Opinión

Quién define la coyuntura política

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Yo marco la línea y ellos se encargan de hacer cumplir. Así puede resumirse lo que dijo el jefe cocalero el domingo 12 de junio en su programa radial. Quiso dejar establecido que en la élite del masismo es quien define cómo debe estar escrita la historia nacional de 2019 hacia adelante y lo que debe pasar con la expresidenta y sus llamados cómplices.

Es la manera de cumplir su nuevo objetivo de vida tras la renuncia a la Presidencia por el fraude en las elecciones de ese año, es decir rehabilitarse política y electoralmente a como dé lugar para los comicios de 2025. Está obsesionado con volver a colgarse la banda presidencial y sostener el bastón de mando, quiere tener el poder absoluto otra vez.

Ninguno de los aludidos de haber estado presentes en una reunión en la que se decidió el enjuiciamiento ordinario de la exmandataria confirmó ni negó en una primera reacción la realización del encuentro en el que se desestimó el juicio de responsabilidades, como establece la Constitución aprobada en 2009, en el primer gobierno del masismo.

Pero, dada la división que se ha producido en el MAS, la pérdida de predicamento del caudillo y la caída de su imagen a nivel nacional, según encuestas propias y extrañas, la pregunta es: ¿será una fanfarronada política de quien ya no tiene todo el poder en su partido y al mismo tiempo tiene altísimos niveles de rechazo ciudadano?

¿Quién controla la coyuntura política? Evo Morales determinando cómo se debe enjuiciar y condenar a Jeanine Áñez, a excomandantes y eventualmente a líderes políticos opositores o Luis Arce esperando un mayor desgaste del caudillo con intentos por retomar el control del narcotráfico, críticas hostiles a su gobierno y ahora con confesiones autoritarias.

El lunes 20 de junio, en la crucial reunión entre la cúpula cocalera del Chapare, el Jefe del MAS, el Jefe de Estado y la jerarquía gubernamental comenzará a saberse si el evismo está definiendo la coyuntura política a corto y mediano plazo o son las otras corrientes del masismo las que tienen el sartén por el mango.

No olvidemos que el plan de rehabilitación plena del jefe partidario y líder cocalero pasa por retomar el manejo del Ministerio de Gobierno, encargado del control de narcotráfico que opera en el país, con un ministro que no sea Eduardo del Castillo.

Será a partir de esa reunión en La Paz que habrá nuevas pistas sobre quién puede más en la disputa entre facciones del MAS de cara a la candidatura del 2025 con el inicio de nuevos juicios ordinarios contra la expresidenta y quienes la encumbraron en 2019, y de paso despejen el campo político en disputa a nivel nacional.

¿Qué pasa con las oposiciones partidarias? Prácticamente nada. El Conade lanzó una queja por la oposición con tuits y comunicados que son suspiros ante la pretensión del masismo de poder total, durante mucho tiempo, y de resolver las cosas casi en solitario, sin alternativa política e ideológica al frente.

En el caso del principal dirigente de Creemos, tras sus fracasos por instalar en el país el debate sobre el federalismo y articular al movimiento cívico nacional, salvo por un par de viajes al exterior en el último tiempo, ha quedado recluido en el departamento de Santa Cruz con bloqueos por parte de alcaldías rurales controladas políticamente por el MAS.

San Julián y Cuatro Cañadas fueron las primeras pulsetas y el lunes 13 de junio se venció el ultimátum de decenas de municipios para que la Gobernación cruceña atienda pliegos petitorios que parecen haber sido fotocopiados y presentados al gobierno departamental, incluida la advertencia de movilizaciones.

En el caso del Presidente de la alianza Comunidad Ciudadana el confinamiento es mayor. No sale de su casa ni siquiera para dar entrevistas en sets de televisión o en cabinas de radio. Tras la campaña electoral de 2020, hace dos años, no se ha sabido de una sola gira por el interior del país para hacer política. La tercera, cuarta y ahora la quinta ola de la pandemia parecen ser los óbices.

Resulta paradójico que pese a sus divisiones internas, el masismo pueda seguir definiendo la coyuntura del país y, en ese contexto, es válido el reclamo del Conade sobre la ausencia física de las oposiciones partidarias en el campo de batalla, donde finalmente se definirá el rumbo en torno al próximo proceso electoral y al inicio del tercer centenario del nacimiento de la República de Bolivia.


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