Disputa por el poder a 6 meses del nuevo gobierno – Tuffí Aré
La actual situación política boliviana responde a una disputa estructural por el poder que reaparece de manera cíclica en distintos momentos históricos del país.
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La actual situación política boliviana responde a una disputa estructural por el poder que reaparece de manera cíclica en distintos momentos históricos del país. Tuffí Aré considera que Bolivia atraviesa una etapa comparable a periodos de alta inestabilidad política como los años 80 o la crisis de 2003, aunque con características propias del contexto actual. Según Tuffí Aré, el enfrentamiento se desarrolla entre dos visiones de país: por un lado una mirada democrática liberal basada en la institucionalidad, la independencia de poderes y el fortalecimiento del sistema democrático; y por otro una visión nacional-popular con una interpretación distinta sobre el ejercicio del poder y la democracia.
Un empate político sin una fuerza dominante
Tuffí Aré sostiene que Bolivia atraviesa actualmente un “empate catastrófico”, donde ninguna de las fuerzas políticas tiene suficiente capacidad para imponerse de manera definitiva sobre la otra. El analista explica que existen tres posibles caminos de salida: una nueva votación, una tregua política o un punto de inflexión que modifique profundamente el escenario nacional. Sin embargo, considera que aún no existen condiciones para un quiebre total y que las fuerzas en disputa continúan acumulando influencia y capacidad de presión.
Una mayoría electoral que no logró transformarse en gobernabilidad
A pesar del respaldo electoral obtenido por las fuerzas democráticas, Tuffí Aré señala que esa mayoría no logró consolidarse políticamente. Considera que existen debilidades en la construcción partidaria y en la capacidad de generar acuerdos estables dentro del Parlamento. También observa dificultades para articular una estructura política cohesionada y sostiene que no se consolidó una mayoría legislativa sólida ni una estrategia clara para sostener la gobernabilidad, lo que ha generado una sensación de fragilidad política apenas transcurridos los primeros meses de gestión.
El relato político y la calle continúan siendo determinantes
Dentro de su análisis, Tuffí Aré identifica dos factores fundamentales en la política boliviana: la construcción del relato político y el control de la calle. Considera que el Gobierno aún no logró instalar una narrativa fuerte que conecte con la población ni construir una estrategia de comunicación política efectiva. Asimismo, señala que en Bolivia la gobernabilidad no depende exclusivamente de las instituciones y que la capacidad de movilización social continúa siendo un elemento decisivo en la estabilidad política.
El bloque opositor comienza a recuperar protagonismo
Aunque el sector que perdió las elecciones comenzó debilitado, Tuffí Aré considera que gradualmente ha recuperado espacios políticos mediante los conflictos recientes. Señala que figuras como Evo Morales, que atravesaban una etapa de desgaste político, han vuelto a tener presencia pública y capacidad de influencia. Además, sostiene que distintos sectores políticos, económicos e incluso actores internacionales mantienen intereses específicos sobre el rumbo que pueda tomar el país en medio de esta coyuntura.
Santa Cruz podría desempeñar un rol decisivo
Dentro del escenario nacional, Tuffí Aré considera que Santa Cruz puede asumir un papel determinante en la búsqueda de soluciones políticas. El analista sostiene que la región no debería limitarse únicamente a una posición defensiva y que existe una oportunidad para construir propuestas de alcance nacional. Añade que las decisiones institucionales que se adopten en este momento podrían tener una importancia histórica para el país y convertirse en un factor de equilibrio dentro de la actual crisis.
Una tregua frágil aparece como el escenario más probable
Entre los escenarios posibles, Tuffí Aré considera que una tregua política parece la salida más cercana en el corto plazo. Sin embargo, advierte que sería una tregua extremadamente frágil debido a las limitaciones económicas, la pérdida progresiva de legitimidad y el reducido margen de maniobra gubernamental. Finalmente, sostiene que Bolivia atraviesa un momento crítico de gobernabilidad y advierte que, si no se producen cambios estratégicos importantes, el país podría continuar repitiendo ciclos de crisis y confrontación política sin resolver los problemas estructurales de fondo.



