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La Bolivia que está por tumbar la puerta

Carlos Hugo Molina

Abogado con especialidad en Derecho Constitucional y Administrativo por la UNAM

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El estudiar Bolivia a partir de la población en el territorio y los lugares en los que ha decidido vivir y producir es fundamental para comprender al país. Y cuando la sistemática incorpora la posibilidad del análisis sobre seis censos (1950, 1976, 1992, 2001, 2012 y 2024), la evidencia pedagógica es mayor.

La consecuencia del dato es rotunda, no se trata de qué podríamos hacer, primero hay que saber qué está hecho por decisión humana.

​Luego de la Revolución Nacional que modernizó el Estado feudal, la Participación Popular que territorializó el poder dotándolo de ciudadanía, autonomía y recursos, hoy tenemos una evidencia que se expresa en la construcción de una Bolivia urbana al elegir la población hacerlo en un 80 % en ciudades.

La variable poblacional se ajustó después del Censo del 23 de marzo de 2024, con la elección del 18 de agosto de 2025 pues resulta que los ciudadanos no votan donde se censaron sino donde trabajan, y en ese lugar, naturalmente, es donde viven con su familia.

​Bolivia, de manera muy sencilla pero provocadora, se resume en: a) tres regiones metropolitanas, b) seis capitales departamentales fuera del eje central, y c) ocho gobiernos municipales mayores de 50.000 habitantes, dispersos en el territorio que han alcanzado desarrollo económico con dinámicas propias en cada caso (Riberalta, Yacuiba, San Ignacio de Velasco, Yapacaní, Pailón, Villa Tunari, Puerto Villarroel, Caranavi). En estos tres ámbitos territoriales expresados en 35 ciudades, es donde se concentra el país.

​Resulta necesario resaltar la manera como han logrado desarrollo esos ocho municipios, no estando en las regiones metropolitanas, no siendo capitales de departamento y no teniendo ninguno de ellos una ley distinta en materia económica ni atribuciones y competencias distintas de las que tienen todos. Las conclusiones son muy ricas para comprender las dinámicas económicas y migratorias.

​Frente a la totalidad de la geografía nacional, venimos proponiendo la necesidad de crear Ciudades Intermedias, con políticas públicas que permitan dotarlas de todos los servicios básicos para que adquieran calidad de nodos de articulación y producción, y apoyen a la población dispersa agrupada en macrorregiones para que no se vayan más lejos.

Ahí aparecen otros 25 municipios que el Cepad ha estudiado en todo el país, para ubicar los lugares estratégicos en los cuales tendrían que estar las ciudades intermedias, apareciendo Camiri, Ascensión de Guarayos, Mizque, Challapata, Villa Montes, Camargo, San Ignacio de Moxos, Magdalena, Uyuni…

​Frente a esa realidad geográfica y poblacional estamos obligados a un debate nacional que esclarezca qué haremos con 1 millón de km2 desprovisto de población, cuando en el 2034, el 90 % de los bolivianos vivamos en ciudades y sigamos teniendo 7.000 km de fronteras desprotegidas. Y el 70 % del territorio que agrupa a 243 municipios menores de 20.000 habitantes, no tienen hospital de segundo nivel, entre otros servicios básicos.

​El reto está planteado y es apasionante.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Carlos Hugo Molina

Abogado con especialidad en Derecho Constitucional y Administrativo por la UNAM

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