OpiniónPolítica

“Modelos” contra “liwi-liwis”

Hernan Terrazas

Periodista

Escucha la noticia

Curioso país el nuestro, donde en la alta dirigencia política del partido de gobierno se ha desatado la guerra entre los liwi liwis y los modelos, es decir entre los que están a punto de caerse – esa es la definición más precisa – y los que se mantuvieron firmes, incluso con trampa, durante casi 14 años.

Parece chiste, pero estamos expuestos a este tipo de intercambio mediático entre quienes, por si fuera poco, tienen la responsabilidad de conducir el país.

Obviamente los temas importantes se dejan de lado o, más bien, se esconden bajo la alfombra de los escándalos rutinarios. La fecha del Censo Nacional de Población y Vivienda sigue en la indefinición, y hay cierto descuido en la consideración de algunas señales que indican que la economía boliviana no estaba blindada, ni a prueba de las balas lejanas que se escuchan en el este europeo.

Pero las prioridades pasan por otro lado. Un ex ministro dijo que el hombre “modelo” era el expresidente Evo Morales, lo que obviamente deja en un extremo más bien liwi liwi al presidente Luis Arce, aunque existan comprensibles discrepancias sobre los atributos del primero.

Detrás de esta coreografía que mantiene distraídos a algunos, se juega algo más que un cruce de adjetivos. Los trapitos al sol dentro del MAS están más sucios que nunca, manchados de coca en algunos casos y de jugosas coimas en los otros.

Lo de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) es apenas un botón de muestra del manejo de la principal entidad de inversión pública. Se calcula que por lo menos un 10% de los recursos destinados a la construcción y mantenimiento de caminos van a dar a los bolsillos de algunos.

Los “modelos” no son tan ejemplares en estos temas, porque las denuncias suman desde los tiempos en los que ellos estaban a cargo de estos asuntos. Es más, sin duda un modelo, pero de malos manejos, fue la millonaria adjudicación directa de obras a la empresa china CAMC, con la intervención directa de la entonces novia del expresidente Evo Morales, Gabriela Zapata.  Desde entonces, mucha plata ha corrido debajo de los caminos, los puentes y los peajes.

Las malas lenguas advierten que la pelea no es por la transparencia, sino por las ganancias.  El “modelo” y sus seguidores aparentemente quieren controlar ABC para no quedar fuera del reparto.

Con la coca es igual. No es sensato que el gobierno arriesgue estabilidad y paz solo por atender a unos cocaleros, los del Chapare, en contra de los intereses de otros, los de los Yungas. A fin de cuentas, es un problema entre la coca ilegal y la legal. En este tema, los leales al hombre “modelo” mueven los hilos para dejar liwi liwi al presidente.

Al gobierno le gusta hablar mucho de conspiraciones y golpes. Es más, los que piden Censo, diálogo, justicia, etc., casi siempre son considerados como golpistas. Pero a los que realmente sabotean la gestión con denuncias y ataques bajo la mesa todavía se les dice “hermanos”.

Lo más grave es que mientras unos y otros están enfrascados en una pelea sin fin y se descuidan las urgencias, todo en el país está “liwi-liwi” o al borde de estarlo.

El MAS ya no es garantía de paz social y el modelo de desarrollo ha comenzado a hacer aguas. El descalabro de las industrias golpeadas por el contrabando repercute sobre la recaudación y escasea la plata para el gasto, lo que obliga a abrir cada vez con más frecuencia la bóveda del Banco Central.

Por si eso fuera poco, queda poco gas para la exportación y menos aún para el consumo interno. La potencia gasífera desgraciadamente ya es un mito, en un contexto además donde todo mundo anda enfrascado en proyectos para un cambio de la matriz energética hacia fuentes alternativas, más limpias y sostenibles.

Desde tiempos del “modelo de hombre” que estos temas no se discutían. Solo se disfrutaba del día a día y el futuro era una reflexión para los aguafiestas o neoliberales, que andaban preocupados por cosas que todavía no se veían.

Para un gobierno “liwi liwi” y bajo amenaza del “modelo”, todo se hace más difícil. Debe sopesar cualquier decisión y cuidarse de no tocar las suspicacias internas. Atrapado en un tejido de obediencias, lealtades y complicidades, bajo vigilancia obsesiva para evitar desviaciones, al presidente le cuesta ejercer el poder.

A diferencia de Petro, Boric, López Obrador, que son conductores indiscutibles, Arce tiene un “modelo” de copiloto que quiere quitarle el volante. Y así el coche no llega a ninguna parte.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


Cuentanos si te gustó la nota

100% LikesVS
0% Dislikes

Hernan Terrazas

Periodista

Publicaciones relacionadas

Abrir chat
¿Quieres unirte al grupo de Whatsapp?
Hola 👋
Te invitamos a unirte a nuestro grupo de Whatsapp