OpiniónEconomía

Conflictología for export

Emilio Martinez

Escritor y analista político

Escucha la noticia

Un amigo del exterior me pide gentilmente que resuma la compleja actualidad boliviana, que resulta difícil de entender por otros lares. Este fue mi intento de condensar la tormenta y la niebla en unos cuantos párrafos (escrito el martes 19 por la mañana, antes de que aún pasen muchas cosas).

Bolivia vive nuevamente momentos de convulsión. Organizaciones sindicales ligadas al ex mandatario Evo Morales bloquean carreteras y van estrechando el cerco a la ciudad de La Paz, con la consigna de renuncia del nuevo presidente, Rodrigo Paz, quien asumió hace apenas seis meses.

La excusa: Paz no ha podido solucionar en estos meses el desabastecimiento de combustibles (heredado del anterior gobierno, del partido de Evo) y esto continúa empujando la suba de precios. Una ley sobre una cuestión agraria también fue utilizada al inicio del conflicto, pero ya fue abrogada, sin que esto desactive a los movilizados.

El trasfondo: Evo Morales sigue siendo el líder de los cocaleros del Chapare, región donde, según cifras de la ONU, el 92% de la coca cultivada va a parar al narcotráfico. El fenómeno de Evo es narco-político y cualquier análisis que no tenga en cuenta esto pecará de ingenuidad. El ex mandatario siempre ha buscado revertir su salida del poder tras el fraude que intentó el 2019 y ahora ve un momento de debilidad gubernamental propicio para su estrategia.

Qué puede pasar: en las elecciones del año pasado, Evo apoyó discretamente con votos al hoy vicepresidente Edman Lara, quien muestra abiertamente su disidencia con el presidente Rodrigo Paz. La apuesta de los movilizados es forzar la renuncia presidencial e ir a la sucesión constitucional, con un interinato de Lara que acabe en nuevas elecciones y el retorno de Evo al poder, lo que abriría una perspectiva francamente dictatorial (al estilo de Daniel Ortega en Nicaragua).

La disyuntiva del presidente Paz: hasta ahora impulsa un diálogo tras otro con los sectores movilizados y trata de evitar la confrontación entre policías y marchistas, probablemente buscada por Evo y sus aliados, para caldear y escalar la situación. Sin embargo, el accionar de las fuerzas policiales (y militares en apoyo logístico) no se puede postergar al infinito: los bloqueadores no dejan entrar alimentos a La Paz e impiden el paso de ambulancias, lo que ya ha provocado al menos tres muertes por omisión agravada de asistencia médica.

Otros actores políticos y sociales: el ex presidente Jorge Quiroga, quien quedó segundo en las elecciones, está dando todo su apoyo a Rodrigo Paz, entendiendo que una sucesión hacia Lara equivale a un principio de retorno de Evo. Desde la capital económica, Santa Cruz de la Sierra, el Comité Cívico exige la declaratoria de un estado de excepción regionalizado y organiza una marcha en defensa de la democracia. Esta historia, por supuesto, continuará…

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


Cuentanos si te gustó la nota

50% LikesVS
50% Dislikes

Emilio Martinez

Escritor y analista político

Publicaciones relacionadas