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Fidel Flores: “Con biotecnología vamos a garantizar la soberanía alimentaria del país”

Fidel Flores habló sobre la escasez de maíz en Bolivia, su impacto en la producción de alimentos y las condiciones que necesita el sector agropecuario para superar esta crisis y garantizar su desarrollo sostenible.

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Flores es presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), una de las organizaciones más importantes del sector productivo de Santa Cruz y Bolivia. Es ingeniero agrónomo, con más de 30 años de experiencia en la producción agrícola.

“Hay escasez de maíz en el mercado. La productividad viene disminuyendo hace años y a esto se suman condiciones climáticas adversas, como la sequía que ha afectado a la campaña de verano 2022. Es hora de darle una solución de fondo al problema. Anapo ha planteado ayer la aprobación a través de un decreto supremo de dos eventos de maíz genéticamente mejorado. Y una vez que sean autorizados, que la producción sea regionalizada. Con estas tecnologías vamos a garantizar la soberanía alimentaria del país y a abastecer el mercado interno”, remarcó.

Flores dijo que Bolivia “está rezagada en el uso de biotecnología. La normativa prohíbe que el Senasag dé permisos sanitarios para importación de organismos genéticamente modificados. Argentina, Brasil y Paraguay han dado un salto grande y el 99% del maíz que producen es con esa tecnología. Esto se puede solucionar con voluntad del gobierno. Hoy en día, los productores se están abasteciendo con maíz que entra de contrabando”.

“Desde que los países vecinos accedieron a la biotecnología, su productividad ha mejorado bastante. Argentina tenía un rendimiento promedio de 4 toneladas y ahora es de 7 a 10 toneladas. Paraguay producía lo mismo que nosotros, 3 toneladas, actualmente son 7 a 8. Brasil también produce 7 toneladas. Han podido cubrir la demanda del mercado interno y han tenido excedentes para exportación. Sus costos de producción han disminuido, lo que los ha hecho más competitivos”, indicó.

El presidente de Anapo señaló que el país “no puede competir con ellos con los maíces convencionales. Nuestra producción anual de maíz es de 1 millón de toneladas. Si podemos acceder a estas tecnologías, vamos a producir hasta 1 millón y medio, cubriendo la demanda de 1,2 millones del sector pecuario, sin necesidad de ampliar la frontera agrícola”.

“El 98% del maíz que se produce en Bolivia es el amarillo duro, destinado a alimento para la crianza de aves de corral. Sólo el 2% es maíz tradicional choclero para somó, api y chicha, que de ninguna manera se va a ver afectado por los maíces genéticamente mejorados. Para la producción de maíz híbrido importamos semilla de Argentina desde hace más de 20 años y nunca se han contaminado nuestros maíces nativos. No hay razón para prohibir”, subrayó.

El dirigente también dijo que, debido a la guerra entre Ucrania y Rusia, que son productores de grano, los precios internacionales se han incrementado, abriendo oportunidades para la producción boliviana que deben ser aprovechadas.

“En soya, abastecemos el mercado interno con el 20% de la producción y el 80% lo exportamos. Es una buena oportunidad para mejorar los ingresos en divisas. Si ya abasteciéramos de maíz a nuestro mercado interno, hubiéramos podido exportar al Perú. Estamos perdiendo esta oportunidad de precios altos de los granos. En trigo producimos apenas el 30% de lo que necesitamos. Nos va a tocar importar a precios internacionales, lo que es fuga de divisas. Es hora de incentivar la producción”, señaló.

Sobre el potencial de crecimiento de la agricultura en Santa Cruz, enfatizó que, si bien el Plan de Uso de Suelos señala que el departamento tiene capacidad para incrementar el área de producción, lo principal en este momento es “mejorar la productividad, el rendimiento promedio”.

“Para esto necesitamos políticas de Estado hacia nuestro sector; permitir el uso de biotecnología, principalmente en la soya y el maíz; seguridad jurídica para las tierras productivas; generar condiciones para mejorar la productividad, competitividad y sostenibilidad de nuestros suelos. También Puerto Busch es una necesidad urgente, para exportar excedentes”, precisó.

Flores indicó que en la campaña pasada “la producción de granos en el departamento fue de 4,8 millones de toneladas. La exportación de soya generó 1.400 millones de dólares de ingresos. Generamos más de 120.000 empleos directos e indirectos, carga para el transporte al exterior, trabajo en las provincias que están creciendo y para las industrias que procesan. Como Anapo, este año movimos alrededor de 40.000 toneladas a través de Puerto Aguirre, beneficiando principalmente a los pequeños productores. Es necesario mejorar la logística para tener más acceso a la Hidrovía”.


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