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Cuidar al colaborador pasó de ser una buena actitud a una obligación empresarial

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¿Quién podría haber imaginado que, entre todo lo que nos trajo la pandemia, también nos llevó a una obligación empresarial como es el cuidado de todos los colaboradores? Jamás pensamos vivir golpes tan duros. La empresa CI dio su último adiós a dos de sus gerentes, luego de padecer la enfermedad; fallecieron y dejaron acéfalos dos cargos claves para la organización. No fue un descuido, aquí hemos hecho todo lo que ha estado en nuestras manos para cuidar a la gente y sus familias—, dijo el presidente. 

No dudamos que esta aseveración sea cierta, porque hemos visto de cerca, las diversas acciones que han implementado las empresas para cuidar a su personal en tiempos de pandemia. Acercaron todo tipo de insumos de bioseguridad, médicos en línea, psicólogos online, eventos virtuales, reconocimientos a distancia; hicieron todo cuanto pudieron o estuvo a su alcance para atender las necesidades que se fueron presentando conforme avanzaban las condiciones sanitarias. 

En muy corto tiempo, las empresas se dieron cuenta que aquellas que hacían un hincapié especial en cuidar a su gente, tenían una ventaja competitiva. El personal valoró cada esfuerzo y, a cambio, entregó lo mejor para apoyar al sostenimiento del negocio. La prevalencia de la atención al colaborador dio por consiguiente resultados positivos para las empresas.

Se pasó entonces de una buena actitud, humana, sensible y afectuosa, a una responsabilidad u obligación empresarial. En la empresa DC implementaron las canastas solidarias y los botiquines Covid-19, acercaron a su personal alimentos de primera necesidad y medicamentos para evitar que los trabajadores se expongan a lugares públicos ante los picos más altos de la pandemia. Garantizaron el resguardo físico, asegurando así y en gran manera, la continuidad laboral y el enfoque del colaborador en sus funciones. 

Las empresas se convirtieron en un refugio seguro frente a la incertidumbre y amenazas externas. El desafío de brindar seguridad, resguardo, continuidad laboral, contención emocional se volvió una prioridad para líderes y gestores del talento humano. Las compañías que lograron acercar todo esto a su personal, no solo mejoraron su ambiente laboral, sino que, sorprendentemente, mejoraron su performance empresarial; comportamiento presente en el 87% de los mejores lugares para trabajar de Bolivia 2021. 

La apuesta segura está en la gente, dijo el gerente general de una compañía amiga. En nuestra empresa hemos empoderado al colaborador, se le ha asignado nuevos retos, brindado libertad de acción y la confianza para que puedan tomar decisiones. No nos fallaron; por el contrario, nos sorprendieron muy positivamente—, señaló. Esta práctica ha dado lugar a establecer un vínculo de relación fuerte que se acomoda a entornos tanto remotos, híbridos como presenciales. 

Los pasos y avances en torno a la gestión empresarial no tienen dobleces ni retrocesos. La prioridad en la gente, el cuidado de su salud física y emocional se ubicó al centro de la estrategia de algunas empresas que tomaron la delantera para sentar las bases de un futuro laboral basado en la obligatoriedad de mantener el bienestar de todos. Porque es la manera no solo de cuidar a sus recursos humanos, sino también de mantener vivo el oficio. 

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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