Opinión

La guerra de la wiphala

Escucha la noticia

Unos la izan, otros la bajan. Unos la ensalzan, otros la ignoran. Unos quieren sacar provecho político reivindicándola, otros también pero rechazándola. En estos días la wiphala es usada como símbolo de la polarización en el país. El MAS pretende arrinconar a la oposición oriental con la bandera a cuadros y ésta responde haciendo flamear la bandera del patujú.

La guerra de la wiphala empezó en niveles cupulares: institucionales y partidarios. En las últimas horas busca instalarse entre la gente, principalmente en Santa Cruz, entre los nacidos y los llegados a ese departamento, aunque por ahora las batallas las protagonizan quienes la izan en sitios públicos y quienes la retiran.

La primera batalla se libró el 24 de septiembre, cuando el Presidente en ejercicio la elevó, al margen de lo acordado entre la administración central y el gobierno departamental, y este martes cuando afines al MAS realizaron una marcha con la wiphala en mano y coronaron su movilización izándola en el edificio central de la Gobernación cruceña.

El 24 de septiembre autoridades cruceñas bajaron la wiphala en la plaza mayor y la sustituyó por la bandera del patujú, emblema reconocido como tal por el Estatuto Autonómico de Santa Cruz, y este martes los funcionarios del Gobierno Departamental cambiaron la wiphala por banderas verde y blanco.

Y cuando menciono que la guerra de la wiphala dejó los ámbitos cupulares, este martes vecinos que se encontraban alrededor de la principal plaza de Santa Cruz impidieron que un camión cargado de wiphalas se acerque al lugar y que la marcha de afines al masismo eleven wiphalas en los mástiles de la manzana cero de la capital oriental.

La marcha indígena que partió hace más de un mes de Trinidad llegaría este miércoles a la capital cruceña acompañada del color blanco de la bandera del patujú que seguramente pintará la plaza principal de los cruceños. Será el momento para elevar el perfil del distintivo del oriente tratando de opacar la bandera de los pueblos indígenas del occidente boliviano.

La guerra de la wiphala también se librará en escenarios judiciales. Autoridades masistas del Ejecutivo y del Legislativo, además de dirigentes de sectores sociales afines al MAS, anunciaron la presentación de un número indeterminado de denuncias penales contra quienes supuestamente ultrajaron la wiphala, sobre todo contra Luis Fernando Camacho, gobernador de Santa Cruz, y Rómulo Calvo, presidente del Comité Cívico cruceño.

Felizmente la guerra de la wiphala no alcanzó por el momento niveles extremos como la quema de banderas o enfrentamientos entre quienes asumen a la wiphala como símbolo partidario, que no deja de ser una expresión de exclusión, y quienes no conciben la idea de que también pueda representar al oriente boliviano.

Con seguridad de que la guerra de la wiphala tendrá nuevas batallas, mientras siga en vigencia la estrategia del conflicto de unos y otros. La guerra terminará el momento en que dejen la mezquindad a un lado y cumplan con el precepto constitucional que establece que la wiphala es un símbolo patrio que representa a todos los bolivianos, principalmente a la diversidad cultural del país.


Cuentanos si te gustó la nota

50% LikesVS
50% Dislikes

Publicaciones relacionadas

Abrir chat
¿Quieres unirte al grupo de Whatsapp?
Hola 👋
Te invitamos a unirte a nuestro grupo de Whatsapp