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La era del Liderazgo Empresarial con Propósito

“El negocio debe generar beneficios económicos, de lo contrario muere, pero si tratas de gestionarlo sólo en base a beneficios, entonces morirá porque no tendrá propósito”. Henry Ford

Corina Marion

Consultora y mentora de startups

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Según un artículo del Harvard Deusto, Buisness Review, en el entorno empresarial, se pueden distinguir dos tipos de empresas, las que están replanteándose su modelo de negocio, con el objetivo de maximizar su contribución e impacto positivo en el ecosistema en el que se ubican, y las cortoplacistas, las que siguen considerando que pueden sobrevivir sirviendo únicamente a su propio beneficio. Estas últimas están destinadas a ser historia. 

Tal y como indica el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) en su ultimo informe: “Es tiempo de transformación, los negocios del futuro serán los que contribuirán a que 9 billones de personas vivan decentemente, dentro de los límites planetarios, a mitad de este siglo. Las empresas deben liderar este cambio. La supervivencia y el éxito a largo plazo de las mismas dependen de que existan sociedades que prosperen y un planeta sano donde todos podamos vivir”.

Analizando los cambios de las últimas décadas, sobre todo en países desarrollados, se puede percibir un cambio sustancial en el rol de la sostenibilidad y la responsabilidad corporativa dentro de la empresa: han pasado de ser una estrategia o departamento marginal, enfocado en la reducción de riesgos y en asegurar la reputación corporativa, a integrarse paulatinamente en el core del negocio. 

Según investigaciones y reportes de expertos, se pueden distinguir, desde 1997 hasta la actualidad, tres eras del liderazgo corporativo en sostenibilidad:

  1. La era de la reducción de riesgos (1997-2005). Período durante el cual el enfoque fundamental consistía principalmente en reducir el riesgo y los impactos negativos de las empresas, con una estrategia muy reactiva y de gestión de crisis. 
  2. La era de la integración estratégica (2006-2015).Se empieza a valorar, de forma creciente, que generar menos impacto negativo no es suficiente para satisfacer a los grupos de interés, ni para obtener la legitimidad para operar. En esta era, las empresas más avanzadas vieron que eran necesarios medios más exhaustivos y sofisticados para abordar la sostenibilidad; lo que significaba integrarla en la planificación empresarial y en el desarrollo de productos y servicios, así como poner en marcha programas de medición y divulgación del desempeño para evaluar la contribución comercial y los impactos sociales y medioambientales de esos productos y servicios.
  3. La era del propósito (de 2016 en adelante).En esta era existe un creciente interés para que las empresas lideren en base a principios éticos y tengan una propuesta clara que defina su contribución a la creación de valor compartido. Se caracteriza por una nueva definición de “impacto”, impulsada por el propósito. 

Por ello, los mejores líderes empresariales toman decisiones clave –desde la gestión de la cadena de suministro, pasando por la fabricación, hasta la comercialización–, inspirados en el propósito corporativo, que está alineado, a menudo, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y el potencial impacto positivo que generan.

En el contexto de Latinoamérica la gran mayoría de las empresas todavía se encuentran rezagadas entre las dos primeras eras de liderazgo corporativo de sostenibilidad. Hacen falta programas que divulguen, capaciten y aceleren los procesos hacia la era del liderazgo con propósito en las empresas.  

Algunos analistas afirman que es posible que estemos asistiendo, paulatinamente, al inicio de una cuarta época de liderazgo empresarial en sostenibilidad, la que se denominaría la era regenerativa. Se anticipa que a medida que nos acerquemos a 2025, habrá una masa crítica de empresas comprometidas con principios de economía circular y estrategias “net zero”(cero emisiones) que implicarán un rediseño y reevaluación de los modelos de negocio, para optimizar los aspectos positivos del ámbito económico, medioambiental y social de todo lo que hacen a través de toda su cadena de valor. 

Este nuevo estilo de liderazgo responsable y transformador, conlleva también activismo, a través del cual definimos qué causas queremos contribuir, qué desafíos sociales deseamos contribuir a resolver, dónde utilizamos la autoridad de la empresa para alentar a otros a actuar para avanzar en el desarrollo sostenible, de manera que esté alineada con el core del negocio y la capacidad de impacto de la empresa.

A través de este propósito social, las empresas influirán en la creación de una cultura sostenible auténtica y empoderada, donde ponen en el centro a las personas y les da espacio para innovar y crear. En conclusión, las empresas que quieran sobrevivir y prosperar en esta nueva normalidad, forjarán una resiliencia organizativa, expresando de forma clara su propósito y reconsiderando su papel en la sociedad

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Corina Marion

Consultora y mentora de startups

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