OpiniónEconomía

Las medidas inescapables

Juan Antonio Morales

Economista, profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana

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La estabilidad macroeconómica, aún si no nos gustan esas palabras, es un prerrequisito para reanudar el crecimiento y lograr el bienestar de la población. Cualquiera sea el presidente que será elegido en los próximos comicios, deberá tomar las medidas necesarias para reestablecer los equilibrios macroeconómicos. Postergar esas medidas o tomarlas a medias solo empeorará la situación actual, aún si por el momento hay algo de calma.

Con déficit que desde el 2015 fueron del orden del 7% del PIB y que se agravaron en los dos últimos años, llegando casi a 12%, debe quedar claro que la situación fiscal es insostenible. Los altos déficit, en gran parte financiados con emisión monetaria, conllevan dos peligros. El primero, que siga aumentando la inflación, que ya fue en términos anualizados de 24.3% al mes de julio y de 37.2% en alimentos. El segundo, que se nos cierre aún más el acceso al financiamiento externo. El mercado privado de capitales está prácticamente cerrado aún si luego de la elección de primera vuelta el riesgo país ha estado reduciéndose.

El principal componente del déficit fiscal es la subvención a los combustibles. Para tener tanto efectos fiscales positivos, como para evitar el contrabando y el derroche, es necesario reducir la subvención significativamente. Está en discusión si se lo haría de golpe (un tratamiento shock) o gradualmente. Yo me inclino personalmente, pero puedo estar equivocado, por un tratamiento shock, dadas las condiciones del cansancio de la población con las largas colas para obtener carburantes, la percepción que ella tiene de que una fracción importante de los carburantes subsidiados sale de contrabando, y que las expectativas son de que el aumento de precios será inevitable. El problema con el tratamiento gradual es el de que, en el camino al ajuste completo, pueden surgir resistencias.

La libre importación de carburantes sería un paso importante para la liberación de precios. En efecto, los precios fijados por los importadores serán los precios internacionales más márgenes, fijados en moneda nacional al tipo de cambio paralelo.

Además de la eliminación del subsidio a los combustibles, se puede aumentar la eficiencia de la recaudación de impuestos y, sobre todo, del gasto público, en línea con las sugerencias de A.M. Ibañez y M. Ruiz-Arranza del BID en Project Syndicate (15-08-2025).

La privatización de empresas públicas podrá ser encarada en una segunda fase. Mientras tanto no se les debe otorgar subsidios y tendrían que defenderse con sus ingresos propios.

La unificación cambiaria, adoptando un tipo de cambio flexible es central, pero tiene como prerrequisito la eliminación del subsidio a los combustibles.  Se puede recoger las varias propuestas de flexibilización. Será también indispensable que acompañe a la política cambiaria una política monetaria estricta, siguiendo lo dispuesto por los artículos 22 y 23 de la Ley del BCB y liberalizando el mercado de crédito, dejando que las tasas de interés, tanto activas como pasivas, se muevan de acuerdo a las condiciones de mercado.

Un complemento indispensable es llegar a un acuerdo con el FMI, que además de otorgar recursos, coordine el cofinanciamiento con otras Instituciones Financieras Internacionales. Es también aconsejable negociar une reestructuración de la deuda externa, cuyo servicio (intereses más amortizaciones) está dando lugar a enormes presiones sobre los escasos recursos con los que contamos.

En la primera etapa no sería prudente rebajar el IVA sino, al contrario, ampliar sus alcances, eliminando los regímenes de excepción. Si se logra, con la liberación cambiaria, un tipo de cambio competitivo, al que se sumarían aranceles ad-valorem razonables y de preferencia lo más uniformes posibles, nuestra producción nacional gozaría de suficiente protección.

El ajuste macroeconómico tendrá, y no hay que engañarse, un costo social. Por eso es fundamental el diseño de una red de protección para los más vulnerables. La ONG internacional Oxfam ya está estudiando iniciativas al respecto y hay que tomarlas en cuenta.

Por último, la comunicación es más importante que nunca. Se deberá preparar un relato honesto y claro del alcance de las medidas y de los resultados esperados. 


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Juan Antonio Morales

Economista, profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana

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