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El Dr. Jorge Valda es uno de los más notorios defensores de los derechos humanos en Bolivia y durante largos años luchó para frenar los abusos contra los presos políticos, de parte de una justicia partidista y corrupta. Ahora, Valda, que es autor de una amplia lista de títulos en distintas áreas del derecho, nos trae sus “33 Días para Despertar”, un libro diferente, basado en un ciclo de conferencias audiovisuales dictadas a través de Internet en el 2024.
La filosofía de la antigüedad clásica, la psicología profunda, la inspiración poética, la meditación y la física de vanguardia son algunas de las corrientes conjugadas de manera orgánica en estas páginas, en un método eminentemente práctico, donde este polifacético abogado nos enseña a salir de las creencias auto-limitantes en las que solemos encerrarnos.
En las más de 1.000 páginas de esta obra, abundan las invitaciones a la perplejidad: lo paradójico y lo contraintuitivo desbordan a menudo las rutinas de la lógica convencional, para desafiarnos a un meta-pensamiento. Más de 500 subtítulos “gatillan” el interés del lector que hojea el libro casualmente, pero sirven también como señalaciones, banderillas clavadas al costado del camino ascendente en espiral de esa “montaña mágica”, que el autor y conferencista nos muestra en nuestro interior.
No se trata de un tratado filosófico, pero el fluido diálogo personal entre un maestro/alumno y sus alumno/maestros, nos recuerda un poco a los orígenes jónicos y atenienses de la reflexión occidental. En todo caso, está claro que la etiqueta de “autoayuda” le queda muy pequeña a esta creación, donde convergen Marco Aurelio y Lao Tsé, la antropología tolteca y la mística cristiana de San Juan de la Cruz.
Pero más que una admirable intersección de lecturas e influencias, los “33 Días” son un proceso, una praxis de sanación, donde la liberación de las tiranías del tiempo psicológico, a partir de situarse en todo el potencial creativo del momento presente, obra las maravillas que la tradición llama milagros y que otra perspectiva podría considerar caminos olvidados de la naturaleza.
Se trata, en definitiva, de un gran libro, no sólo por su volumen, sino por la trascendencia que puede tener para sus lectores, que podrán encontrar una ayuda valiosa para orientarse ante sus problemas vitales.
No hay contradicción entre esta nueva labor y el rol como defensor de presos políticos que el autor acometió con espíritu guerrero por mucho tiempo: ya fuese respecto a las rejas externas impuestas por un régimen autoritario o a los barrotes interiores con los que nosotros mismos solemos auto-limitarnos, Jorge Valda nos enseña a abrir el candado.
La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo



