Opinión

Tres empantanamientos

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Las dos rondas de votación de senadores y diputados buscando/bloqueando un nuevo Defensor del Pueblo han servido para saber cómo va la correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, incluso cómo está la situación en las bancadas de las tres organizaciones políticas con representación parlamentaria.

El jueves 5 de mayo asistieron a la sexta sesión ordinaria de ambas cámaras 164 parlamentarios (36 senadores y 128 de 130 diputados). Los dos tercios exigidos por la Constitución para haber elegido al máximo cargo de la Defensoría del  Pueblo en ese momento eran 109 votos. Aquí unos ejercicios aritméticos y políticos sobre la base de las votaciones.

La segunda votación reflejó con mayor nitidez, en mi criterio, el estado de situación del MAS, Comunidad Ciudadana y Creemos. En esa ronda Pedro Callisaya obtuvo 82 votos; Evelin Cossío 47; Porfirio Machado 11; Luisa Chipana 1; Claudia Calvo, Rubén Estrada y Ramiro Iquise 0 votos, hubo 17 blancos y 6 nulos, haciendo un total de 164 votos escrutados.

En el escenario del oficialismo (con 96 parlamentarios asistentes), las cosas dejaron de fluir de manera homogénea. Pedro Callisaya, el preferido del masismo, obtuvo 65 votos en la primera ronda y 82 en la segunda, 17 votos más. Porfirio Machado bajó de 30 en la primera votación a 11 en la segunda, 19 votos menos.

Queda claro que 17 de los 19 votos perdidos por Machado se trasladaron a Callisaya en cuestión de un par de horas. La duda es: ¿a dónde fueron a parar los otros dos votos? Parece que uno a la casilla de Luisa Chipana, quien en la primera ronda no logró ni un solo voto, y otro engrosó los nulos que totalizaron 6.

Pero también está claro que existen 11 rebeldes en la bancada del MAS que mantuvieron su respaldo a Machado y no acataron la instrucción política de votar por Callisaya, sin contar a los que anularon sus votos. Hace unos años, eso era impensable en la representación parlamentaria del masismo.

Si a los 82 votos masistas por Callisaya se hubieran sumado los 11 respaldos rebeldes por Machado, el voto por Chipana y los 6 nulos, aparentemente de oficialistas que no quisieron seguir la orden del “instrumento” pero tampoco apoyaron a Machado, el MAS hubiera conseguido 100 de los 109 votos que se requerían para lograr los dos tercios.

Por tanto, el primer y mayor empantanamiento parece que estuvo en el propio oficialismo que no logró convencer a 18 de sus parlamentarios (11 que votaron por Machado, uno por Chipana y 6 nulos) y que, además, lograron burlar los controles de votación en el hemiciclo parlamentario.

En el caso de las organizaciones opositoras y sobre la base de declaraciones públicas de sus jefaturas de bancada, la situación habría sido la siguiente: sumando los 47 votos de Comunidad Ciudadana por Cossío y los 17 votos en blanco de Creemos, se llega a un total de 64 votos, 9 más de los 55 que hacían un tercio de los 109 sufragios del jueves 5 de mayo.

Dicho de otra manera, reunieron más de lo mínimo necesario para impedir que el MAS logre los dos tercios para su favorito y de mantener esa cantidad (64 votos), pueden bloquear la elección de un Defensor del Pueblo sometido al masismo porque cada tercio del total de los miembros de la Asamblea Legislativa (166 entre diputados y senadores) contiene 55,33.

Si Comunidad Ciudadana y Creemos repiten los 64 votos cuantas veces sea necesario pueden evitar que el oficialismo se salga con la suya, aunque ya se ha visto a parlamentarios opositores cambiando de bando por migajas o presionados por razones inconfesables. El segundo empantanamiento, el buscado desde las oposiciones, está firme por el momento.

Los jefes de bancada de ambos partidos aseguraron que no se negociará con el MAS y se mantendrá el voto en blanco, en el caso de Creemos, y el respaldo a la exasesora de Adepcoca por parte de Comunidad Ciudadana, tratando que al MAS le dé un ataque de democracia y decida cambiar su votación en la Asamblea Legislativa.

El tercer empantanamiento es de carácter institucional. Si con el interinato actual y la titularidad anterior la Defensoría del Pueblo no cumplía su rol constitucional de defender los derechos humanos, ¿te imaginas el grado de desentendimiento que puede estar reinando en la entidad estatal?

Los funcionarios púbicos, porque eso son los de la Defensoría, cuando olfatean inestabilidad o incertidumbre, tienden a no hacer nada simulando que hacen de todo. Por tanto, prolongar el actual interinato podría no servir para redinamizar el trabajo y que súbitamente se velen por los derechos humanos de perseguidos y presos políticos, por ejemplo.

Las votaciones en la Asamblea Legislativa, sobre todo la segunda, han servido para mostrar que el MAS enfrenta su propio empantanamiento debido a las pugnas internas, las oposiciones tienen opciones para seguir empantanando la elección de un Defensor afín al esquema oficialista, y la Defensoría del Pueblo se hunde más en una debilidad institucional que es arrastrada desde que el MAS la convirtió en botín político.


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