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Trasquilados en CELAC

Emilio Martinez

Escritor y analista político

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El club de las dictaduras regionales y sus aprendices fueron a la Cumbre de CELAC por lana y salieron trasquilados. 

Su idea era utilizar el foro, realizado bajo el ala del cantinflesco AMLO, para impulsar el absurdo de una “OEA sin los Estados Unidos”, viejo propósito del despotismo castrista que aprovecha la ignorancia sobre los orígenes históricos de la solidaridad interamericana, fundada en la defensa contra la injerencia de potencias extra-regionales (Santa Alianza en el siglo XIX, totalitarismos nazi y soviético en el XX, eje Rusia-China-Irán en el XXI).

Los autócratas se frotaron las manos antes de tiempo, Nicolás Maduro saliendo por primera vez del enclaustramiento en el que estuvo año y medio por miedo a una detención internacional. Pero no contaron con el decidor presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, quien con voz tranquila pero firme subrayó que participar en ese encuentro “no significa que caiga en desuso la participación en la OEA (…) ni ser complacientes con los que no respetan la separación de poderes y encarcelan opositores. Vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela”.

El tiranuelo delegado de Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, intentó responder algo alegando que en Uruguay se juntan firmas contra una ley, a lo que Lacalle contestó con buenos reflejos que por suerte en su país sí se pueden reunir firmas para un referéndum (alusión al Proyecto Varela, impedido desde hace muchos años por el castrismo).  

Lacalle le puso broche de oro a su intervención citando varias líneas del himno “Patria y Vida”, el mismo que cantan los jóvenes cubanos que resisten a la dictadura. Se puede afirmar sin exageración que el mandatario honró las mejores tradiciones republicanas del Uruguay, basadas al decir de José Artigas en “un odio inconciliable, un odio eterno a toda clase de tiranía”.

La Cumbre de CELAC también resultó un fiasco para el mencionado club por la negativa de Daniel Ortega a que Argentina ocupe la presidencia pro tempore del organismo, disparo contra Alberto Fernández que puede haber sido instigado por Cristina Fernández de Kirchner, en el marco de la reciente estrategia de “vacío de poder” que la vicepresidente implementó contra el titular de la Casa Rosada. Partida que parece haber terminado en tablas, sin la radicalización que pretendía CFK pero con la reaparición de figuras impresentables como Aníbal Fernández, ligado a la negligencia en la lucha contra el narcotráfico.

Volviendo a las pretensiones anti-OEA del clan autoritario, está claro que la molestia con la entidad tiene que ver con las misiones de monitoreo electoral que detectan prácticas fraudulentas, y a que el sistema interamericano de derechos humanos, por lento y políticamente correcto que pueda ser, a veces termina condenando los atropellos que perpetran estos regímenes.

La mejor manera de evitar la vergüenza en los foros internacionales es tomarlos con seriedad y abstenerse de asonadas ideológico-partidarias. Mucho que pedir para los esquiladores trasquilados.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Emilio Martinez

Escritor y analista político

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