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Reservas Internacionales Netas: por qué caen y cómo pueden subir

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¿Le ha pasado alguna vez que cuando está por hacer algo, pareciera que ya lo hubiera vivido? Tal fenómeno se conoce como “déjà vu”, en francés, “ya visto”. Esto me está pasando con lo de las Reservas Internacionales Netas del Banco Central de Bolivia que, habiendo adquirido una trascendencia inusual en las últimas semanas, viene provocando sesudas explicaciones pero, también, especulaciones que pueden ocasionar mucho daño.

El presente artículo es un summun de dos columnas escritas por mi persona tituladas “¿Por qué caen las Reservas Internacionales?” (“EL DEBER”, 22.08.2018) y “Cinco preguntitas… ¿se anima a responderlas?” (“EL DEBER”, 26.01.2022), de las que extraeré conceptos principales para entender la preocupante situación que vivimos hoy y, sobre todo, qué hacer al respecto con carácter de urgencia (de ahí, lo del “déjà vu”).

Para empezar ¿cuán importantes son para un país las reservas internacionales? Mucho. Las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB), básicamente están dadas por el saldo resultante de las divisas -especialmente el dólar estadounidense- más el oro físico y Derechos Especiales de Giro (DEG) en su poder, luego de pagar las importaciones, deudas e intereses, y de enviar remesas, utilidades y similares al exterior.

El nivel de las RIN es un indicador de la solvencia de un país para pagar sus importaciones, constituir fondos de contrapartida para adquirir deuda y su repago, una suerte de ahorro que respalda la moneda local y la estabilidad económica (“las joyas de la abuela”, dicen algunos). El alimento idóneo para las RIN son las divisas derivadas de la exportación, frente a otras fuentes como la inversión de capital externo, las donaciones extranjeras y la contratación de crédito internacional.

La bonanza mundial y el macrociclo de precios altos durante la “década de oro” (2004-2014) favoreció la exportación de hidrocarburos y minerales del país, y provocó una avalancha de remesas de los bolivianos en el exterior, incrementando nuestras RIN hasta casi un 50% del PIB (en su momento, solo igualable con la China).

Entre 2006 y 2022 las exportaciones de bienes aportaron casi 150.000 millones de dólares coadyuvando a que las RIN alcanzaran un pico de 15.563 millones el 10.11.2014 (de las que 13.698 millones eran divisas); pero, luego no pararon de caer hasta menos de 4.000 millones este año. ¿Por qué?

La principal razón tiene que ver con el sector externo, al que se soslayó, cuando debió habérsele dado tanta o más atención que al “motorcito de la demanda interna”, siendo que a la larga la estabilidad económica y monetaria depende de la exportación.

Entre 2006 y 2022 nuestro comercio exterior de servicios acumuló un déficit de 18.000 millones de dólares, amortiguado gracias al superávit por casi 14.000 millones del comercio de bienes; la situación hubiera sido catastrófica, de no haber recibido remesas por 19.000 millones y de no haberse colocado bonos soberanos en el exterior por 2.000 millones.

Frente a la crecida estructural de las importaciones de bienes y servicios, por una parte, y la salida de divisas por la increíble dimensión que ha adquirido el contrabando, por otra, considerando el bajo nivel de las RIN y la urgencia que tiene el país de incrementarlas generosamente para contar con divisas suficientes a fin de garantizar las importaciones, así como la estabilidad del tipo de cambio y de la economía nacional… ¿cómo resolver esta delicada situación sin tocar el dólar, fijo desde 2011, para no causar inflación y dar al traste con el proceso de bolivianización de la economía? ¡Gran pregunta!

El BCB viene intentando varias cosas al efecto, v.gr., una Ley del Oro para comprarlo en Bolivianos y hacer operaciones o monetizarlo (lo que ocasionó reacciones adversas de los cooperativistas mineros); la emisión del Bono BCB-Remesa (para captar dólares y pagar un bajo interés en Bolivianos) y, comprar dólares al sector exportador a un precio mayor (sin que ello modifique el tipo de cambio), cuya efectividad muchos han puesto en duda.

Frente a ello, aquí va otro “déjà vu”, esta vez, sobre las 5 formas básicas para mejorar la posición de las RIN: 1) Aumentar las exportaciones; 2) Disminuir las importaciones; 3) Atraer inversión extranjera; 4) Adquirir deuda; 5) Pedir donaciones y condonaciones; además, estas 5 interrogantes que a su tiempo planteé, sobre la posibilidad de su ocurrencia: ¿Cree Ud. que en un mundo en crisis alguien nos regalará dinero? ¿Es bueno seguir endeudándonos? ¿El capital extranjero está desesperado por venir a Bolivia? ¿Es posible dejar de importar, cuando los combustibles, bienes de capital, insumos y equipos de transporte significan más del 85%? ¿Podemos subir nuestras exportaciones?

Algo lógico -exportar más a corto plazo- pasa por el sector privado, pero ello depende de las reglas de juego; si el gobierno lo apoya, elimina el ITF y rebaja el encaje legal para depósitos en dólares… ¡entonces, sí subirán las RIN y las divisas en el sistema financiero!

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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