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2022: La política como luz al final del túnel (parte 1)

Christian A. Aramayo Arce

Presidente de la Fundación Gobierno Abierto y Director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM

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Vivimos una coincidencia de tres crisis: (1) La crisis económica generada desde 2013 a partir de la desaceleración económica, (2) la crisis política que tuvo su origen directo en 2016 por el 21F y (3) la crisis social acentuada por la pandemia. No por nada, Bolivia ingresó a la pandemia siendo el país menos preparado y más vulnerable de América del Sur. No debemos olvidar que la resolución eficaz y oportuna de las crisis pasa por la forma en cómo se resuelva la crisis política. ¿Qué eventos esperar de la luz que emanará de nuestros líderes que componen la clase política boliviana (autoridades nacionales, concejales, alcaldes, gobernadores, dirigentes, etc.)?

Si hay algo importante en política, es el escenario.

En 2021 se constató que Santa Cruz es el centro político del país y que la virtualidad puede determinar partes específicas del escenario.

Si la política implica la lucha por el poder, el Estado Democrático de Derecho se sustenta en pactos y acuerdos (desde la Constitución y las leyes, hasta acuerdos privados) que tendrían que ser garantizados por el sistema de administración de justicia (Poder Judicial, Fiscalía, Policía).

Así las cosas, con realismo se debe admitir que, en Bolivia, hay dos únicas formas de garantizar el cumplimiento de pactos y acuerdos políticos: la correlación de fuerzas (la supremacía del más fuerte) o una tercera parte creíble que sirva de garante, por lo que toda discusión política tendrá como fondo dos opciones: (1) la movilización y el enfrentamiento, o (2) la intervención de algún organismo internacional con notable credibilidad.

En este sentido, hay dos eventos con implicaciones políticas fundamentales para el MAS (y el país): una de ellas es la cumbre de la justicia planteada para marzo de 2022; el nombre de Diego García-Sayán, relator especial de la ONU sobre la independencia de magistrados y abogados, es clave.

La justicia es el garante de lo legalmente posible; no importa que haya normas perfectas, derechos humanos fundamentales o convenciones internacionales explícitas, con una justicia tan débil como la tenemos hoy, el cumplimiento de lo legal estará supeditado al capricho de quien tenga más poder.

El segundo evento políticamente importante es el censo de población y vivienda proyectado para noviembre de 2022, pero de él hablaremos en una siguiente columna.

La política es la única dimensión que permite dar luces de certidumbre en las crisis.

La gran pregunta que queda es si esa luz será aquella que nos indique cómo salir de este oscuro túnel lleno de conflictos y enfrentamientos, o es la luz de un tren que viene a chocarnos. La pelota está en la cancha.

La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Christian A. Aramayo Arce

Presidente de la Fundación Gobierno Abierto y Director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM

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