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José Antonio Rivera: “La transformación de la justicia puede hacerse en seis meses a un año”

José Antonio Rivera habló sobre la importancia y el impacto del informe del GIEI, los principales problemas de la justicia boliviana identificados por este grupo de expertos y la implementación de sus recomendaciones.

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Rivera se formó en derecho en la Universidad Mayor de San Simón; es magíster en derecho constitucional por la Universidad Simón Bolívar y candidato a doctor en derecho constitucional y administrativo por la Universidad Mayor de San Andrés. Ha sido magistrado del Tribunal Constitucional y es profesor en prestigiosas universidades de Bolivia, Perú, Brasil y Honduras. Es miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Jurídicas y de la Academia Boliviana de Estudios Constitucionales. Es autor de varios libros de derecho constitucional, derecho procesal y derechos humanos.

“El informe del GIEI refleja en gran parte lo sucedido entre septiembre y diciembre de 2019, aunque con mayor énfasis hacia un lado y menor hacia el otro. Faltó un poco más de equilibrio. Lo ideal sería que en algún momento también tengamos una investigación de lo acontecido del 2006 al 2019, porque esta es sólo una visión de la parte final, de la culminación de una convulsión social y una polarización provocada por el fraude electoral, con punto de partida en la vergonzosa sentencia 0084/2017, que hizo un falseamiento constitucional y convencional”, precisó.

Rivera dijo que el informe es enfático en reflejar “la crisis estructural terminal del sistema judicial, con la crónica retardación de justicia, falta total de independencia de jueces, altos índices de corrupción y falta de transparencia”.

Sobre la falta de independencia de la justicia, señaló que “es de vieja data pero se ha acentuado al extremo en la última década, con la falta de autonomía económica y financiera del Órgano Judicial, el sistema de selección y designación de magistrados y jueces, la transitoriedad de cargos y las deficiencias en la implementación de la carrera judicial. Gran parte de los jueces, sobre todo en el ámbito penal y los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, han abdicado a su independencia. En los procesos penales contra líderes opositores intervienen el Ministerio de Justicia, el Procurador General y hasta el Ministerio de Gobierno, que no tiene ninguna atribución para intervenir en procesos judiciales. Se emiten juicios por afinidades políticas, lo que deteriora el Estado de Derecho y la seguridad jurídica”.

“Esto que se anota en el informe sobre la persecución ha venido sucediendo desde el 2009, cuando se aprueba Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz, infringiendo el principio de irretroactividad”, añadió.

El jurista también remarcó otro de los puntos del informe, sobre la falta de garantías para el debido proceso: “Hay personas con años de detención preventiva, como Leopoldo Fernández, que pasó más de 8 años en la cárcel sin sentencia, o los ciudadanos que fueron involucrados en el denominado caso terrorismo. Por cuarta vez, la CIDH ha llamado la atención a Bolivia por el uso excesivo de la prisión preventiva, donde no se respetan los estándares internacionales de excepcionalidad y presunción de inocencia, ni el derecho a asumir la defensa en libertad. Actualmente, 84 de cada 100 presos están con detención preventiva”.

Sobre la amnistía para una parte de los actores de los conflictos dictada por el gobierno de Luis Arce, indicó que “se vuelve un obstáculo para la averiguación de la verdad, en casos como la quema de las casas de Waldo Albarracín y Casimira Lema, o la quema de los buses Puma Katari y de las estaciones de policía en la zona sur de El Alto y en Sacaba”.

Rivera opinó que “deberíamos abrir un diálogo y construir un consenso nacional para transformar la justicia, modificando el sistema de designación de jueces, incorporando a la carrera judicial las idoneidades, con participación ciudadana. Reestructurando al Ministerio Público para que aplique objetivamente el ordenamiento jurídico. Esa transformación puede hacerse en un plazo de seis meses a un año, y sobre esa base abrir verdaderas investigaciones. Esa sería la forma de dar fin a la polarización. La búsqueda de venganza envenena el alma. Somos diversos pero estamos desafiados a vivir unidos”.


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