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¿Otra vez la desigualdad? ¿Y ahora redoblada con IA? Mi respuesta a Jorge Patiño

Antonio Saravia

Economista

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Ni modo, habrá nomás que escribir otro capítulo de los sabrosos y ya célebres debates con Jorge Patiño. Hemos hecho ya unos cuantos y no sé si los amables lectores tengan la paciencia para uno más, pero este es imposible de resistir. Jorge acaba de mandarse una perlita a la que es menester reaccionar.

Su artículo es de este pasado 8 de mayo y titula “IA y desigualdad” (https://brujuladigital.net/opinion/ia-y-desigualdad). En él, Patiño se indigna y rasga sus vestiduras argumentando que la “incorporada” (¿querrá decir “intrínseca”?) desigualdad que caracteriza al capitalismo estadounidense tenderá a incrementarse peligrosamente gracias a la inteligencia artificial. Y dado que, según él, hay niveles de desigualdad moralmente inaceptables y esta está correlacionada negativamente con el crecimiento económico, la cosa puede ponerse bastante maluca. Según Patiño, Estados Unidos representa ya un “fracaso social” de desigualdad y una “vergüenza,” como delatan varios indicadores, y la IA amenaza con “terminar de embarrarla.”

Veamos.

  1. Me temo que a pesar de sus esfuerzos Jorge sigue confundiendo desigualdad con pobreza. Cuando él dice que hay niveles de desigualdad que son “ofensivos” sospecho que no se refiere a la desigualdad sino a la pobreza. Y es que claro, la pobreza sí que es ofensiva y se la debe combatir, pero ¿por qué debería ser ofensiva la desigualdad?, a menos, por supuesto, ¿que sea por envidia? ¿Por qué debería ofendernos que algunos tengan miles de millones si el proceso que los hace multimillonarios es justo y es el mismo que hace que todos progresen y tengan mayor bienestar material en términos absolutos?

Jorge reconoce que sería injusto que los que se esforzaron menos tengan el mismo bienestar material que los que se esforzaron más, pero se ofende si alguien llega a ser multimillonario de forma fortuita. Cosa rara, ¿no? ¿Por qué debería ofendernos la buena suerte de alguien a no ser, otra vez, que uno sea un envidioso?

Jorge también se ofende si la desigualdad se debe a “modelos perversos” que “amplifican las ventajas que unos tienen al nacer y generan una competencia desigual.” Aquí coincido con él, pero solo de casualidad porque me parece que Jorge y yo no entendemos lo mismo por “modelos perversos.” Para mí, “modelos perversos” son los que generan desigualdad ante la ley. Los modelos corruptos, cronyistas (clientelares) y favorecedores de las élites ofenden de sobremanera porque generan desigualdad, no a partir del esfuerzo, sino a partir del privilegio. Me temo, sin embargo, que para Patiño el “modelo perverso” es el capitalismo de todos los días porque, a pesar de haber generado tanto progreso y haber sacado a tanta gente de la pobreza, produce, para su gusto, mucha desigualdad (aunque esta sea legítima como él mismo reconoce). Otra cosa rara, ¿no? ¿Cómo algo legítimo y justo, como la desigualdad que se genera a partir de esfuerzo, puede ser ilegítima e inmoral si cruza ciertos umbrales? ¿Está Patiño sugiriendo que le pongamos un límite a nuestro esfuerzo no vaya a ser que generemos mucha desigualdad? ¿Será por eso que en su párrafo inicial casi que le reclama al comunismo haber prometido una “ingeniería política” para generar igualdad absoluta y no haber sabido ponerla en práctica? ¿No habría en cambio que condenar en el mismo infierno al comunismo por el simple hecho de haber prometido esa diabólica ingeniería política?

  1. El capitalismo ha sacado a millones de la pobreza porque genera incentivos para la creación de riqueza individual. Y son estos incentivos los que generan el desarrollo tecnológico (algunos avances científicos pueden haber sido producidos por programas gubernamentales, pero su aplicación tecnológica es algo que hacen los agentes privados casi con exclusividad). La gente que crea riqueza busca de manera constante la forma de hacer las cosas más fáciles y baratas para competir mejor y vender más. La tecnología siempre es disruptiva y destruye lo que había para reemplazarlo por algo mejor. Es lo que el gran economista Joseph Schumpeter llamaba la “destrucción creativa.” Eso fue exactamente lo que pasó durante la Revolución Industrial, el advenimiento de los ferrocarriles, las computadoras o el internet. Y eso es lo que pasará con la inteligencia artificial.

¿Se perderán trabajos con la IA? Claro que sí. Muchas cosas que ahora hacen algunos humanos podrán hacerse con robots o agentes gobernados por la IA, pero ese fenómeno es muy antiguo. En 1900 alrededor del 40% de los trabajadores en Estados Unidos estaba empleado en agricultura, hoy ese número es solo 1,2%. ¿Se generó entonces un desempleo de casi 40% en el país del norte? En absoluto. Al principio muchos trabajadores agrícolas la pasaron mal, pero el cambio tecnológico supuso que se crearan otro tipo de trabajos en manufactura y servicios. Eventualmente, la economía y los trabajadores se adaptaron a los cambios y el mercado de trabajo absorbió a los que migraban desde las granjas. Tanto así, que el promedio histórico de desempleo en Estados Unidos desde 1900 es de solo 5%.

Otro caso interesante es el de las mujeres. En 1900 la participación laboral de las mujeres era de solo 18%. Hoy es de alrededor de 47%. ¿Cómo pudo la economía de Estados Unidos absorber a tantas personas que ingresaban al mercado laboral y no generar un desempleo masivo? Porque fue al revés. Primero cambió la economía, gracias a los cambios tecnológicos, y este cambio motivó a que más y más mujeres ingresen al mercado laboral.

  1. No es muy claro, además, que la IA vaya a causar mayor desigualdad entre trabajadores. Un reciente estudio de Stanford (Althoff y Reichard, 2026) encuentra que la IA reducirá la desigualdad salarial y subirá el salario promedio un 21%. La razón principal de este hallazgo tiene que ver con el incremento de la productividad (se estima que muchas tareas se podrán hacer entre 18 y 40% más rápido). La IA hace a todos los trabajadores más productivos (y por lo tanto incrementa su salario), pero además permite que muchos trabajadores puedan acceder a trabajos más demandantes o sofisticados a los que antes no podían acceder. En sencillo, gracias a la IA, un egresado del secundario podrá potencialmente hacer el trabajo que antes solo podía hacer un licenciado de la universidad.
  2. Lo otro que Jorge ignora es que al hacer todo más productivo, la IA permitirá producir más y mejores bienes y servicios a precios cada vez más bajos (incluida la medicina). Esto tendrá un gran efecto positivo en los salarios reales de los trabajadores. Al final del día, lo que Jorge debe entender es que los multimillonarios que tanto le ofenden solo pueden volverse multimillonarios si le hacen la vida mejor a la gente. Es imposible vender más y ganar más en un mundo competitivo si no ofreces un buen producto a un buen precio. La economía no es una torta de tamaño fijo. Si así fuera estaría de acuerdo con el argumento de Jorge: cada vez que surja multimillonario habrá menos de la torta para el resto. Pero la realidad es al revés. En un sistema capitalista la desigualdad es la consecuencia (lógica y justa) del progreso social.
  3. No es cierto que la IA o la desigualdad tengan un efecto negativo en el crecimiento y el desarrollo. Un estudio de la Universidad de Pennsylvania (Arnon, 2025) encuentra que la IA incrementará la productividad y el crecimiento del PIB en Estados Unidos en 1,5% para el 2035, 3% para el 2055 y 3,7% para el 2075. El mismo estudio encuentra que la IA podría reducir los déficits fiscales en $400 mil millones entre el 2026 y el 2035. Esto tiene un poderoso efecto sobre el bienestar de los más pobres porque el gobierno imprimirá menos y causará menos inflación.

Que la desigualdad no está necesariamente correlacionada con una caída del crecimiento es ya un resultado harto conocido. Un buen referente es el estudio de Cingano (2014) que estudia la literatura y encuentra que no hay un consenso sobre la dirección de esa correlación y mucho menos evidencia de causalidad. Todo indica en realidad que es al revés: la desigualdad es la consecuencia natural del crecimiento.

Por lo demás, este cuento de que la IA beneficia a los grandes banqueros y a los inversores privados en manos de los más ricos es una burda teoría conspirativa. Hoy más que nunca la gente de a pie puede invertir en casi todo desde su celular y la IA ha estado ayudando a muchos a hacerlo de manera efectiva y prudente. No hay “fondos privados” o secretos que se mantengan así por mucho tiempo.

  1. Dejo para otra oportunidad una respuesta más amplia sobre la acusación atolondrada de que Estados Unidos es un “fracaso social.” Habrase visto. El país que ha recibido a millones de migrantes a través de los años y ha generado innovaciones, empleo y riqueza por doquier, que tiene las mejores universidades, que ha hecho de la movilidad social su razón de vida (el “sueño americano”) no puede ser de ninguna manera un “fracaso social.” Solo reto a Jorge a preguntar a aquellos que quieran salir de su país a qué país quiere ir. Le aseguro que la gran mayoría dirá Estados Unidos. Tan vergüenza o fracaso social no debe ser.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Antonio Saravia

Economista

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