Opinión

Las fallidas apuestas de Arce

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Hace un año, en diciembre de 2020, el flamante presidente Luis Arce Catacora encabezó las negociaciones para la llegada al país de lo que el gobierno llamaría “Dosis de Esperanza”, con el objetivo de superar en un solo envión la pandemia del coronavirus.

La nueva administración firmó un contrato de provisión de vacunas con el Fondo Ruso de Inversiones y realizó gestiones al más alto nivel con la República Popular China. La idea era garantizar el arribo de 15 millones de dosis entre Sputnik V, Sinopharm y otras para proteger del Covid-19 a 7,3 millones de bolivianos mayores de 18 años.

Con la seguridad de que las vacunas llegarían al país en los plazos previstos, Luis Arce utilizó el escenario del Día del Estado Plurinacional de Bolivia, el 22 de enero de este año, para anunciar en el antiguo Palacio Legislativo que el 100% de la población vacunable completaría su esquema de inmunización en septiembre de 2021. Oficialistas y opositores aplaudieron la buena nueva.

Pronto la realidad le mostró al mandatario que su anuncio había sido demasiado optimista. Sus aliados rusos empezaron a incumplir los plazos de envío y las cantidades establecidas en el contrato. Sin pensarlo mucho, estando en México, en su primer viaje oficial como Jefe de Estado, Arce trasladó la meta para octubre de este año.

Su nueva apuesta chocó otra vez con la realidad. Las informalidades rusas continuaban, las segundas dosis Sputnik V no llegaban y las autoridades del Ministerio de Salud decían que las primeras podrían mantener su efecto hasta por 180 días. El país era golpeado duramente por la segunda y la tercera ola del Covid-19 con los resultados trágicos que ya todos conocemos.

Era un momento crítico para Arce y su administración. Pero el gobierno chino, el otro gran aliado del MAS, se encargó de sacar las castañas del fuego. A mitad de este año, garantizó la venta a Bolivia de otras seis millones de dosis Sinopharm que sumadas a las 2,7 millones ya administradas, harían un total de 8,7 millones, suficientes para vacunar completamente a 4,3 millones de bolivianos mayores de 18 años.

Arce hizo un intento por frenar la desconfianza ciudadana en su plan de vacunación y la noche del 1 de julio apareció en televisión anunciando la llegada de ocho millones de dosis durante ese mes: seis millones de las chinas Sinopharm, un millón de monodosis Janssen de Johnson & Johnson donadas por Estados Unidos y cantidades menores de AstraZeneca y segundas dosis de la Sputnik V.

Con ese impulso, Arce efectuó su tercera apuesta el 6 de agosto, en su criticado mensaje al país en el nuevo y ostentoso edificio de la Asamblea Legislativa, aunque con un margen por si las cosas volvían a complicarse. Dijo que en diciembre de 2021, vale decir este mes, el 90% de la población vacunable estaría completamente inmunizado, dejando entrever que el 100% sería completado el próximo año.

Bien, estamos en diciembre de 2021 y de los 7,3 millones de bolivianos mayores de 18 años que componen la primera población meta (sin tomar en cuenta que el rango de edad bajó a mayores de 12 años), hasta el 31 de noviembre fueron completamente vacunados 4,1 millones de personas, es decir un 56%. Pero, el cálculo presidencial se refiere al 90% de esos 7,3 millones de bolivianos mayores de edad, es decir 6,6 millones de personas, por lo que faltaron 2,4 millones de inoculados totalmente, que representan el 37,3% de ese 90%.

En otras palabras, Bolivia está lejos de que el 90% de los mayores de 18 años esté vacunado completamente al terminar este mes de diciembre y lo cierto es que no se puede predecir cuando se alcanzaría ese porcentaje, por supuesto en 2022, y menos cuando completará su esquema de inmunización el 100% de la población vacunable definida por la administración de Arce en enero de este año.

El próximo 22 de enero, Arce volverá a estar frente a la Asamblea Legislativa, en un nuevo aniversario del Estado Plurinacional, y tendrá que admitir que la realidad pudo más que sus deseos. Tendrá que decir a los bolivianos que la lucha por superar la pandemia del coronavirus tomará más tiempo de lo previsto porque está claro que no hay capacidad de convencer que la vacunación es clave para vencer la cuarta ola y las que vengan.

Pero también debería ser una lección para el Presidente sobre las recomendaciones que le dan sus colaboradores para que haga anuncios con fechas definidas y plazos perentorios que finalmente no se cumplen porque su palabra como Primer Mandatario es la que se pone en juego, no los consejos ni los cálculos de quienes no se hacen cargo públicamente de ellos.


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