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El multialineamiento diplomático evitará nuestro aislamiento

Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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Parecemos estar condenados a labrar un trágico destino, nos empecinamos en acrecentar el aislamiento internacional del país convirtiendo nuestro territorio es una infranqueable muralla que nos aleja de la red caminera bioceánica en el cono sur. En lugar de utilizar con ventaja nuestra ubicación geográfica, insistimos en construir un Estado bloqueador.

A pesar de los desaciertos en los regímenes de Morales y Arce, no hay destino predeterminado si obramos con inteligencia y visión nacional. Hoy se nos vuelve a presentar otra gran oportunidad para reinsertarnos en el escenario geopolítico mundial. Desperdiciamos más de treinta años al no vislumbrar oportunamente la importancia del litio en el futuro de la transición energética del planeta. Únicamente negociando con todas las empresas interesadas en nuestras reservas, sin exclusiones irracionales, podremos reposicionarnos en el contexto internacional.

Perdimos la ocasión que nos otorgó el descubrimiento de importantes reservas de gas, estando ubicados en lo que se denominó el “corazón energético de Suramérica”. Logramos hábilmente conectarnos —de 1978 a 1996— con las dos principales economías del subcontinente y negociar con ellas contratos favorables, en los momentos de mayor dificultad energética de Argentina y Brasil. Inexplicablemente el masismo echó todo por la borda en sus dos gobiernos, impulsando farsas populistas y dejando perecer en manos inapropiadas nuestra política energética.

Pregonan el mundo multipolar en el discurso, pero inmediatamente, sin sentido ni análisis, el presidente Arce se atrinchera en posiciones ideológicas obsoletas. Pocas veces actuamos con oportunidad histórica, normalmente despilfarramos los mejores momentos y volvemos a alinearnos en un eje imperial. Durante el siglo veinte nos cobijamos en el yanqui; ahora nos entregamos dócilmente al eje chino-ruso; presumiendo paradójicamente de antimperialismo.

Turquía supo manejar su ubicación geográfica entre Europa y Asia, logrando consolidarse como puente diplomático. Se vincula con todos los actores importantes del área y del mundo; es miembro de la OTAN; recibe al presidente de Ucrania y seguidamente negocia con Putin un acuerdo para la exportación de cereales por las rutas marítimas que están bajo su influencia. Procede como “Estado pendular” en sus diversos acuerdos internacionales, tiene la astucia de no alinearse exclusivamente con nadie.

En nuestra historia, hubo importantes iniciativas cuando una pléyade de preclaros compatriotas internacionalistas decidió en 1969 la inserción de Bolivia en el Pacto Andino; posteriormente concibieron la pertinencia de iniciar el proceso de adhesión al MERCOSUR, validando nuestra cualidad andina, amazónica y rioplatense. Por nuestra ubicación geográfica tenemos la posibilidad de convertirnos en un Estado pendular, pero despreciamos nuestra situación para continuar asumiendo un papel segundón y anclados en el etnocentrismo.

Otra acción remarcable es la de India, se mueve con autonomía y ejercita una “diplomacia inteligente”, gestionando el “multialineamiento diplomático”. No dejó de comprar hidrocarburos a Rusia luego de las sanciones europeas por la invasión a Ucrania; es parte del grupo BRICS, y participa activamente en el G20; con China tiene un rol estratégico en el sudeste asiático  —recelando del gigante chino—; integra el QUAD, la Alianza de la zona Asia Pacífico con Australia, Japón y los EEUU; desarrolla tecnología nuclear, implementa exitosamente la industria aeroespacial, y jamás se le ocurrió una nostalgia identitaria para enfriar sus relaciones con los Estados Unidos.

Como país es importante integrar los grupos regionales: UNASUR, CELAC, participar de las reuniones mundiales del G77, y cuantos foros se constituyan, sin menospreciar a la OEA y las NNUU. Conformar un grupo por mera afinidad ideológica es un infantilismo y no favorece a nuestras relaciones exteriores, todo lo contrario, nos aislamos internacionalmente al alinearnos con los regímenes antidemocráticos de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Perjudicamos los intereses del país consintiendo la “guerra sagrada” contra occidente, esgrimida por la Rusia de Putin, Bielorrusia y Corea del Norte.

Evitemos el aislamiento internacional, construyendo desde las organizaciones sociales, regionales, locales, universitarias y políticas, un auténtico multialineamiento diplomático.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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