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Cómo ver al mundo “desde mercado como proceso” según Hayek

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Por: Gabriel Zanotti1

(Adelanto del capítulo de Hayek de mi próximo libro “Introducción histórica a la Escuela Austríaca de Economía”).

  1. ¿Qué significa la competencia?

Eso es lo que Hayek responde en su artículo del 46, The Meaning of Competition. No significa el modelo de competencia perfecta. Aquí es la primera vez que de modo sistemático la Escuela Austríaca niega, de aquí en adelante, que la competencia sea perfecta. Y no, obviamente, porque como Hayek mismo había dicho, si el conocimiento fuera perfecto, no habría problema económico. El problema económico tiene que ver con la escasez, obviamente, pero, ¿cómo minimizamos el problema de la escasez?

Un primer modo sería la donación. El maná del cielo. El agua que se convierte en vino. La multiplicación de los peces. Ok. Pero es prudente no suponer que nos va a ocurrir, aunque muchos gobernantes padezcan la alucinación psicótica de que son Jesucristo. Parece que el brote da apenas un ser humano normal llega a los ministerios y secretarías del gobierno.

Otro modo, muy común a lo largo de la Historia, favorito de emperadores, reyes y etc., es invadir y apropiarse de lo ajeno. Se llama robo, pero cuando lo hacen los gobiernos se llama “guerra por la patria”.

Y el tercer modo es el comercio, obviamente más eficiente.

Pero el primer problema de los que comercian es el conocimiento. ¿Cuánto ofrezco al otro? ¿Cuánto demando? ¿Cuáles son las valoraciones del otro? ¿Cómo van a ser los precios mañana?

Y si todo eso fuera “perfectamente conocido”, ¿cuál sería el problema?

Ahora bien, el mercado es esencialmente imperfecto “pero” debe tener libertad de entrada, o de lo contrario no funciona, porque si alguien puede impedir legalmente que otro compita con él, ya puede quedarse en el mercado aunque no sepa leer los precios, y entonces el mercado no coordina.

Ese problema institucional, esto es, una propiedad privada abierta, ya estaba en Mises, obviamente, pero Hayek escribe en un contexto donde advierte que jurídicamente los países occidentales, aunque no habían ido al comunismo, iban cada vez más a intervencionismos que anulaban la propiedad, no totalmente, sino en el sentido de que había propietarios que contaban con la protección estatal, lo que décadas más tarde se llamaría crony capitalism.

Para evitar ese problema, es que Hayek desarrolla toda su obra política, anteriormente citada, que abarca desde 1945 hasta 1979, donde primero advierte el problema y luego trata de dar una solución institucional, vía controles constitucionales a la intervención del gobierno, tema que comparte con Buchanan, Tullock y Vanberg, y que se ha llamado economía política constitucional.

Pero como economista, Hayek se limita a decir algo muy humilde: la teoría del proceso de mercado tiene un supuesto jurídico: el mercado abierto. Obviamente, esto, desde un punto de vista “fáctico” siempre será un gris. No es sí o no, no es que sea abierto o no sin grados en el medio, pero el supuesto basta para decir: cuanto menos abierto sea el mercado, menos coordinará, cuando más abierto, más coordinará. Que un país tenga un mercado muy cerrado NO es una refutación a la teoría del proceso de mercado: es un problema político pero no de teoría económica. Esta última sólo afirma que cuanto más abierto sea jurídicamente un mercado, más coordinante será.

  •  La importancia de Hayek para la teoría del proceso de mercado.

Todo esto es importantísimo porque permite entender al orden espontáneo del mercado como un proceso que va, de una menor coordinación a una mayor coordinación, bajo tres condiciones:

  1. Aprendizaje
  2. Precios libres
  3. Libre entrada al mercado.

O sea:

Si comparamos este modelo con el de competencia perfecta, podremos entender por qué, en la mayor parte de los casos, este último sirve como “perfecta” justificación del intervencionismo.

¿Por qué?

Porque muchos razonan así: obvio que el mundo real no es la competencia perfecta. Pero entonces, para “acercar” al mundo real a la competencia perfecta, es necesario que el estado dicte “las grandes políticas” para ese acercamiento. Pero esas políticas, al tocar los precios, alejan aún más a este mundo imperfecto de la anhelada perfección, o sea, hacen al mundo más imperfecto.

O sea:

  • Sin intervención del estado, más precios libres, aprendizaje y libertad de entrada al mercado, vamos de una menor coordinación a una mayor coordinación, pero nunca perfecta.
  • Con intervención del estado, se alteran los precios y la libertad de entrada al mercado es menor. Luego, la des-coordinación será mayor.

O sea, la cuestión NO es comparar al mercado imperfecto con la competencia perfecta, sino comparar a un mercado disperso con otro menos disperso. Para llegar al menos disperso es necesaria la NO intervención del estado. La intervención del estado NO lleva a la competencia perfecta, sino a una mayor dis-coordinación, porque altera los precios.

Esto es, así ve al mundo un intervencionista:

En cambio, así ve al mundo un economista austríaco:

Este es el argumento clave para criticar la intervención del gobierno: NO por una cuestión ideológica, sino porque a partir de las explicaciones de Mises y Hayek sobre el papel coordinador de los precios emerge como deducción la des-coordinación que se produce cuando se los altera.

Esto es: el mercado considerado en sí mismo no es perfecto. Es imperfecto. Pero la intervención del Estado lo hace MÁS imperfecto.

1Miembro del Consejo Académico de Libertad y Progreso.

*Este artículo fue publicado originalmente en libertadyprogreso.org el 17 de octubre de 2021.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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