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El influjo de China en la economía latinoamericana

China reforzó su presencia en Latinoamérica con una estrategia diplomática de amigo-socio que fue fortalecida durante la emergencia por el covid-19, para demostrar que sigue siendo un actor clave en la economía y la política de la región.

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Por Fabiola Chambi1

China reforzó su presencia en Latinoamérica con una estrategia diplomática de amigo-socio que fue fortalecida durante la emergencia por el covid-19, para demostrar que sigue siendo un actor clave en la economía y la política de la región.

Estas relaciones, que tienen raíces históricas y profundas, están en un proceso de reconfiguración, permeado aún por las acciones de los países para su recuperación financiera y ahora también por los efectos globales de la invasión rusa a Ucrania que ya alertan un efecto inflacionario. A pesar de la incertidumbre, a finales de enero de este año la Administración General de Aduanas de China reportó que el valor total del comercio con América Latina y el Caribe registró un nuevo máximo en 2021, de más de 450.000 millones de dólares.

China parece moverse cómodamente en todos los espacios aprovechando la solidez de su sistema político y los altibajos de las democracias latinoamericanas, cada vez más debilitadas por sus quiebres institucionales. No por nada el gigante asiático es uno de los tres principales compradores y proveedores de casi todas las economías de la región.

Sin embargo, los cuestionamientos siempre han estado presentes más allá del intercambio bilateral de complementariedad o beneficio mutuo que se ha querido reflejar.

En este escenario, el Prof. Dr. Hartmut Sangmeister, en su trabajo ¿Nuevo orden bajo el auspicio de China? La economía latinoamericana en el mercado global (DP Enfoque nº 9, KAS, 2022), hace las preguntas correctas para explicar de manera precisa y con contundencia los recovecos de la presencia china en Latinoamérica y la posibilidad de un nuevo orden bajo esta influencia.

Relaciones sino-latinoamericanas

El autor describe los cambios en las relaciones sino-latinoamericanas y los factores determinantes para las oportunidades y riesgos, tanto en los gobiernos de derecha como de izquierda. En ambos casos, indistintamente, China ha logrado tener un clima favorable a sus intereses, incluso con aquellos países que continúan reconociendo a Taiwán como Estado.

«Para Pekín, si no cuestionan el sistema político de China y no ponen trabas a sus intereses económicos, la ideología pasa a un segundo plano», dice el periodista e investigador Juan Pablo Cardenal. Algunos prefieren asegurar su cercanía con Pekín, como Nicaragua, que decidió romper relaciones con Taiwán para mantener contento a su principal aliado, dando un paso más en el aislamiento internacional, que se ha convertido en la práctica diplomática del régimen de Daniel Ortega.

China ha utilizado sus múltiples herramientas para configurar las relaciones económicas bilaterales con los países de América Latina de manera diferenciada y se ha mostrado pragmática con respecto a la doctrina de «una sola China», que reclama la pretensión de representación única frente a Taiwán. El comercio exterior bilateral, las inversiones directas, el financiamiento y la cooperación para el desarrollo no son tabú, incluso si los Estados de América Latina y el Caribe aún mantienen relaciones diplomáticas con Taipei. (p. 14)

En esta innegable expansión, los préstamos han sido claves porque le permitieron a China consolidar su protagonismo en grandes proyectos de infraestructura y con condicionamientos para los países receptores. Por ejemplo, pagar parte de la deuda con la producción de petróleo (loans-for-oil), en el caso de Venezuela, y, en general, créditos ligados a los recursos naturales y contratos para favorecer a sus propias empresas. Queda claro que el objetivo del presidente de China y líder del Partido Comunista, Xi Jinping, no es solo rentabilidad sino influencia política.

Si bien los compromisos comerciales en proyectos energéticos y de infraestructura no han sufrido alteraciones importantes, y más bien se avanza en acuerdos tecnológicos, los préstamos con diferentes modalidades de financiación han sido puestos en pausa en los últimos dos años. Según Margaret Myers, investigadora de Diálogo Interamericano en Washington, estos créditos que antes iban directamente a los gobiernos ahora se manejan con un mecanismo diferente, pues están encaminados a proyectos en los que participan empresas chinas que ya tienen sus «propias conexiones, no necesitan asistencia y pueden conseguirse sus propios negocios». Es decir, sus propias empresas en Latinoamérica.

Inversión china en el continente

Sin embargo, la inversión china sigue siendo óptima porque tiene una visión a largo plazo que le permite acuerdos estratégicos más allá de los gobiernos de turno y las crisis internas.

En medio de este constante y siempre atractivo abanico de oportunidades de China para los países de la región están las limitaciones de Estados Unidos no solo por la disputa de intereses comunes y el rol comercial estratégico, sino también por la preponderancia política. Pero sin importar cuán rápido estén evolucionando las relaciones sino-latinoamericanas, un elemento que bien destaca el Dr. Sangmeister es cómo se maneja la transparencia:

Si bien la cooperación para el desarrollo de los miembros del CAD constituye un ámbito político e independiente, sujeto a la responsabilidad pública y la transparencia, la información del gobierno chino sobre su cooperación al desarrollo proporciona una imagen borrosa de su alcance, estructura y destinatarios. Y es que las fronteras entre la cooperación para el desarrollo, el apoyo estatal a las inversiones directas en el extranjero y la inversión con intereses subsidiados y los créditos comerciales de parte de China son borrosas. (p. 13)

La diplomacia covid

La denominada diplomacia covid que llegó desde China con la provisión de respiradores, mascarillas y vacunas, en una respuesta rápida a la emergencia sanitaria, le permitió ampliar su influencia en la región y ahora proyectarse en acuerdos más ambiciosos en la industria farmacéutica y tecnología de la salud como los planes de coproducción de vacunas en Argentina, Perú y Brasil (2022-2024).

Los cambios económicos asociados con la pandemia del covid-19 y la vulnerabilidad de varios países solo allanan el camino para un avance sólido de la estrategia china. Aunque ahondan las sombras. El Dr. Hartmut Sangmeister evidencia las debilidades de la hegemonía china y el modelo «exitoso» que es vendido en la región.

Muchos países latinoamericanos, afectados por crisis económicas y políticas, están dispuestos, sin embargo, a dejar pasar los cuestionamientos sobre el rol de China en la región para seguir beneficiándose de su plan de expansión. Una influencia constante, un nuevo orden.

1Licenciada en Comunicación Social con estudios de posgrado en Periodismo Digital, Docencia Universitaria, Derechos Humanos y Comunicación Política. Corresponsal de «Voice of America» (Washington). Editora en la plataforma periodística Connectas (Colombia) y docente universitaria

Este artículo fue publicado originalmente en dialogopolitico.org el 28 de abril de 2022

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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