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Mirada Sur: Cuba al borde del abismo

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Marco Rubio explicó planes para Venezuela y para Cuba

El secretario de Estado, Marco Rubio, habló sobre Cuba y Venezuela ante el Congreso. Foto: Twitter

Como hace ya un par de décadas, la situación de Venezuela y de Cuba parecen alineadas de manera casi astrológica. Con una diferencia, mientras en Caracas el ambiente de cambio parece consolidarse, y cada día parece abrirse un poco más la puerta hacia un futuro democrático, en La Habana el clima es de tragedia absoluta.

Esta semana el secretario de Estado, Marco Rubio, concurrió al Congreso de Estados Unidos para responder preguntas de legisladores sobre la situación en Venezuela. Explicó con detalle los planes para una progresiva apertura política, detalló que el miedo a una colapso completo del país, o al estallido de violencia interna, llevó a su administración a pactar una transición con sectores del chavismo. Rubio también dijo que el gobierno de Trump no tiene intención de llevar a cabo un nuevo ataque en Venezuela, aunque no descarta ninguna opción si la presidenta interina Delcy Rodríguez no coopera con Washington. «Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento», subrayó. La comparecencia de Rubio fue muy interesante, sobre todo cuando explicó los planes para la transición, como se explica bien aquí.

PETRÓLEO. Al mismo tiempo en Caracas, se aprobaba un cambio radical a la ley petrolera, que permitirá abrir la industria petrolera a la inversión privada y extranjera. Algo que se considera clave para revivir esa industria que, debido a la corrupción y al manejo voluntarista, se ha derrumbado en los últimos años. Un ejemplo deja en claro esta debacle: mientras que a fines de los 90 Venezuela exportaba casi 4 millones de barriles por día, en los últimos años esa cifra pasó a unos 800 mil barriles diarios.

Mientras en Venezuela el régimen sigue liberando a opositores en cuentagotas, en Washington la premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, se reunió con Marco Rubio, tras lo cual dijo que son «horas y días decisivos» para el futuro de su país y afirmó que su movimiento tiene el respaldo del jefe de la diplomacia estadounidense, a quien definió como «una de las personas que mejor entiende el hemisferio». «Nosotros estamos dispuestos y estamos trabajando en facilitar una transición real. Esto no es una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder». Machado subrayó que su objetivo es que se «restituyan» las instituciones que garanticen «la justicia» y el «reencuentro de los venezolanos», pero no la estabilidad de «un sector del régimen en el poder».

APAGÓN TOTAL. Mientras tanto en Cuba el panorama es catastrófico. El fin de los envíos de petróleo de Venezuela, y el acoso por parte de la marina estadounidense a la flota ilegal que transporta crudo clandestino por el Caribe, ha puesto al régimen en una situación asfixiante. Según un informe del Financial Times, a la isla le queda combustible para unos 15 o 20 días. Esto teniendo en cuenta que prácticamente ya no hay servicio eléctrico, y los ciudadanos apenas cuentan con un par de horas diarias de electricidad. A esto se suma el derrumbe institucional. Las imágenes que llegan de la isla son de basura acumulada, protestas en las calles, y un ambiente de máxima tensión.

A tal punto llega la crisis, que embajadas y empresas internacionales en Cuba están revisando sus planes de contingencia y evacuación. El caso más destacado en el sector privado es el de la multinacional británica Unilever, que ha evacuado ya a las familias de sus trabajadores extranjeros en el país. Las legaciones diplomáticas están actualizando sus planes de evacuación y sus listados de nacionales residentes en Cuba, en ocasiones llamando uno a uno a sus ciudadanos para verificar los datos. Algunas embajadas se están abasteciendo para poder soportar largos períodos sin corriente eléctrica, combustibles y agua.

Nasry Asfura asume como nuevo presidente de Honduras

El dirigente conservador hondureño, Nasry Asfura, tras jurar como nuevo Presidente. Foto: Twitter

El dirigente conservador Nasry Asfura asumió esta semana la presidencia de Honduras con la promesa de combatir «de frente» la inseguridad en el país más violento y empobrecido de Centroamérica. Su llegada al poder pasa página a cuatro años de gobierno de izquierda, y ocurre luego de un polémico conteo de votos, que dilató en muchas semanas la definición de quien sería el nuevo presidente. Asfura fue apoyado explícitamente por el presidente estadounidense Donald Trump, lo cual marca que con esta asunción, la Casa Blanca se anota un nuevo aliado estratégico en la región.

Asfura ha anticipado que pondrá fin a un estado de excepción declarado por su antecesora, Xiomara Castro, semejante al que sustenta la guerra antipandillas de su par salvadoreño, Nayib Bukele. Con el principal bloque legislativo, pero insuficiente para ser mayoría, el mandatario pidió apoyo a su agenda, sin detallar los proyectos. «Para mí (…) no existen diferencias ni colores políticos, no existen ideologías que nos vayan a dividir», afirmó Asfura. «Tito» Asfura o «Papi a la orden», como se le conoce popularmente, tiene raíces palestinas, aunque una de sus primeras reuniones ha sido con el premier israelí, Benjamin Netanyahu. Asfura dijo que evaluará retomar los vínculos con Taiwán, luego de que Honduras entabló relaciones con China en 2023 bajo el anterior gobierno de la izquierdista Xiomara Castro. En varias ocasiones dijo a la prensa que analizaría los compromisos adquiridos con China y que habría que redefinir las relaciones, sin decir explícitamente si romperá con Pekín.

LA VOZ LOCAL. Para tener una mirada distinta sobre lo que implica este cambio de gobierno en Honduras, hablamos con Guillermo Peña, director de Alianzas Estratégicas de la Universidad de la Libertad, y directivo de la Fundación Eléutera, quien nos decía lo siguiente: “Lo más importante es que el cambio de gobierno se dio en forma pacífica, sin pleitos, bajo control, fue sencilla, y marcó una pauta muy en su tono de bajo perfil y austeridad. Marcó que su gobierno tendrá una línea social y será un gobierno conservador. La familia, la religión, marcaron pauta fuerte en su discurso”. Según Guillermo, el gran desafío que tendrá Asfura es “marcar su línea propia como un gobierno diferente del Partido Nacional tras las gestiones de Orlando Hernández, y debe ser en algo que mencionó mucho de bajar la división, bajar el odio, la persecución política. Que responda a la población en las necesidades que tiene, pero alejado de la batalla del odio ”.

“El segundo tema es la gobernanza, cuando otros sí van a querer seguir con esa agenda de odio y pelea constante, porque es la que mantiene vivo al partido Libre, al partido de los Zelaya. Políticamente hablando, Tito Asfura es una persona sencilla, conocida por trabajar, por no ser alguien muy enganchado en la batalla de las ideas, pero sí entregar resultados y entregarlos rápido. Sobre todo en materia de infraestructura, un área en la que esperaría que trabaje muy rápido, como ya lo hizo en la alcaldía de Tegucigalpa”.

Según Guillermo, “habrá que ver si está dispuesto a quemar capital político en hacer reformas estructurales o en empujar proyectos muy transformadores. Ojalá que sí, pero eso no está del todo claro. Pero sí es importante destacar el cambio de tono que ha marcado respecto al gobierno anterior, en cuanto a que no piensa sumarse a un discurso confrontativo o de pelea constante”.

¿Qué hay detrás de la guerra comercial entre Ecuador y Colombia?

El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, enfrentado con su colega Gustavo Petro. Foto: Twitter

Las tensiones entre Colombia y Ecuador dejaron de expresarse únicamente en el plano político y pasaron de lleno al terreno del comercio, la energía y el petróleo. En pocos días, ambos gobiernos desplegaron un fuego cruzado de medidas y escalaron un conflicto que va más allá de las palabras y comienza a causar efectos concretos en ambas economías.
La mecha se encendió cuando el presidente Daniel Noboa anunció la aplicación de un arancel del 30 % a productos colombianos, con el argumento del desequilibrio comercial bilateral y la escasa cooperación de Colombia en seguridad fronteriza. Gustavo Petro acusó el golpe y respondió con medidas recíprocas: impuso aranceles a productos ecuatorianos y suspendió la venta de energía eléctrica a ese país.

Quito no se quedó de brazos cruzados y contraatacó con dureza, elevando en un 900% la tarifa de transporte del crudo colombiano a través del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano. La misma pasó de 3 a 30 dólares por barril. Así, la guerra arancelaria quedo planteada y el impacto en sectores estratégicos ya se está sintiendo. La suspensión del suministro eléctrico afectó a Ecuador en un momento delicado de su sistema energético, al tiempo que el aumento de tarifas en los oleoductos disparó los precios de uno de los principales canales de exportación de crudo de Colombia.

TRASFONDO. Este intercambio de golpes entre los gobiernos de Colombia y Ecuador no surge de la nada. Atrás hay dos líderes que miran la región desde trincheras opuestas. Y las diferencias entre ambos venían juntando presión hasta que finalmente la válvula explotó. La postura de Daniel Noboa en Ecuador es bien clara y la viene planteando desde la campaña que lo llevó al poder. Con una agenda enfocada a la seguridad mediante la política de mano dura, se muestra alineado ideológicamente con los Estados Unidos y utiliza la presión económica y los aranceles como herramientas políticas. Muy a la manera de Donald Trump. Por el otro lado, Petro en Colombia defendió al régimen de Maduro y cultiva una relación cercana con Cuba. Además de haber criticado duramente las decisiones de Washington y de insistir con discursos que ponen en duda, una y otra vez, si la cordura lo terminó de abandonar. Pero más allá de los dislates a los que el mandatario colombiano nos tiene acostumbrados, el desacuerdo entre los vecinos está empezando a pesar en la vida cotidiana de empresas, consumidores y trabajadores.

LA VOZ LOCAL. Para entender qué hay detrás de la escalada, fuimos a Ecuador a buscar la mirada de Alberto Acosta-Burneo, economista y editor de Análisis Semanal. Le preguntamos cómo percibe el conflicto y qué costos a la economía traerá esta guerra arancelaria. Alberto nos dijo que “Durante décadas, el mundo funcionó bajo un orden multilateral basado en reglas, impulsado por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Ese sistema dio previsibilidad, redujo conflictos y permitió que los países pequeños crecieran comerciando bajo normas claras. Hoy ese orden se desmorona. Las políticas de America First y la estrategia china de Doble Circulación / Hecho en China 2025 rompen con el comercio basado en reglas y priorizan el interés nacional inmediato. El resultado es un mundo que gira, peligrosamente, hacia un orden basado en el poder”.

Según Alberto, “el conflicto entre Daniel Noboa y Gustavo Petro debe leerse en este contexto. La imposición de una tasa de seguridad a las importaciones colombianas no es solo comercial: tiene un objetivo geopolítico claro. Colocar el narcotráfico en la agenda de Washington días antes de la visita de Petro a Donald Trump. Mientras Petro busca convencer a EE. UU. de que hace “todo lo posible” para frenar el flujo de droga, la medida de Noboa lo desmiente públicamente y debilita su narrativa. En ese escenario, Trump podría endurecer exigencias, incluso reabrir la puerta a la fumigación con glifosato. Los tiempos y el mensaje no parecen casuales”. Y agregó: “Para Ecuador, la lección es clara: extrema cautela. En un mundo sin reglas, los países pequeños deben evitar quedar atrapados en juegos de fuerza entre potencias. Mantener relaciones pragmáticas con EE. UU., la UE y China, sin alineamientos excesivos, no es opción ideológica: es supervivencia.”

Costa Rica en vilo ante elecciones clave

La candidata oficialista Laura Fernández, que lidera las encuestas en Costa Rica. Foto: Twitter

Este domingo habrá elecciones en Costa Rica. Casi cuatro millones de ciudadanos están convocados a elegir presidente, vicepresidente y los 57 escaños de la Asamblea Legislativa para el período 2026–2030. El país centroamericano, históricamente considerado un ejemplo de estabilidad democrática en América Latina, ya no es el mismo. El escenario político aparece fragmentado e incierto y, como ocurre en la región, la inseguridad, la consolidación del crimen organizado y el avance del narcotráfico, ocupan un lugar central en la agenda pública.

En el plano político, el clima es de fuerte polarización entre quienes buscan la continuidad del camino oficialista y los que aspiran a un golpe de timón y un cambio de rumbo. A diferencia de elecciones anteriores, el bipartidismo tradicional ha perdido peso y nuevas figuras buscan consolidarse en medio del malestar social creciente. Mano dura en materia de seguridad, que pasó a ser la principal preocupación de la población, mayor eficiencia del aparato estatal y distanciamiento de los liderazgos tradicionales, son las opciones del menú que han captado mayor adhesión en un electorado visiblemente desencantado.
Dentro del oficialismo, el principal referente sigue siendo el actual presidente Rodrigo Chaves, quien no puede ser reelecto por mandato constitucional, pero ha ejercido una influencia decisiva en la campaña y en la configuración del escenario electoral. Su candidata, Laura Fernández, encabeza las encuestas con amplia ventaja. Sin embargo, el resultado no está cerrado. A dos días de la votación, los altos niveles de indecisión y la multiplicidad de candidaturas impiden anticipar un resultado cierto.

TRASFONDO. Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano (PPSO), es la candidata con mayores posibilidades de ganar. Exministra de la Presidencia y de Planificación, mantiene un vínculo muy cercano con el presidente Chaves y ha construido su campaña sobre promesas de mano dura contra la violencia y el narcotráfico, lo que le permitió cosechar adhesiones en medio del temor social ante el aumento de los índices de homicidios y la inseguridad en general. De acuerdo con las últimas encuestas, lidera la intención de voto con 43,8 %, una cifra superior al 40 % que le permitiría ganar en primera vuelta y garantizar la continuidad del proyecto oficialista.

Por detrás llega un pelotón de candidatos con niveles de apoyo considerablemente menores: el economista Álvaro Ramos, del tradicional Partido Liberación Nacional (PLN); Ariel Robles, del Frente Amplio (FA); Juan Carlos Hidalgo, del Partido Unidad Social Cristiana; y la arquitecta Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana. En conjunto, este grupo reúne alrededor del 20 % de la intención de voto y aspira a captar el apoyo del electorado indeciso, que se estima en otro 20%, para forzar una segunda vuelta en la que, con un eventual acuerdo opositor, podrían hacerle frente a la candidata oficialista.
De ese grupo, Ariel Robles, de 34 años, es el único representante de la izquierda dura.
Claudia Dobles encarna una centroizquierda técnica y progresista, de perfil institucional, moderado y no confrontativo. Está casada con el expresidente Carlos Alvarado Quesada, quien gobernó Costa Rica entre 2018 y 2022, período en el que se desempeñó como primera dama. Álvaro Ramos, con extensa trayectoria en la función pública, fue viceministro de Hacienda y se ubica en el centro del espectro político, con un enfoque económico ortodoxo. El perfil de Juan Carlos Hidalgo, buen amigo de Mirada Sur de sus tiempos en el instituto Cato en Washington, es un liberal clásico.

POR QUÉ IMPORTA. Porque Costa Rica se suma a la larga lista de países latinoamericanos en los que la seguridad y la lucha contra el delito ocupan el centro de las campañas presidenciales, reflejando una preocupación común a toda la región. Al mismo tiempo, queda a la vista que la desconfianza hacia la política tradicional, el desencanto y la crisis de liderazgo nos tocan a muchas democracias de esta Latinoamérica siempre tan tumultuosa.

Escándalo bancario amenaza a Lula da Silva en pleno año electoral

La prensa brasileña apunta al presidente Lula por un escándalo bancario millonario. Foto: Twitter

La noticia tiene conmovido a todo Brasil, y puede tener un efecto clave en el año electoral. Según varios medios de prensa, el presidente Lula da Silva, mantuvo una reunión privada de más de una hora, y que no fue registrada en la agenda oficial del mandatario, con el banquero Daniel Vorcaro, responsable de un desfalco millonario. Si bien el encuentro fue en 2024, sería apenas uno de cuatro encuentros del banquero con el mandatario y la cúpula del actual gobierno izquierdista de Brasil, lo cual da por tierra con la postura sostenida por Lula y su equipo en los últimos meses, de que nunca habían tenido vínculo con el banquero, ahora preso.

TRASFONDO. El caso no sólo afecta al presidente Lula, sino también al Supremo Tribunal Federal, máximo organismo judicial del país, y que bajo el comando del todopoderoso juez Alexandre de Moraes, ha tenido un rol protagónico en la política brasileña en los últimos años. Primero revocando todas las causas que afectaban a Lula por los escándalos de corrupción “lava jato”, que tuvo ramificaciones en casi todos los países de América Latina. Y luego con la persecución judicial a la derecha durante la última campaña, en la que De Moraes tuvo una pelea directa con Elon Musk. Finalmente, con la condena y arresto efectivo del ex preisdente Jair Bolsonaro, que le ha dejado sin posibilidades de competir por la preisdencia este año. Según se ha venido informando, el estudio jurídico de la esposa de De Moraes tiene entre sus clientes al banquero protagonista del escándalo. Y otro de los jueces del Tribunal, José Antonio Dias Toffoli, quien ha tomado en exclusiva la investigación del escándalo bancario, viajó con Varcaro en su avión privado a ver un partido de fútbol en Perú, y le vendió un complejo turístico de manera irregular a un cuñado del banquero que ahora investiga.

BANCO MASTER. La raíz del escándalo parte de la operación de compra de un banco fundido por parte del empresario Daniel Vorcaro, vinculado a una iglesia evangélica de la ciudad de Belo Horizonte. En poco tiempo, ese banco se trasnformó en uno de los que más crecía del país, y Vorcaro en una figura permanente en los eventos sociales y políticos. Pero el Banco Central de Brasil empezó a sospechar que parte de ese crecimiento espectacular no era sostenible, y que se trataba de un esquema Ponzi, en el cual el banco tomaba ahorros de nuevos clientes, para pagar la rentabilidad de los primeros, hasta que no pudo más. Ahí estuvo a punto de venderse a un banco público de Brasilia, lo cual detonó el escándalo. El banquero fue arrestado por la policía, cuando se encontraba en su jet privado a punto de huir a Dubai.

POR QUÉ ME IMPORTA. Si bien todavía no está claro el impacto de la estafa con el Banco Master, el propio ministro de Economía y ex candidato del PT, Fernando Haddad, ha dicho que sería el mayor caso de estafa bancaria de la historia de Brasil. Y el mismo explota a menos de un año de unas elecciones donde Lula da Silva se juega la reelección. Más allá de los efectos locales, el mandatario brasileño es el gran paladín actual de la izquierda regional, y ha funcionado tanto como soporte y apoyo de los partidos afines en el resto de los países del continente. Pero también como gran opositor a Donald Trump y su alianza con la nueva ola de gobiernos liberales o de derecha en América Latina. Si este escándalo sigue creciendo, puede ser definitorio tanto para lo que ocurra en Brasil en octubre, como en el resto del continente en los años próximos.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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