Opinión

El fondo del fondo

Edgar Sánchez Aguirre

Ing de Software (Especialista en resolución de conflictos)

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La Contraloría del Estado, denuncia a la luz pública a mediados del 2014, una malversación de fondos millonaria a las arcas del Estado, según la denuncia, sobrepasa más de 600 millones de Bolivianos en proyectos observados, meses después la denuncia llego a alcanzar la suma de 900 millones de Bolivianos. Según la declaración de la ex Ministra Achacollo, hasta esa fecha habría ingresado al Fondo Indígena, más de 3.200 millones de bolivianos, la pregunta es: ¿porque solo se investigó lo denunciado por la contraloría?, ¿Dónde está el resto del Dinero?, ¿qué ha hecho el gobierno de Evo Morales con estos recursos?

El fondo Indígena fue conquista de los sectores campesinos indígenas originarios, la misma que se aprobó en el Gobierno de Rodriguez Veltze, destinando el 5% de los ingresos del IDH, cuyo objetivo fue realizar proyectos de desarrollo para los pueblos indígenas originarios campesinos.


Este fondo no es diferente de otros, son recursos de transferencia del estado similares a los que tienen muchas entidades públicas, como las gobernaciones, alcaldías, etc. Estas entidades sin embargo están sujetas a normas para la ejecución de los recursos, como el DS 181, norma básica que regula la ejecución de los recursos.


Lo extraño del Fondo Indígena es que se dejó a un lado el DS 181 y cualquier norma vigente para la administración y buena ejecución de recursos transferidos a entidades públicas, contrario a estas normativas se elaboró un procedimiento diferente, un procedimiento que yo llamo la “GRAN TRAMPA”, lo había manifestado por entonces ministro de Relaciones exteriores hoy Vicepresidente de Bolivia David Choquehuanca “en el fondo hay una mano BLANCA”, mano que elaboró un procedimiento tan displicente, cuyo objetivo era tapar el resto de los recursos del fondo y matar al movimiento campesino indígena originario del país.

  
El reglamento para el desembolso de recursos del fondo Indígena, fue elaborado por los Ministerios de: Presidencia, Planificación, Economía y Desarrollo Agropecuario del entonces gobierno de Evo Morales, reglamento que permitía la transferencia de recursos en cuentas particulares, con este hecho el gobierno de Morales, había convertido la transferencia de recursos a cuentas particulares en algo legal, sin embargo la contraloría, jueces y fiscales acusaron con este argumento a los dirigentes campesinos de corrupción, cuando el FONDO DEL FONDO debió ser: juzgar a los que elaboraron este reglamento e investigar a donde llegaron a parar todos los recursos del fondo indígena.

Hasta hoy la opinión pública solo juzgo la denuncia de la contraloría, ¿cual era en el fondo el objetivo del gobierno lanzando esta denuncia? El objetivo principal al cual nadie le prestó atención, fue la de tapar el displicente gasto de los recursos del fondo indígena, y no estoy hablando del dinero denunciado por la contraloría, sino del resto del dinero que son más de 2 mil millones de bolivianos, ¿dónde están esos recursos?, ¡nadie los /*investigo! ¡no sabemos en qué se gastaron!, el primer objetivo del gobierno de Morales se había cumplido, distraer a la opinión pública, enfocándonos en 900 millones de bolivianos y no en los 3.200 millones de bolivianos.

El segundo objetivo tras la acusación de la contraloría fue la de dominar, aplastar el espíritu del movimiento indígena, tras la acusación muchos dirigentes de arrodillaron al gobierno de Morales, perdiendo toda atribución de fiscalizar y dirigir el proyecto político creado por ellos mismos, este segundo objetivo se les salió de la mano, condenar de corruptos a los indígenas, no solo llego a los mandos medios, sino también al por entonces presidente de Bolivia Evo Morales, el cual tuvo que renunciar y escapar al extranjero, acusado de corrupto, cometer fraude, violar la CPE, etc. Es decir, la acusación de corruptos al movimiento indígena fue el error histórico del gobierno de Morales, cuyas consecuencias no podrán ser borradas fácilmente en el tiempo.

Los indígenas que por entonces eran consideradas la reserva moral del país, ahora son solamente un grupo de dirigentes que al fiel estilo de los burócratas socialistas de la ex Unión Soviética viven a costillas del estado, con la diferencia de que los nuestros se conforman con migajas o sobras del gobierno.

La esperanza es lo último que se pierde, existiendo hoy en esferas estatales contrarias al gobierno, indios con gran fuerza y proyección política, quienes tienen la responsabilidad de reencausar la verdadera filosofía indianista y reivindicar el ajayu (alma) de la historia del movimiento campesino. 

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Edgar Sánchez Aguirre

Ing de Software (Especialista en resolución de conflictos)

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