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Servicio público eficiente, el modelo japonés

Marco Antonio Molina Soliz

Especialista en comunicación pública y comunicación política

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Cabe que usted se realice una pregunta: ¿el servicio público es eficiente y rentable en Bolivia?. La respuesta será dada según la experiencia que haya tenido con alguna repartición pública o por informaciones a través de los medios y las redes sociales. 

Por ello, pongo en manifiesto el sistema japonés que pude conocer hace unos años gracias a una beca, cuyos resultados favorables se basan en un modelo de contratación y gestión de personal que limita el nombramiento de cargos políticos, donde se contrata cada año en abril a los aprobados en el examen público anual del año anterior, donde el funcionario pasa solo 2 o 3 años en el mismo puesto debido a un traslado funcional y geográfico, entre otros.

La base es la Constitución japonesa que en su artículo 15 dice que los empleados públicos son “servidores de la comunidad en su conjunto” y la Agencia Nacional de Personal como ente que busca asegurar la neutralidad e integridad de los servidores públicos, al tiempo que defiende sus intereses. Esta institución busca preservar la neutralidad y la integridad del sistema. Para ello, los contratos suelen realizarse mediante licitaciones públicas organizadas anualmente, el sistema de evaluación y promoción se basa en el mérito y se garantiza el estado funcional y retributivo del empleado, siempre y cuando se cumpla estrictamente el Código de Conducta. Los colaboradores están en constante formación para fortalecer el sentido de la ética y el sentido de la misión de servicio a favor de la sociedad. Además, su participación y acción en política está restringida.

Al mismo tiempo que se restringe el desempeño político de los funcionarios públicos, la presencia de políticos en la administración pública también es limitada. Para garantizar esta división de tareas, la gran mayoría de los puestos, incluidos los de alto nivel, como viceministro administrativo y director general, son ocupados por funcionarios de carrera en lugar de nombramientos políticos. Los tres cargos ocupados por la nominación del gobierno son los cargos de ministro y viceministro, así como el de secretario parlamentario.

La carrera de un funcionario inicia con la contratación a través de una serie de exámenes públicos simultáneos que se realizan una vez al año, dirigidos a recién graduados universitarios. Por lo tanto, no hay contratación para vacantes y puestos específicos, es una gran competencia. Los Ministerios se pelean entre sí a los aprobados en el concurso unificado.

La promoción, a su vez, se basa en la evaluación del desempeño y la experiencia de los colaboradores en los diferentes departamentos, que resulta del constante traslado de los servidores públicos a diferentes agencias y ciudades, desempeñando una amplia variedad de funciones.

Este es uno de los aspectos más peculiares del sistema japonés y simula el modelo que impera en el sector privado del país, en el que la gran mayoría de contratos laborales permiten el traslado del empleado, incluso territorial. Pasa lo mismo con la remuneración, que se establece en base al promedio del sector privado. 

En la formación de los funcionarios se dan dos modalidades. La primera en el puesto de trabajo, que es una formación práctica en el ejercicio de la función, mediante la acumulación de experiencia, supervisión y tutoría de los superiores en cada departamento, posible gracias al sistema de traslados constantes.

La segunda es una capacitación fuera del trabajo mediante una formación interministerial para cada nivel jerárquico. El enfoque de la combinación de estos dos tipos de formación es aumentar la capacidad de los servidores y fortalecer el sentido de la ética y la conciencia de que deben servir a la sociedad en su conjunto.

En definitiva, existe en Japón una infraestructura social que soporta el sistema de servicio público, que es, por un lado, un sistema educativo que forma y aporta talento a las autoridades públicas, y por otro, recursos y una estructura de representación que buscan garantizar condiciones de trabajo dignas.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Marco Antonio Molina Soliz

Especialista en comunicación pública y comunicación política

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