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El Concepto Estratégico: reanuda la guerra fría

Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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El mundo democrático liberal a la cabeza de los Estados Unidos, Europa y la OTAN, se preparan para hacer frente a los nuevos “actores autoritarios” representados por China y Rusia. El nuevo “Concepto Estratégico” aprobado en la reunión de Madrid, define claramente a los “competidores estratégicos” y establece una política de “defensa y disuasión” sin precedentes para detener las permanentes intromisiones maliciosas del Kremlin y del régimen chino en diferentes áreas del mundo, erosionando “malignamente a las democracias”.

La reunión de la Organización del tratado del Atlántico Norte, constituida en 1949, decidió dotarse de un marco de acción más amplio y adecuado a la nueva realidad que hoy representan los “ataques híbridos”, expresados en maniobras de desinformación, ataques cibernéticos, “instrumentalización de la migración”, manipulación del abastecimiento de energía, y “coacción económica”, aprovechando las debilidades financieras e institucionales de las naciones más vulnerables.

La invasión de Putin logró que el espectro geográfico de la OTAN se agrande, no es suficiente la incorporación de Suecia y Finlandia, la decisión es trascender la frontera europea. Observará al África, vigilando el “Flanco Sur”, donde operan indiscriminadamente los grupos terroristas en el Sahel, Oriente próximo y el norte africano. También extienden su marco de acción al Indo-Pacifico incluyendo activamente a sus aliados: Japón, Australia, Corea del Sur y Nueva Zelanda, un claro mensaje al expansionismo chino y una férrea defensa al gobierno de Taiwán.

Construir una “defensa europea más fuerte y eficaz” más allá del posicionamiento geopolítico, cuidando el “Flanco del Este”, tiene implicaciones militares, económicas y concesiones políticas.

La guerra en Ucrania será prolongada, nadie se anima poner plazos, todos concuerdan que en territorio ucranio se define el futuro de Europa, y para detener el expansionismo imperial de Putin, envían armamento,  equipan, entrenan la tropa y la adiestran en el uso de armas más sofisticadas, necesarias para detener el avance ruso en el Dombas y de ser posible, recuperar territorio invadido.

Para garantizar la defensa emplazarán un ejército de 300.000 soldados, se ampliará la flota aérea y naval, todos contribuirán, Alemania anunció que participará con 15.000 soldados y 60 aviones. Los Estados Unidos, con la aceptación de España, decidieron aumentar el número de buques destructores en la base militar de Rota.

Además de superar las duplicidades y la falta de coordinación actuales, establecerán una tropa de respuesta rápida, instalarán una capacidad integrada —escudo— de misiles, y preservarán “la suprema garantía de seguridad” de las armas nucleares.

El costo económico de esta visión militar, significa que los países europeos contribuyan a financiar la OTAN con el 2% del PIB, y con contribuciones económicas extraordinarias para solventar el quebranto económico y social de Ucrania. Los EEUU decidieron un aporte extraordinario de 800 millones de dólares. El presidente Biden apuesta a que la “guerra no terminará con una victoria de Rusia”.

Pero el principal costo, es la creciente inflación económica en los rubros de energía, alimentos y el encarecimiento del dinero. El efecto de este fenómeno se extenderá mientras dure la guerra y se estima que el control en los precios —en un escenario optimista– recién podrá  concretarse a fines de año. El elevado costo de los hidrocarburos y los cereales, ocasionará un altísimo deterioro de las condiciones de vida de millones de ciudadanos, originando preocupantes movilizaciones sociales y una extendida incertidumbre política.

Ciertas definiciones políticas se postergan, los adeptos a la visión geopolítica europea de una “autonomía estratégica”, posponen estas intenciones para ceder pragmáticamente, a la centralidad norteamericana en la OTAN, necesitan de su poderío militar.

Es el costo que el viejo continente debe pagar por haber definido a Rusia en el conclave de Portugal de 2010, como “socio estratégico”, para catalogarla ahora como “la amenaza más significativa” para su seguridad. La seductora China de los grandes negocios, hoy constituye un “desafío sistémico” a los intereses, seguridad y valores de los aliados.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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