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América Latina: Cinco elecciones en un mes

En noviembre de 2021 cinco países de la región acudirán a las urnas: tres con comicios competitivos y dos bajo un contexto de autoritarismo. Así, algunas serán elecciones; otras, votaciones.

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Por: Sebastian Grundberger y Ángel Arellano

Solamente en noviembre del 2021, América Latina tendrá cinco procesos electorales, en contextos que difieren muchísimo uno del otro. Sus resultados marcarán el paso al camino político que tomará la región en conjunto. Nicaragua tendrá elecciones generales, Argentina legislativas de mitad de período, Chile presidenciales, Venezuela regionales y Honduras generales. Sin embargo, dos de estas convocatorias, la nicaragüense y la venezolana, cuentan con procesos minados de críticas de instituciones internacionales, que dan cabida a un enorme escepticismo sobre si los resultados derivarán en el corto o mediano plazo en un cambio de estrategia en los sectores oficialistas y las organizaciones opositoras.

De tal manera, esta agenda electoral tendrá oportunidad de traer renovación en algunos lugares mientras que en otros esperamos acudir a una ratificación del régimen existente. Latinoamérica no deja de tener importancia estratégica en el concierto geopolítico. La región que más valores comunes comparte con las democracias occidentales es hoy pista de aterrizaje de diversos proyectos de inversión de potencias no democráticas —China y Rusia a la vanguardia— que, política mediante, han puesto este vecindario dentro de sus prioridades de expansión y de exportación de su modelo, que rechaza la alternabilidad y la división de poderes. Por ello, mirar con atención los procesos electorales en América Latina reviste relevancia para quienes apostamos por el fortalecimiento de las democracias y de los partidos políticos y por la convivencia plural.

Nicaragua (generales): domingo 7 de noviembre

El domingo 7 de noviembre los nicaragüenses han sido convocados a votar en unas presidenciales intensamente criticadas. En los comicios se votarán 92 diputados nacionales, 70 que serán miembros de la Asamblea Nacional de Nicaragua y 20 del Parlamento Centroamericano. Es una elección (o, mejor, una votación) de ratificación, no de renovación del Gobierno, porque esta opción ha sido anulada desde el principio. La alternabilidad no está presente en el panorama electoral porque la oposición fue proscrita mediante sucesivos arrestos a los candidatos, ordenados desde el despacho del presidente actual, Daniel Ortega. De igual manera, el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua ha retirado la personería jurídica a varios partidos muy críticos con el Gobierno. A criterio del investigador Armando Chaguaceda, «en el ámbito internacional posiblemente se aumente en el corto plazo la presión sobre el régimen de Ortega, pero no tan decisiva como para generar algún cambio en este sistema decidido a mantenerse». En este contexto, y a una semana de la jornada electoral, Facebook e Instagram eliminaron una enorme granja de trolls alimentada desde el Estado nicaragüense para apoyar su campaña y desprestigiar a la oposición.

Argentina (legislativas): domingo 14 de noviembre

Luego de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de 2021 —en las que el gobierno del peronista presidente Alberto Fernández y su coalición Frente de Todos sufrieron una derrota notable en la mayoría de los distritos y hubo un repunte en el territorio de Juntos por el Cambio (antes Cambiemos)—, el sector oficial ha tenido que afrontar diversas crisis. Entre estas, la renuncia de varios ministros y divergencias dentro del Partido Justicialista. Tras una reconfiguración del gabinete y un relanzamiento de la gestión, el panorama luce incierto y poco alentador para el oficialismo. La aprobación presidencial no ha mejorado. Abundan críticas, como las referidas a las dificultades de acceso a la información pública. Una incógnita para las próximas legislativas está en el desempeño que pueda tener el sector del libertario-derechista Javier Milei, quien irrumpió a la esfera política con fuerza en las PASO, con un discurso antiestablishment.

Argentina vive un clima socioeconómico delicado: 50 % de su población está en condiciones de pobreza y hay pocas expectativas de un repunte económico en el horizonte. El descontento ciudadano con la práctica política emanada desde los partidos tradicionales quedó evidente en las PASO. Esta elección legislativa, como toda prueba a mitad del camino, será determinante para el futuro del gobierno de Fernández y de la alternativa opositora.

Chile (generales): domingo 21 de noviembre

En estos comicios generales, Chile elegirá un nuevo presidente o presidenta, 155 escaños en la Camara de Dioutados y 27 de 50 senadores. La elección se celebrará en medio de un clima político enrarecido. Los tumultos durante las protestas por el segundo aniversario del estallido social, este 18 de octubre, han demostrado que las fantasmas de la violencia no han desaparecido del todo de las calles. Según las encuestas, este escenario parece favorecer a la candidatura del derechista José Antonio Kast, a quien analistas por mucho tiempo habían considerado demasiado extremo para realmente tener una opción de triunfo en los comicios. Todo indica que su contrincante en la segunda vuelta en diciembre será el izquierdista Gabriel Boric, cuya candidatura enarbola mucho de los movimientos sociales detrás del estallido social y cuya coalición incluye fuerzas de extrema izquierda que contrarrestan la imagen conciliadora y dialogante que cultiva el joven candidato.

La creciente polarización entre Boric y Kast, quienes no forman parte de los colectivos políticos chilenos tradicionales, han dejado en el camino a los candidatos de los bloques tradicionales, los remanentes de la ex-Concertación y la ex-Alianza por Chile, quienes esperan dar la sorpresa con la candidata demócrata cristiana Yasna Provoste y el independiente Sebastián Sichel, ambos lejos de Kast y Boric en las encuestas.

La elección cobra especial relevancia en el contexto de la Convención Constitucional, dominada por fuerzas de izquierda, que está en proceso de elaboración de una nueva carta magna y que se vió involucrada en varias polémicas. El nuevo Congreso tendrá que coexistir con esta inédita Convención, y ello traerá consigo incertidumbres institucionales.

Venezuela (regionales/municipales): domingo 21 de noviembre

El país acude a unos controvertidos comicios, que han despertado más incógnitas y escepticismo que certezas. Hace pocos meses, la oposición democrática al régimen de Nicolás Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), congregada en la coalición Unidad Democrática, definió asistir a la convocatoria. Ello ocurrió tras una renovación de las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), en la que se incorporaron dos (de los cinco) rectores no afines al oficialismo. La entrada de dirigentes opositores a la arena electoral territorial incrementó la cantidad de opciones en el tablero y estimuló las movilizaciones políticas en regiones y municipios, dentro de un difícil contexto de pandemia y un débil plan de vacunación. Sin embargo, las 24 gobernaciones y las 335 alcaldías en juego, de las cuales la oposición hoy posee 4 y 30 respectivamente, cuentan con una baja capacidad de autonomía para la gestión gubernamental, toda vez que han sido vaciadas de atribuciones y recursos durante los 22 años que lleva el régimen chavista en el poder. De tal manera que la pugna no es por los espacios locales sino por ganarle terreno al PSUV. No obstante, algunos hechos recientes como el nombramiento de la anterior presidenta del CNE, Tibisay Lucena, quien dirigió el ente durante 12 años de gobierno chavista, como ministra de Educación Universitaria, en plena campaña electoral, solo puede alimentar las dudas.

En años anteriores, los partidos opositores fueron proscritos en un proceso ajeno a la legalidad, y su vuelta estuvo condicionada a que la conducción la llevaran otros dirigentes partidarios cuyas posturas han sido más favorables al Gobierno de Maduro. La historia dice que los autoritarismos pueden ceder espacios y permitir características propias del régimen democrático como las elecciones, siempre y cuando estas no supongan un riesgo para el poder nacional. La veracidad de los resultados es el aspecto central a relevar, y solo se podrá saber una vez que haya concluido el domingo electoral.

Por primera vez en 15 años, una delegación de la Unión Europea se hará presente para realizar observación electoral en el país. Es un indicador de que el mundo está observando.

Honduras (generales): domingo 28 de noviembre

La democracia hondureña tiene la prueba de renovar sus autoridades políticas en una elección general que comprende al presidente —en sustitución del actual mandatario Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional—, la totalidad del Congreso (128 diputados), los 20 representantes del país al Parlamento Centroamericano y 298 alcaldes y vicealcaldes, principales autoridades del nivel municipal de gobierno. La batalla presidencial se librará entre el oficialista Nasry Asfura y Xiomara Castro, la esposa del expresidente izquierdista Manuel Zelaya.

El desafío más importante será lograr el reconocimiento general de los resultados, ante una débil institucionalidad electoral y el avance del desprestigio de la actividad política. A esa consigna se han sumado representantes de organismos multilaterales en el país, como la jefa de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, que llamó a respetar los resultados ante el tenso clima político.

Regímenes no democráticos a las urnas

Si bien aún falta en el camino por recorrer en la construcción y consolidación de las democracias latinoamericanas, la situación actual amerita una reflexión sistémica sobre la gravedad de la naturaleza de los regímenes autoritarios hegemónicos que convocan una votación —no una elección—, para ratificar su existencia y demostrar algún atisbo de democracia aun cuando éste sea en un contexto de total cooptación de las instituciones. Será particularmente importante la reacción de Occidente ante estos acontecimientos electorales. Otros poderes con intereses en la región, como la dictadura china y el régimen ruso, no tienen interés en elecciones democráticas y posiblemente ayudarían a fuerzas políticas ajenas a sus intereses geopolíticos.

Lo cierto es que no solamente América Latina mirará con mucha atención las lecciones que dejará el noviembre electoral en la región. Y este solo será un preludio de tres elecciones cruciales que vendrán en tres países democráticos de la región en el próximo año: Costa Rica, Colombia y Brasil. Latinoamérica, una vez más, está en movimiento. Con más incertidumbres que certezas.

*Este artículo fue publicado originalmente en dialogopolítio.org el 04 de noviembre de 2021.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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