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Descargar:: El sesgo argentino sobre Bolivia
Cada vez que Bolivia entra en crisis política, periodistas argentinos llegan a La Paz para cubrir los acontecimientos. Hoy vuelven a hacerlo frente a las movilizaciones vinculadas a Evo Morales, los conflictos sociales y la creciente polarización política. Pero el fenómeno no es nuevo.
Hace más de una década, mi tesis de maestría analizó precisamente cómo tres grandes diarios argentinos: Clarín, La Nación y Página/12 cubrieron el referéndum revocatorio boliviano de 2008. El estudio mostraba ya una tendencia clara: Evo Morales aparecía como el gran actor central del relato político boliviano, mientras que sectores de la sociedad civil, las regiones opositoras y los movimientos críticos al MAS eran retratados desde categorías simples como “la derecha”, “las élites” o “los grupos conservadores”.
Más allá de las diferencias editoriales entre esos medios, había un patrón evidente: una lectura ideológica de Bolivia atravesada por cierta fascinación política argentina con Evo Morales como “símbolo” y hasta héroe regional.
Ese encuadre muchas veces reducía la complejidad boliviana; Las tensiones regionales, las demandas autonómicas, el debate institucional o las críticas democráticas al poder no eran presentadas como conflictos legítimos dentro de una democracia, sino como resistencias “anti-populares” frente a un liderazgo considerado emancipador y popular.
Después de todo lo que Bolivia ya vivió con Evo Morales, llama la atención que parte de la prensa argentina siga leyendo el conflicto boliviano desde categorías ideológicas bastante fáciles y cómodas para la prensa argentina. Mientras tanto, actores ciudadanos y voces críticas al evismo siguen recibiendo mucha menos atención, si no menosprecio.
Esa percepción no pasa inadvertida. Parte de la reacción hostil y sí, desconfiada hacia ciertos equipos periodísticos argentinos tiene relación precisamente con esa historia acumulada de coberturas parcializadas. Mucha gente siente que algunos corresponsales llegan al país no tanto para comprender la complejidad del conflicto, sino para confirmar una idea de Bolivia que muchos ya la traen armada desde Buenos Aires.
Eso ya se vio durante la crisis de 2019 y vuelve a observarse hoy: confrontaciones con periodistas, cuestionamientos ciudadanos y rechazo hacia ciertos medios argentinos que simplifican grotescamente la realidad boliviana.



