Opinión

Importancia económica de la bandera cruceña

Christian A. Aramayo Arce

Presidente de la Fundación Gobierno Abierto y Director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM

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En julio se conmemora el día de la bandera cruceña. Usualmente el debate público de temas económicos omite variables culturales. ¿Por qué? No es casual, en términos de la evolución del pensamiento económico, hace pocas décadas que las instituciones formales e informales son parte de las discusiones públicas e informes de desarrollo económico. 

Aquellos países, o para ser más precisos, aquellas élites políticas, económicas y culturales de los países que omitieron o simplemente subestimaron la importancia económica de las variables culturales que giran en torno a la libertad y la buena fe, fueron testigos de cómo se tiró por la borda todo aquello que costó generaciones en construir, (el ejemplo más cercano es, con pesar, Argentina).

Tenemos ejemplos cercanos: con Chile podemos observar que no es suficiente la prosperidad económica (e incluso multidimensional) que conlleva con una economía de mercado, mientras que con Venezuela y en aquellos países con una débil institucionalidad democrática, podemos observar que un sistema democrático formal tampoco es suficiente. Se necesitan de instituciones culturales que consoliden los fundamentos que hicieron de Santa Cruz, la región más próspera, inclusiva y con el índice de pobreza multidimensional más bajo del Bolivia en un abrir y cerrar de ojos (en términos históricos).

Entonces, ¿qué componentes son aquellos que pueden evitar caer en el desastre económico? ¿cómo y qué valores promover para no terminar siendo una sociedad caracterizada por ser paupérrima tanto en términos económicos como en términos éticos y culturales? Junto a Novak podemos comprender que se requiere un ideal que esté por encima de las usuales discusiones de coyuntura. 

En Santa Cruz, en el largo plazo, no ha sido el odio al otro ni el resentimiento lo que unió a la sociedad, fueron la gratitud, el amor y la esperanza por un futuro mejor por la región (y su gente) con la que uno decidió desarrollarse. Es, entonces, que la institución de la bandera cruceña surge como un símbolo, entre otros, que debe inspirar los valores más nobles que permitieron a Santa Cruz ser lo que es hoy: libertad, fraternidad, cooperativismo, hospitalidad, esperanza. 

Por otro lado, no olvidemos que, si los políticos toman decisiones de política económica en base a los gustos, preferencias y expectativas de los electores, y dichas variables políticas constituyen buena parte del sentido de identidad de la población, los políticos estarán obligados a seguir y promover ciertos patrones de conducta asociados a las variables culturales que estén instalados entre los electores. En otras palabras, se trata de que estos símbolos sean la salvaguarda para evitar que los políticos pretendan -en sus naturales y previsibles ansias de acumular poder- llevar a la sociedad al fracaso económico y social.

En suma, si la bandera cruceña tiene una importancia económica, esta se resume en coadyuvar -junto a otros símbolos identitarios locales- a ser la garantía institucional que evitará que caigamos en un estado de fracaso económico y cultural. No hay fidelidad sin memoria y no hay fracaso societal más grande que olvidarse de los fundamentos culturales que permitieron a la región crecer y desarrollarse. 

¿Deben incorporarse nuevos valores? En el corto plazo, no es posible. En el largo plazo, tal vez. Estamos hablando de variables culturales, no se modifican en el corto plazo, pero deben consolidarse aquellas que reduzcan los costes de transacción en el mundo de las ideas locales. Por dar un ejemplo: el racismo es una institución que daña económicamente a quien sufre ese tipo de discriminación, pero en el largo plazo afecta mucho más a quienes lo instalan como un patrón de conducta porque el racismo evita que se realicen transacciones. Vimos hace poco cómo la institución del bloqueo de carreteras fue derrotada ante la institución del libre mercado: mientras que algunos dirigentes pretendían evitar el ingreso de alimentos a la ciudad capital, los bloqueadores no tuvieron otra que rendirse ante el reclamo de los mismos productores. De ahí surge la frase de que donde hay comercio, no hay guerras.

El capitalismo tiene la bondad de que es el único sistema económico que surgió a partir de la prueba y error de los agentes económicos. Es el único sistema económico que surge de abajo hacia arriba, por eso es impopular entre muchos académicos: el verdadero camino hacia el progreso está en las manos de los individuos y sus elecciones del día a día, no en la cabeza de un salvador, un burócrata o un iluminado.

La economía de mercado por sí misma no es suficiente, la democracia formal por sí misma no es suficiente. Hacen falta variables culturales, símbolos que estén asociados a valores comunes entre la democracia y la economía de mercado; como si por sí misma no hubiera motivos para honrarla, la bandera cruceña y otros símbolos propios de la cultura cruceña cuentan con argumentos económicos para rendirle homenaje y aquí pretendí esgrimir algunos.

Feliz día de la bandera cruceña.

*La opinión expresada en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la posición oficial de Publico.bo


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Christian A. Aramayo Arce

Presidente de la Fundación Gobierno Abierto y Director del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad de la UAGRM

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