con empresas, universidades y centros de investigación,  adscrito a la Universidad de Salamanca. Cualquier investigación que desarrollen no es autoría de la universidad, es responsabilidad del Grupo BISITE. La artimaña se inicia en quien encarga el trabajo: la Fiscalía General, a ello se suma el oscurantismo en la  selección y adjudicación del trabajo. Se recurre a un grupo y no a una institución de prestigio y experiencia en auditorias informáticas. Si querían actuar correctamente, tendrían que haber solicitado los servicios del Centro Criptológico Nacional (CCN-CERT) de España. 

Pero, el objetivo de la supuesta investigación, no era esclarecer lo acontecido en las bochornosas elecciones de 2019. La intención es dar carpetazo, cerrar el caso “Fraude Electoral”. Se requiere liberar de culpas al expresidente Evo Morales, para allanarle el camino en su reposicionamiento político. Evo necesita demostrar que continua siendo un político con poder y  futuro. No puede perder la posibilidad de volver a ser candidato. Sabe que un político sin proyección, es un político acabado.

Cuando el mito se agotó y  la credibilidad se ha perdido,  hay que echar mano de la chequera y de los aliados en la región. El país recaudó en catorce años más de 41 mil millones de dólares, solo en la producción y comercio de hidrocarburos. Este monto es un parámetro de lo que los operadores del establishment administraron y recolectaron, para emplearlos ahora en la: “Operación Retorno”.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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