Opinión

Lo viejo de lo nuevo

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Las alianzas Comunidad Ciudadana y Creemos, que se presentaron en las últimas elecciones nacionales como lo nuevo de la política boliviana, no habían sido tan así. En la última semana se verificó por afirmaciones de parlamentarios de ambas organizaciones, no por gente extraña y menos del masismo, que partidos que se pasearon de pacto en pacto por la época neoliberal llegaron a la Asamblea Legislativa como parte de las nuevas oposiciones, pero con actitudes y criterios propios de la vieja política.

El Frente de Izquierda Revolucionaria del desaparecido Óscar Motete Zamora y Unidad Cívica Solidaridad del alcalde Johnny Fernández salieron del conveniente anonimato político a propósito del probable juicio de responsabilidades a la expresidenta Jeanine Áñez mediante sus diputados que expresaron criterios opuestos a la posición oficial de las alianzas. Quedó en el ambiente la duda de que en realidad no hay dos bancadas minoritarias, sino cuatro.

El FRI y UCS, partidos de viejo cuño, cuentan con personalidad jurídica nacional vigente ante el Órgano Electoral y, por tanto, son el sostén de las alianzas Comunidad Ciudadana y Creemos, y en esa condición tienen diputados y senadores electos, titulares y suplentes, que responden primordialmente a los intereses de sus partidos madre y tensionan las relaciones internas.

Ronald Huanca, diputado del FRI en la alianza Comunidad Ciudadana dijo al corresponsal de radio Fides en Oruro que su partido está de acuerdo con el caso de corte para la exmandataria y que defenderá su postura en una reunión del conjunto de la bancada naranja, mientras las principales vocerías de la alianza reiteraban el rechazo al juicio de responsabilidades a Áñez y luego al proceso a Carlos Mesa por el caso Quiborax.

Su colega de bancada, la diputada Samantha Nogales denunció que gente del MAS intentó sobornar a parlamentarios de CC para que apoyen el juicio a la exgobernante. En su defensa salieron legisladoras y legisladores de la corriente ciudadana. Huanca y sus correligionarios maoistas guardaron silencio ante los anuncios del MAS de transformar a la diputada Nogales de denunciante a acusada, en la Comisión de Ética de la Cámara Baja.

En el caso de Creemos, el diputado Omar Ruedas, uno de los cuatro parlamentarios acusados de haber vendido su voto al MAS, fue entrevistado esta semana por el buen periodista Tuffí Aré en Asuntos Centrales a quien le confesó las “tratativas” con el masismo y dejó claro que el pertenecer a la alianza del Gobernador de Santa Cruz no significa que los otros componentes del frente hayan perdido su identidad política e ideológica.

A diferencia de lo que ocurría con el exgobernador Rubén Costas y el exalcalde Percy Fernández que, pese a sus diferencias, participaban de manera conjunta en actos importantes como el inicio de la efeméride cruceña, Luis Fernando Camacho y Johnny Fernández desarrollaron sus propios programas institucionales y protocolares, lo que muestra que de aliados, ni hablar en las actuales circunstancias políticas del país.

Lo viejo de lo nuevo puede ganar terreno en las alianzas opositoras si convencen a las cúpulas de que el camino es la negociación permanente, buscando que las treguas políticas ayuden a desarrollar la gestión departamental sin obstaculizaciones centralistas y eviten la inhabilitación de futuras candidaturas con sentencias ejecutoriadas producto de juicios de responsabilidades. Queda pendiente confirmar en el tiempo que viene si en la Asamblea Legislativa hay dos o cuatro bancadas opositoras y qué capacidad de acercamiento tienen con el masismo.

 


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