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El principal error en política es no comprender acertadamente la complejidad del contexto social que nos rodea y el momento histórico en la que nos desenvolvemos.
Lo primero que debemos calibrar para alcanzar el objetivo deseado —sin triunfalismos—, es nuestra fortaleza; luego tenemos que evaluar la capacidad que detentan nuestros adversarios para impedir lo que nos proponemos.
Si aceptamos objetivamente que nuestra capacidad es limitada, que separados no lograremos nuestro cometido, la unidad posible o unidad competitiva se convierte en crucial. Para superar lo circunstancial debemos organizar la unidad estratégica.
La dimensión de la unidad estratégica trasciende el frentismo electoral; la crisis económica y la desestructuración del tejido social así lo requieren. Nos encontramos en un momento de peligrosa debilidad estatal, carencia de valores y de ruptura del Estado de derecho. Situación agravada por la emergencia de grupos facciosos sindicales, núcleos identitarios, y una mafia organizada que avasallaron los diferentes organismos y niveles de la administración pública.
Estos grupos, impulsados y coordinados por el masismo y controlados por el denominado progresismo internacional de Rusia, China, Cuba Venezuela e Irán, tratarán de evitar que recuperemos la democracia representativa, que retorne el orden legal y la institucionalidad a nuestro territorio.
Alimentan la polarización social con un discurso de odio y oportunista, manipulan la esperanza de sectores populares y la nostalgia de un retorno a épocas de bonanza económica, Evo es el paladín de esta demagógica propuesta. Por su parte, el régimen autoritario de Arce desempolva todos los proyectos regionales y sectoriales para demostrar que es el único gobernante que puede sostener la ilusión de los precios subvencionados y el malogrado proceso de cambio.
El presidente del Senado Andrónico Rodríguez presencia la confrontación Evo-Arcista en una espera activa, aguarda que el desenlace conduzca irremediablemente a la instalación de su candidatura como único camino para preservar y prolongar el régimen autoritario.
En el bloque democrático no hay un liderazgo que se imponga y destaque con clara mayoría. Existe un virtual empate entre los dos principales precandidatos, predomina la dispersión del voto con escaza aceptación en las restantes candidaturas. Este panorama de fragmentación debe conducir al potenciamiento y organización de las diversas identidades políticas y sociales. Hay que respetar el espacio y características de cada identidad, evitando su dispersión y disolución. ¡Nadie puede poner en peligro la unidad política!
No podemos subestimar al Evoarcismo, podrán estar divididos por intereses personales y disputándose la aceptación de su electorado, pero ambos representan —no con la clara mayoría del pasado— a importantes sectores populares, gremiales, guetos territoriales y agrupaciones sociales que buscan estar representados en espacios de poder. Esta base electoral disminuyó en su adscripción al masismo, pero todavía mantiene un voto duro que duplica o triplica al de cualquier precandidato opositor.
Para constituir una alternativa electoral sólida y lograr mayoría parlamentaria, hay que elegir solo un candidato del Bloque de unidad democrático. Es importante complementar esta decisión con un mensaje que despierte el interés y adhesión de los ciudadanos que actualmente están desencantados de la corrupción y los pésimos gobiernos del Evoarcismo. La lista de candidatos parlamentarios debe incluir a las personas más destacadas de los diferentes sectores y regiones del país. Si el discurso no va acompañado de un cambio de actitud en los comportamientos políticos, la ciudadanía se desmoralizará y perderá entusiasmo.
Alcanzaremos la victoria involucrándonos en esta cruzada nacional, la participación y crítica constructiva es necesaria en todos los escenarios para exigir a los candidatos y líderes democráticos, la grandeza y responsabilidad que exige el conclave electoral de agosto. Hay que sumar voluntades e impulsar la inscripción en el padrón electoral, involucrando a nuestras familias, amistades y círculos sociales en todos los actos y convocatorias que emanen del Bloque de unidad.
*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo