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Una consecuencia de la guerra: el retorno a la bipolaridad

Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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Todo reordenamiento de fuerzas en el mundo se produjo a través de confrontaciones bélicas,  expansionismo territorial, guerras comerciales, polarizaciones ideológicas, fanatismo racial/identitario y fundamentalismos religiosos. Últimamente también se libra en el ciberespacio, dando lugar a la “guerra híbrida”. Rusia al invadir suelo de Ucrania, incorpora todas estas características y ejecuta una guerra total. A ello, debemos añadir la batalla por imponer la desinformación, el autócrata Putin nos habla de “maniobras especiales”, mientras ordena el bombardeo y asalto de sus tropas. Una vez más, la primera baja bélica: es la verdad.

Lo que no prevé el sátrapa ruso, es que una guerra y la ocupación militar, se sabe cuando se inicia pero no cuando concluye. Por ahora, uno de sus efectos es  fomentar el realineamiento de las naciones en bloques geopolíticos.

Ruptura de la multipolaridad

La multipolaridad que emergió en el último cuarto del siglo pasado; luego de la expansión de los gobiernos democráticos en el mundo,  el estrepitoso fracaso de la Unión Soviética, la ralentización económica y social norteamericana, la consolidación de la Unión Europea, y el potente crecimiento y gravitación económica de China; está en proceso de ruptura, para abrir el camino de un nuevo orden mundial.

Hoy presenciamos en el escenario ucraniano, el retorno a la bipolaridad. Se están reconfigurando los bloques geopolíticos con nuevos ejes de naciones. La disputa por la hegemonía económica y tecnológica entre los EEUU y China, condujo al sorprendente acercamiento y conformación del bloque Rusia y China, enemigos ideológicos de antaño, incorporando a Irán como aliado estratégico. Por su parte los norteamericanos retomaron el bloque Atlántico-Europa, consolidando alianzas con Australia, Japón, Corea y otros estados asiáticos.

Sobre los bloques mencionados rondará el posicionamiento de otras naciones, entre ellas Bolivia. ¿Qué actitud asumirá el régimen de Arce/Choquehuanca? De la postura que adopten,  habrá consecuencias. Por el momento asume una política oscura, sin alinearse abiertamente al eje Cuba-Venezuela-Nicaragua y haciendo una convocatoria a la búsqueda de la paz a las partes en conflicto, ignorando cinicamente que Rusia, el “vecino loco”, invadió y desató la guerra.  A futuro, con que argumento continuaremos reclamando la perdida de nuestro litoral, usurpado por el “cruel invasor”. 

 Algunas  naciones, con el cuerpo suficiente, adoptan una posición equidistante, con afinidades, relaciones difíciles con una de las partes, pero sin tomar abiertamente partido, es el caso de: India, México, Brasil y Turquía.

 Lo predominante, es que se abandona la multipolaridad para retomar la lógica del: eres aliado o perteneces al bloque enemigo. No se repetirán las características de la guerra fría del siglo veinte, pero habrá importantes cambios geopolíticos en las respectivas áreas de influencia.

Sufriremos los costos de la guerra

¡Sí tenemos por qué preocuparnos! La guerra nos afecta y es directamente en el bolsillo de la gente. Suben los precios de los granos, cereales, minerales, el petróleo, el gas, se acrecienta la especulación financiera y aumenta la inflación, que la concebíamos como transitoria a consecuencia de la pandemia. 

¿Por qué Europa deja sola a Ucrania?

 Europa abandona a Ucrania y únicamente efectúa sanciones económicas y comerciales que no son suficientes para detener al despotismo imperial ruso. Ucrania no pertenece a la OTAN, por ello el acuerdo atlántico no tiene la obligación de defender el suelo ucranio. Solo brindan apoyo logístico militar, ayuda económica y humanitaria. La amenaza nuclear del desquiciado Putin, es fuerte y tiene por el momento un efecto disuasorio. 

La envejecida Europa está meditando como adecuar su participación en los nuevos tiempos que corren, esta guerra la encontró a medio camino de la cumbre de la OTAN a efectuarse este verano en Madrid. Por el momento las democracias europeas se aferran a la esperanza de que Putin pueda hacer locuras, pero que no esté demasiado loco como para invadir otro país y desatar una guerra de mayor alcance.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Hugo Carvajal Donoso

Sociólogo. Vicepresidente de ACADEMIA

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