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Una justificación de la desigualdad

Alex Ayguavives Monserrat

Máster en Banca y Regulación en Financiera

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El patrimonio de Elon Musk superó el año pasado los 200 mil millones de dólares. Robert Reich, Secretario de Trabajo durante la administración Clinton en Estados Unidos, anotó que un americano ingresando el salario mediano tardaría aproximadamente unos 4 millones de años en acumular un patrimonio similar, lo cual resulta, a su juicio, algo obsceno. En el presente artículo pretendo compartir una serie de argumentos de tipo filosófico y económico que pueden ayudar a juzgar con otra perspectiva la situación descrita.

El filósofo Robert Nozick, defendió en su obra Anarquía, Estado y Utopía la idea de que la única distribución justa será aquella que respete los tres principios de justicia: principio de transferencia, principio de adquisición inicial justa y principio de rectificación de injusticias. Esto implica que aquello que ha sido adquirido de forma pacífica se debe poder intercambiar de forma libre y voluntaria. Finalmente, Nozick concluye que una distribución justa será aquella que emane de intercambios libres, condenando así cualquier acción redistributiva que implique el uso de la coacción. Para defender sus ideas, Nozick utilizó el ejemplo del famoso jugador de baloncesto Wilt Chamberlain. Imagine que Wilt firma un acuerdo con su equipo mediante el cual cada espectador deposita de forma consentida y voluntaria 0.25$ en una caja al entrar al estadio. Cuando termina la temporada, Wilt abre la caja y se queda con 250,000$ (de aquella época) tal y como se acordó. ¿En qué momento ha ocurrido una injusticia? Algunos podrían pensar que es injusto que un atleta pueda cobrar más que, por ejemplo, un médico. Podríamos argumentar, y probablemente con razón, que salvar una vida tiene más valor que ofrecer espectáculo. Sin embargo, la trampa aquí es que el médico proporciona mucho valor a una persona y el atleta genera valor, probablemente en menor medida, a miles o millones de personas. Además, como ya argumenté en un artículo previo, el salario se tiende a equiparar con la productividad marginal del trabajador en un mercado laboral libre. En resumen, la desigualdad generada por realizar un servicio que los consumidores valoran por encima de otros no me parece problemática ni injusta. No existen dos personas iguales, por lo tanto es razonable esperar que haya personas más exitosas que otras. Musk habrá mejorado la vida de muchísimas personas que han estado y están dispuestas a pagar libremente por sus productos. Si realmente el proceso ha cumplido los tres principios, el resultado debería ser justo.

En relación al argumento económico, es fundamental distinguir entre renta y patrimonio. La renta es la producción de un determinado periodo lo cual se suele materializar en forma de salarios para el trabajador, por ejemplo, una nómina de 3,000$ al mes. Sin embargo, en el patrimonio se cuentan aquellos activos con valor monetario que sean transmisibles, por ejemplo, una casa valorada en 200,000$. Reich equipara la riqueza al patrimonio, lo cual le permite afirmar que el 1% de la población de Estados Unidos controla más del 35% de la riqueza. Pero eso sería equivalente a decir que la señora Margarita de 90 años, propietaria de dos viviendas y un fondo de pensiones, es más rica que toda la clase de graduados en matemáticas del MIT que promedian una deuda de 200,000$, es decir, con un patrimonio negativo. Este tipo de estadística podría llevar a muchos a la confusión ya que no contempla la capacidad de generar rentas salariales de los estudiantes. Además, los perceptores de mayor renta y el patrimonio pueden ser personas muy distintas en un mismo periodo. Imagine un deportista que tiene un gran año, la venta de un negocio, o un ganador de la lotería. Estas personas serían consideradas del 1% de

mayor renta en un año concreto. Sin embargo, suele haber bastante rotación en ese 1% ya que la gran mayoría son personas en el final de su vida laboral o apariciones esporádicas como las mencionadas anteriormente. De hecho, en 2020, Musk obtuvo una renta de 0$. No obstante, el patrimonio de Musk se concentra, principalmente, en acciones de la empresa Tesla. Su riqueza es proporcional al valor de la empresa reflejado en su capitalización de mercado. Sin embargo, sólo una ínfima parte de ese valor existe en el presente, en el balance de la empresa. La gente adquiere acciones de Tesla por los beneficios y la riqueza que creará en el futuro. Es decir, por tener derecho a los flujos de caja futuros descontados. No podemos confundir la riqueza producida con la negociada en los mercados. En resumen, no solo es importante separar renta y patrimonio cuando se habla de riqueza, sino evaluar la liquidez de la misma. Musk posee unos títulos valorados en mucho dinero porque el mercado cree que generará ingresos en los próximos años, pero esa riqueza no descansa en una cuenta bancaria o bajo un colchón, está por crearse.

En resumen, vemos como afirmaciones como la de Reich son, como mínimo, cuestionables moral y económicamente. Por lo tanto, debemos ser escépticos de idearios políticos que se fundamente en combatir la desigualdad atacando frontalmente a la creación de riqueza y otros slogans propagandísticos que nos desvían de otros problemas reales como podría ser la pobreza.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Alex Ayguavives Monserrat

Máster en Banca y Regulación en Financiera

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