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Superávit, bloqueos y tipo de cambio – Gary Rodriguez

El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, destacó que Bolivia registró durante el primer semestre un superávit comercial cercano a los 1.400 millones de dólares

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El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, destacó que Bolivia registró durante el primer semestre un superávit comercial cercano a los 1.400 millones de dólares, resultado de exportaciones por aproximadamente 6.395 millones de dólares frente a importaciones por 4.739 millones. Rodríguez consideró que se trata de una señal positiva para una economía que enfrenta una fuerte escasez de divisas, especialmente porque las ventas externas lograron superar las necesidades de importación pese a la conflictividad social y política que afectó al país.

El crecimiento estuvo impulsado por los precios internacionales
Gary Rodríguez explicó que las exportaciones bolivianas crecieron alrededor de 55% en valor durante el primer semestre, aunque el volumen exportado cayó aproximadamente 19%. Esta diferencia demuestra que el resultado estuvo fuertemente sostenido por el incremento de los precios internacionales, particularmente de los minerales. Según Rodríguez, hasta el primer trimestre existían condiciones para que Bolivia superara el récord histórico de exportaciones de 2022, cuando se alcanzaron cerca de 14.000 millones de dólares, pero los bloqueos registrados posteriormente modificaron ese escenario.

Los bloqueos generaron un elevado costo de oportunidad
Gary Rodríguez señaló que los bloqueos registrados durante aproximadamente 53 días provocaron un impacto superior a los 1.100 millones de dólares en exportaciones que no pudieron concretarse. El problema, explicó, no se limita a las mercancías que dejan de salir durante los días de conflicto, porque muchos compradores internacionales buscan proveedores alternativos cuando Bolivia incumple sus compromisos. De mantenerse una situación de relativa estabilidad, Rodríguez estimó que alcanzar alrededor de 13.000 millones de dólares en exportaciones al cierre del año sería un resultado positivo y permitiría registrar nuevamente un superávit comercial.

El desplome de los hidrocarburos cambia la estructura comercial
Gary Rodríguez advirtió que el deterioro del sector hidrocarburífero constituye uno de los principales problemas de la economía boliviana. Durante el primer semestre, las exportaciones de hidrocarburos cayeron aproximadamente 13% en valor y 39% en volumen, alcanzando unos 510 millones de dólares, mientras que la importación de combustibles y lubricantes llegó a cerca de 1.200 millones. Esto generó un déficit hidrocarburífero cercano a los 700 millones de dólares, una situación muy diferente a la de años anteriores, cuando el gas natural generaba importantes excedentes y aportaba una parte sustancial de las divisas del país.

Tres daños provocados por los bloqueos
Gary Rodríguez identificó tres grandes daños derivados de los bloqueos. El primero es económico, debido a la pérdida de mercancías, especialmente productos perecederos, retrasos, multas, sobrecostos y pérdida de contratos. El segundo es reputacional, porque Bolivia compite internacionalmente con países que cuentan con mejores condiciones logísticas, menores costos y un mayor respaldo institucional para promover sus exportaciones. El tercero, considerado el más grave, está relacionado con la pérdida de vidas humanas y con el deterioro de la imagen internacional del país como destino turístico, comercial y de inversión.

La necesidad de una ley antibloqueos
Gary Rodríguez sostuvo que el IBCE respalda la creación de una ley antibloqueos que contemple no solamente sanciones penales, sino también mecanismos de responsabilidad civil para que quienes ocasionen daños puedan resarcir económicamente a los afectados. Rodríguez planteó que la responsabilidad debería alcanzar no solo a quienes participan directamente en los bloqueos, sino también a quienes los organizan, financian, instigan u obligan a otras personas a participar. A su criterio, el perjuicio debe ser cuantificado y reconocido legalmente para proteger a productores, empresas, trabajadores y a toda la cadena vinculada al comercio exterior.

Competitividad: el desafío para sostener las exportaciones
Gary Rodríguez explicó que un incremento temporal de los precios internacionales no puede convertirse en la base permanente del crecimiento exportador. Para que un producto sea competitivo debe reunir tres condiciones fundamentales: calidad, precio y oportunidad de entrega. Bolivia puede contar con productos de calidad y precios atractivos, pero si los bloqueos impiden que lleguen a tiempo a los mercados internacionales, pierde competitividad frente a otros países. Por ello, Rodríguez consideró indispensable que el Estado garantice seguridad jurídica, libre circulación y condiciones adecuadas para que el sector privado pueda producir y exportar.

Exportar e importar son actividades complementarias
Gary Rodríguez remarcó que exportaciones e importaciones no deben entenderse como actividades opuestas. Alrededor del 83% de cada 100 dólares destinados a importar corresponde a combustibles, bienes de capital, insumos y equipos de transporte, elementos necesarios para mantener y ampliar la producción nacional. Por ello, el verdadero desafío es generar los dólares suficientes mediante una mayor capacidad exportadora. Rodríguez sostuvo que el sector privado ha demostrado capacidad para equilibrar sus necesidades de importación con sus ingresos por exportaciones, aunque la escasez de divisas también refleja problemas relacionados con la disponibilidad de dólares del Estado.

Bolivia necesita atraer inversión y diversificar mercados
Gary Rodríguez planteó que la solución estructural a la falta de divisas pasa por atraer inversión nacional y extranjera, ampliar la producción, diversificar la oferta exportable, agregar valor a las materias primas y abrir nuevos mercados. A su criterio, Bolivia no debería depender de unos pocos productos ni de determinados países de destino. También cuestionó la falta de presencia comercial internacional del país frente a competidores como Chile, que cuenta con una extensa red de oficinas comerciales en diferentes mercados. Para Rodríguez, la política de comercio exterior debe convertirse en una prioridad estratégica del Estado.

Una ley de inversiones debe ofrecer seguridad y previsibilidad
Gary Rodríguez valoró que el Gobierno haya planteado una nueva ley de inversiones, pero manifestó preocupación porque el proyecto habría pasado de una propuesta inicial de aproximadamente 30 artículos a una versión superior a los 100. A su criterio, una legislación demasiado extensa puede perder claridad y eficacia si no se concentra en garantizar seguridad jurídica, previsibilidad y condiciones competitivas para el capital. También advirtió que deben revisarse las limitaciones constitucionales relacionadas con mecanismos de arbitraje, porque los inversionistas internacionales comparan las condiciones ofrecidas por Bolivia con las de otros países antes de decidir dónde colocar sus recursos.

El litio demuestra la importancia de atraer capital
Gary Rodríguez utilizó el caso del litio para evidenciar la necesidad de generar mejores condiciones para la inversión. Mientras Bolivia todavía mantiene una participación reducida en las ventas internacionales de este recurso, países vecinos como Chile y Argentina han logrado generar miles de millones de dólares a partir de sus reservas. Rodríguez recordó que mientras Bolivia avanzaba en la aprobación de su nueva Constitución, Argentina concretaba acuerdos con empresas internacionales para desarrollar su industria del litio. Para el ejecutivo del IBCE, este tipo de oportunidades demuestra que los recursos naturales por sí solos no generan desarrollo si no existen inversión, tecnología, seguridad jurídica y condiciones adecuadas para producir.

Libertad de exportación como condición fundamental
Gary Rodríguez consideró que la libertad de exportación debe formar parte central de una política económica orientada al crecimiento. Las restricciones, cupos y prohibiciones aplicadas en el pasado generaron distorsiones en el mercado y dificultaron que los productores bolivianos pudieran establecer contratos de largo plazo con compradores internacionales. Según Rodríguez, un exportador necesita poder comprometer entregas a tres meses, seis meses o incluso un año para aprovechar precios y consolidar mercados. Por ello, garantizar la libertad de exportar también representa una forma de seguridad jurídica.

El comercio exterior como motor del crecimiento
Gary Rodríguez concluyó que Bolivia necesita comprender que el comercio exterior no es un elemento secundario, sino una condición fundamental para superar la crisis y alcanzar un crecimiento sostenible. Un país que exporta puede generar más empleo, mejorar los ingresos laborales, modernizar su producción, incorporar tecnología y obtener mayores cantidades de divisas. Para Rodríguez, Bolivia debe dejar atrás una visión centrada exclusivamente en el mercado interno y avanzar hacia una economía productiva, competitiva, diversificada y orientada a los mercados internacionales. Un país que exporta crece más, genera empleos dignos y sostenibles y tiene mayores posibilidades de alcanzar un desarrollo sólido.


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