OpiniónPolítica

La ambición desmedida de Evo Morales

Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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El peor error en política es subestimar al adversario, menospreciarlo y no conocerlo a profundidad. La historia nos enseña que no hay políticos muertos ni retiradas definitivas, existen muchísimas referencias al respecto. “La Marcha por la patria” liderada por Evo Morales, tenía el propósito de resituarlo en la jefatura indiscutible del “proceso de cambio” y del partido político acomodado a su antojo y medida.  Ahora no solo persigue la conducción del Instrumento político, ambiciona dirigir el gobierno y todos los poderes del Estado Plurinacional, reproduciendo el esquema soviético-cubano, donde el líder del partido es  la suprema autoridad del Estado, situado por encima del presidente Arce, la asamblea Legislativa, el poder judicial y el Órgano Electoral. Todo, absolutamente todo, queda bajo el control indiscutible e indelegable del Jefazo.

La lección a aprender es que únicamente conociendo a tu contrincante lograras la  preparación necesaria para afrontar las acciones que está tramando, podrás diagnosticar tus debilidades y superarlas con un plan sensato y responsable. De esta manera se conseguirá sortear las sorpresas y desarrollar la capacidad proactiva que facilite elaborar un adecuado mensaje y articular los aliados indispensables para contrarrestar las agresiones antidemocráticas del poder.

No se puede continuar simplificando las acciones políticas del adversario. Si el caudillo cocalero retorna es porque ninguna de las autoridades estatales y dirigentes políticos del MAS dieron la talla para heredar el sillón presidencial abandonado. Los enemigos internos capitulan por el momento porque no supieron construir un discurso mas allá de identidad étnica y con ello redujeron su capacidad para expandirse socialmente.

Tampoco pudieron los líderes de oposición superar las precarias organizaciones políticas que los sustentan para consolidar una real alternativa democrática. No se percibe la voluntad de construir un instrumento político.  Esperaron la ocasión para ocupar el espacio de los partidos tradicionales, y no asumen la reconstrucción del sistema de partidos.

A ello debemos añadir, la persistente contemplación caricaturesca de Evo. No reconocen que posee una ventaja: un proyecto político —con demasiadas limitaciones, pero está ahí—. Le sobra voluntad de poder, ambición y  adicción irrefrenable al mismo. Después de reponerse de la cobarde huida, siguió disciplinadamente la estrategia que le elaboraron para la retoma del gobierno, agregando el componente político-militar a las movilizaciones de las organizaciones sociales, convirtiéndolas en agresivos grupos paramilitares. Como ya no hay mística, ni utopía, el nuevo motivador es el botín de los otros: toma de  tierras productivas y empresas privadas; complementado con el asalto a las reparticiones públicas y las jugosas prebendas gubernamentales.

Nadie puede caer en la falsa ilusión de estar a salvo de la actitud intolerante del Jefazo, ya no anda con rodeos, concibe como enemigo a todo aquel que no sea de su “camada” y está dispuesto a “reventar” el país, si es que tratan de interrumpirlo en su objetivo. Las constantes amenazas de replicar marchas a otras ciudades, muestran con claridad la intención belicista que está imprimiendo la lucha política, sabe que con el permanente apronte logrará acallar las voces internas disidentes, intimidar a sus oponentes e insertarse en la medula de las decisiones políticas del Estado.

Hasta el momento, la confrontación principal —no la única— se da entre el proyecto totalitario masista y el movimiento civil cruceño, ninguna otra organización social o política tiene la fortaleza para frenar el avasallamiento político del MAS, por ello han decidido aniquilar todo vestigio de oposición en territorio cruceño. Las fuerzas democráticas deben  movilizarse para evitar la destrucción de de este importante bastión de libertad.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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