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5 advertencias sobre el federalismo

Christian A. Aramayo Arce

Presidente de la Fundación Gobierno Abierto y Director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM

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El momento ha llegado. La discusión política del federalismo ha sido planteada y el federalismo ha sido reconocido como punto de partida para la discusión política en lo que queda de la gestión del coyuntural presidente del Estado. Es una discusión que debe realizarse y, sin lugar a dudas, plantea una potencial mejoría importantísima para que cada región sea, al final de cuentas, dueña de su destino y no se dependa para ello de la buena voluntad política de un burócrata que trabaja en lo alto de un edificio a cientos de kilómetros del territorio. Más allá de la coyuntura y las evidentes consideraciones políticas, es prudente realizar algunas advertencias para que el modelo federal no termine siendo un error histórico como los enemigos de la libertad pretenden que sea. 

Un aspecto fundamental es la visión ideológica, ya que de ahí saldrán las consideraciones políticas. Por dar un ejemplo, es clave señalar que tomar como base o referencia ideológica a Proudhon sería un error monumental debido a que Proudhon, autor francés del siglo XIX, planteaba una seria crítica en contra del derecho de propiedad. En otras palabras: ¿usted estaría de acuerdo en que el modelo federal implique la expropiación de sus bienes y la eliminación de la propiedad privada, cooperativa, comunitaria o mixta? Creo que no. Debemos tomar muy bien en cuenta los riesgos de un horizonte ideológico que vaya en contra de las oportunidades de alcanzar la prosperidad y la movilidad social. Por cierto, como los gremiales, transportistas, cooperativistas, comerciantes, emprendedores (y toda persona de bien) lo han demostrado hace poco, el socialismo -en todas sus poéticas formas- ha fracasado.

Otro elemento importante es la generación de recursos fiscales. Es decir, las nuevas competencias que tendría la región (como seguridad, justicia, etc.) necesitan de recursos y, para ello, un camino equivocado de un modelo federal de gobierno es que este implique la creación de nuevos tributos para la población. No es prudente sumar impuestazos al infierno tributario existente. El modelo federal no puede caer ante la tentación estatista. El desafío no es menor porque implica que el nivel central del Estado se siga quedando con alrededor del 85% de los tributos. En este sentido, el futuro es prometedor: existen diversas propuestas técnicas de descentralización fiscal, siendo la propuesta del experto Dario Monasterio una de las más destacas por la profundidad técnica, visión de país y la integralidad de la misma.

En cuanto a lo que vendría a ser las normas fundamentales de lo que hoy es cada departamento, estamos hablando de la posibilidad real de que haya competencias fundamentales como la legislación laboral y los trámites tributarios. En este sentido, cabe señalar lo siguiente: el modelo federal no puede implicar, de ninguna manera, añadir más carga burocrática para los pequeños emprendedores a través de mecanismos de persecución tributaria. Ese no es el camino de la libertad. 

En contraparte, el bono demográfico y las innovaciones tecnológicas han hecho del empleo juvenil el tema de preocupación para mejorar las condiciones de las familias de los bolivianos; la crisis generada por el pésimo manejo de la economía en los últimos 15 años puso a Bolivia como el país menos preparado y más vulnerable del continente según PNUD LAC y Oxford Economics. Así las cosas, en relación a la legislación laboral, debemos ser explícitos: el salario mínimo y doble aguinaldo han destruido prácticamente toda posibilidad real de que jóvenes y desempleados encuentren empleos de calidad. Hoy en día, se subcontratan a las personas, se definen formas creativas para evitar pesadísimas cargas laborales y está demostrado que los incrementos salariales afectan con desempleo principalmente a las mujeres. Es decir: el nuevo modelo federal no puede basarse en contar con mayores cargas laborales como tener un salario mínimo departamental (o estadual) mayor al salario mínimo nacional o medidas similares que dificulten la generación de empleo de calidad.

Como bien es sabido, los símbolos y las formas son importantes en política. Es prudente que esta iniciativa no sea posicionada como una visión únicamente de un par de regiones. Si bien el liderazgo federal de Potosí y Santa Cruz es explícito, armonioso e histórico, es necesario incorporar a actores de otras regiones para que surja una visión de desarrollo nacional. Un grave error sería ensimismarnos en nuestras regiones. 

Por último, un error muy fuerte sería cerrar la posibilidad de discusión y en ese sentido, el Gobernador ya envió importantes señales: escuchar y discutir la propuesta junto a las regiones del país, además de contar con un equipo técnico ya son grandes pasos. Así las cosas, considero que el mayor error histórico por parte de nosotros, la ciudadanía y sería no involucramos en este proceso, sea desde el lugar en el que estemos y con lo que mejor podamos hacer; apoyemos a nuestros líderes y autoridades para que podamos consolidar una Bolivia más próspera, inclusiva y libre, con un Estado descentralizado que fortalezca a las regiones y no desampare a las familias más vulnerables, un Estado con poderes plenamente divididos y un Estado limitado para que cada familia y cada comunidad tenga la oportunidad de alcanzar la prosperidad. En definitiva, un Estado federal.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Christian A. Aramayo Arce

Presidente de la Fundación Gobierno Abierto y Director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM

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