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El control de la inflación

Juan Antonio Morales

Economista, profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana

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Controlar la inflación causada por un shock de oferta, como la que están sufriendo los países europeos y de la región, es difícil. Las medidas monetarias para bajar la inflación pueden causar una recesión; las medidas administrativas producen distorsiones en la asignación de recursos, con consecuencias negativas de largo plazo. Peor aún, crean incentivos para el contrabando de exportación.

Si el shock de oferta es transitorio, la mejor política es no hacer nada, esperando que los precios vuelvan a su cauce. Si el shock es más persistente, es importante evitar aumentos de precios en segunda vuelta. Ellos pudiesen ocurrir, en países como el nuestro, por cambios de expectativas, especialmente en nuestros países, cuando ellos afectan a los consumos de energía y de alimentos. La desestabilización de expectativas puede darle vida propia a la inflación. 

Diagnosticar si el shock es transitorio o persistente es difícil. El Banco Federal de Reserva (el FED) de los Estados Unidos está siendo criticado por intervenir demasiado tarde, arguyendo que el shock era transitorio.

Los países de economía avanzada y muchos países de economía emergente emplean como política anti-inflacionaria:

  • la tasa de interés de corto plazo
  • algunos países usan la tasa de crecimiento de la base monetaria 
  • también, pero de menos en menos, emplean variaciones controladas por el banco central del tipo de cambio.

Acompañan a los incrementos de tasa de interés, medidas sobre las cantidades de dinero (y no solamente sobre su tasa de crecimiento).  

La baja inflación observada en el país no quiere decir empero que las pulsiones inflacionarias hayan desaparecido.  Hasta ahora las políticas fiscales y monetarias muy expansivas presionaban más a las reservas internacionales (RIN) que a los precios. Con la bonanza exportadora, por los altos precios de las commodities, especialmente después de la invasión rusa a Ucrania, la presión a las RIN se ha aflojado. No vislumbrándose una estrepitosa caída de las RIN, que hubiese obligado sea a devaluar o a imponer controles de cambio, que gatillaran una inflación, el peligro por ese lado se ha desvanecido. Empero, nadie puede asegurar que la bonanza exportadora de los últimos meses vaya a sostenerse. 

Descartada por el momento una situación catastrófica de la Balanza de Pagos y, consiguientemente, de las RIN, las presiones inflacionarias estarían relacionadas con los precios internacionales de la energía y de los alimentos. 

Se recordará que en los años 2007-2008 tuvimos una relativamente alta inflación, sin que medien políticas fiscales y monetarias expansivas, causada por la inflación internacional de alimentos. Como se decía en la época, estábamos importando inflación.  Para contener la inflación, el BCB apreció varias veces el tipo de cambio. La autoridad monetaria podía aplicar  la política de apreciación porque se estaba en el comienzo del auge exportador y de la abundancia de divisas.

En la actualidad ya no hay esa abundancia, lo que nos ha dejado escasos de instrumentos de política monetaria. No se puede emplear el tipo de cambio, tampoco las tasas de interés, que tienen poca mordida, además que el BCB no tiene una política al respecto.  Queda solamente, como medida monetaria, el control de la expansión del crédito del BCB al sector público. Es una medida que no puede ser subestimada. 

Teniendo un soloinstrumento de política monetaria y cambiaria, el gobierno ha estado recurriendo a medidas administrativas:

  • Continuación de los subsidios a los combustibles, lo que tendrá un costo fiscal muy significativo (entre 773 y 881 millones de USD). 
  • El DS 4680 del 9 de marzo de 2022 pone cupos a las exportaciones de maíz, sorgo y azúcar. 
  • Está latente el peligro de fijación de precios por el gobierno, con el argumento del “precio justo”. De hecho, ya se tiene controles de precios, pero en número limitado.
  • El gobierno está también confiando en los stocks de granos de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA). Los stocks cubrirían solamente el equivalente de 4,65 meses de importaciones.
  • Con el fin de estimular la producción nacional de trigo, se ha fijado el precio de compra referencial de trigo en 390 dólares la TM para la campaña de invierno 2022. ¿A qué precio llegará el trigo, convertido en harina, a los panificadores?

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Juan Antonio Morales

Economista, profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana

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