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Pena de muerte

Carlos Pol

Abogado litigante con Doctorado en Derecho Constitucional

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La pena de muerte es un tema muy polémico debido a que abarca varios aspectos como: el filosófico, el ético, el religioso, el político, el comparativo, el biológico, el criminológico, el jurídico, el estadístico, de control social, etc.

Existen distintos países en el mundo que rechazan la pena de muerte porque se considera una medida cruel e inhumana, pero existen otros países que si bien la siguen viendo como una práctica cruel, mencionan que se lleva a cabo por motivos de necesidad.

En varios países del mundo como en Irán la pena de muerte se utiliza para prevenir los delitos de homicidio calificado y violación sexual; en Nigeria se utiliza para el tráfico de drogas y el adulterio, en China para el terrorismo y la corrupción económica y, por último, en Afganistán para el adulterio.

Dentro de los argumentos a favor se encuentra el denominado castigo como fin mismo, donde observamos que la proporcionalidad del delito es muy importante, ya que este castigo nos menciona que la retribución es el justo castigo por el mal que se ha causado y por ende es proporcional al delito.

Por otro lado el castigo como fin mismo se encuentra a favor de la ley del talión, que se reduce a que se considere justo quien ha cometido una acción disvaliosa sufra el mal que ha provocado con ella. Otra de las teorías a favor de la pena de muerte es la de seguridad colectiva.

Se sostiene que es inseparable la satisfacción de la llamada demanda de justicia restaurando el orden violado y que la racionalidad de la pena deriva de la acción delictiva; es un justo castigo o retribución, no para disuadir a otros o evitar la reincidencia. La muerte es una exigencia de justicia, es un pago por el mal cometido.

También existe el argumento de restaurar la armonía social eliminando a quienes la ponen en peligro, este argumento es una formulación emanada del tomismo que impone la necesidad del organismo social la presencia amenazante de personas capaces de producir un daño extremo, se hace necesario amputar los miembros infectados del organismo humano para evitar la gangrena: “… hay que saber cortar a tiempo los miembros podridos, para que no perjudiquen ni afecten a los demás miembros sanos”.

El buen gobernante pasa a ser remedo del buen cirujano. La incapacitación es un argumento que expresa que el delincuente debe morir y de tal modo, quedar incapacitado cual si fungiera como desafectado a la posibilidad de volver a delinquir.

La incapacidad se decreta mediante la muerte. La permanencia histórica o profesional indica que la permanencia en la historia como pena excluyente la proyecta como lícita y que no puede negarse su legitimidad.

El hecho de haber perdurado en todos los países da suficiente prueba de su utilidad. Los pueblos no pueden pervivir sin ella porque asegura la paz y el orden.

Y por último las razones económicas en la cual la argumentación se finca en que, desde el punto de vista presupuestario, se trata de una pena que, además de expedita, es barata, y que se aplica a delincuentes peligrosos que difícilmente se readaptan socialmente. Parece un argumento frívolo, pero se esgrime en contraposición al dispendio material que implica la manutención de reclusos a criminales que, además de peligrosos, son socialmente inútiles.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Carlos Pol

Abogado litigante con Doctorado en Derecho Constitucional

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